Tengo la iluminación de un condenado
Tengo la iluminación de un condenado a muerte,
poseo nada así que nada puede poseerme
y tengo escrita mi voluntad en mi propia sangre:
"Oh habitantes de mi canción: confíen en agua"
y duermo perforado y coronado por mi futuro..
soñé que el corazón de la tierra es más grande
que el mapa.
más claro que sus espejos
y mi horca.
Estaba perdido en la nube blanca cargándome en lo alto
como si fuera un cardenal
y el viento en sí mismo mis alas.
Abajo, la voz del velador
me despierta de mi sueño, de mi lenguaje:
Vivirás otra muerte,
así que repasa tú última voluntad
la hora de le ejecución fue pospuesta otra vez.
Pregunté: ¿hasta cuándo?
Él dijo: Espera hasta que mueras otro poco.
Dije: poseo nada así que nada puede poseerme
y tengo escrita mi voluntad en mi propia sangre:
"Oh habitantes de mi canción: confíen en agua"

Mahmoud Darwish.



I have the wisdom of one condemned

I have the wisdom of one condemned to die,
I possess nothing so nothing can possess me
and have written my will in my own blood:
"Oh inhabitants of my song: trust in water"
and I sleep pierced and crowned by my tomorrow...
I dreamed the earth´s heart is greater
than its map,
more clear than its mirrors
and my gallows.
I was lost in the white cloud that carried me up high
as if I were a hoopoe
and the wind it self my winngs.
At dawn, the call of the night guard
woke me from my dream, from my language:
You will live another death,
so revise your last will.
the hour of execution is postponed again:
I asked: until when?
He said: Wait till you have died some more.
I said: I possess nothing so nothing can possess me
and have written my will in my own blood.
"Oh inhabitants of my song: trust in water."

Mahmoud Darwish (Now, As You Are Awaken -fragmento-)


Anoche platicaba con un hombre que es para mí tan dulce como el chocolate. Platicábamos de la reelección de Obama. Él estaba contento porque, me dijo, la reelección de Obama dejaba a la vista claramente que los blancos son la verdadera minoría. Estuve de acuerdo pero. Siempre hay un pero. Le pregunté si realmente pensaba que en el mundo son los presidentes los que tienen el poder y el control sobre las decisiones de nuestros destinos (¿o tendremos un destino común? ¿un horno?). Comencé a preguntar ¿Qué es lo que -y con quién- decide Obama? ¿Desde cuándo los países dejaron de serlo? La dulzura es optimista, así que prefirió creer que "por lo menos -gracias a los avances de la ciencia- los seres humanos podemos vivir más años". No pude evitar preguntar ¿Cuáles seres humanos pueden vivir más años? Tal vez los niños no mueran de tifoidea -aunque sí mueren miles y miles de niños de hambre, tifoidea y ébola- pero mueren con un balazo en la cabeza, o con el estómago partido por una ráfaga. Y no me refiero sólo a Latino América,. o Centro América. ¿Comemos mejor? ¿Nos nutrimos mejor? ¿Cuántas personas mueren mientras cruzan algún desierto en el mundo?: desplazados, enviados al horno de los desiertos o, dirigidos a sistemas de esclavitud en los países más desarrollados. ¿Cuántas niñas no mueren de un resfriado pero son vendidas como juguetes sexuales y asesinadas como animales cuando ya no son lo suficientemente infantiles? niñas de cualquier edad. No es que sea pesimista pero hoy vi fotos de algunos bombardeos. Hace tiempo que mi mundo ya no es una frontera, ni un idiomas, ni algo propio. Vivimos la época de la peor ignorancia, porque todos creemos que sabemos algo, que conocemos cómo es la vida en este mundo y pensamos que vamos bien porque la edad promedio para morir se alarga ¿realmente ese es nuestro mayor objetivo? ¿a toda costa no morir? Qué me importaría morir, si viera la muerte sólo como un proceso, y no tuviera tanto miedo. ¿Cuántas personas son torturadas diariamente? Y en verdad creemos que los presidentes deciden, y que los pueblos eligen a los que toman las decisiones. Obama me cae bien, no se trata de alguna antipatía. Tampoco se trata de sentir que tengo la razón. Mi dulce chocolate, sólo habla de amor. Y realmente brilla. Realmente hay en él una luz inexplicable. Yo no soy pesimista: escribo poesía, no soy blanca, tengo una librería, hablo sobre lo que pienso, no veo televisión. Soy una persona diferente, y por eso sé que la diferencia existe. Que por dentro llevamos universos infinitos y más entretenidos que toda la basura por la que nos obligan a trabajar y por la que nos hacen creer que debemos dar la vida. Amo, pero es imposible para mí creer que no estamos viviendo una época de exterminio.

d.
Una colección de 15 poemas de mi libro Estilo, (¿ya les he dicho que Estilo es un libro que escribió el personaje de una novela que estoy escribiendo? así que Estilo no es un libro, sino el libro que va dentro del libro) traducidos al inglés por Jen Hofer y con audio de lectura, con todo cariño para traidores y asesinos, hagan click aquí.

d.

La Luna nueva...

d.
"La pasión por la vida consiste en disfrutar la vida con el menor estímulo posible, con disfrutar cada experiencia, cada momento de la vida en su simpleza." Shivagam 


d.




Have I told you I don't know who I am?
Had I told you that I thought I had died and I was some type of ghost?     
Well now I know. I'm a piece of chocolate.

d.

Gracias, vida.

d.

Empecé una Librería Itinerante como parte de mi librería Vena Cava. Recorrer Los Angeles con cajas de libros cruzando la ciudad ha resultado una experiencia muy divertida. El otro día para llegar a UCLA tuve que tomar un autobús repleto. Cuando subí, arrastrando la enorme caja de libros, noté que en los primeros asientos, a mi mano izquierda, viajaba una mujer homeless con una maleta gigante. busqué el pasamanos para asirme y continuar, y me percaté que, recargado en el pasamanos estaba un andador metálico de un señor mayor de setenta años que viajaba enfrente de la chica homeless. Afortunadamente, al lado de señor mayor, alguien se compadeció y me dejó un asiento. Así que frente a la maleta enorme de la chica homeless y a un lado del señor del andador me senté con mi caja de libros. Todos íbamos muy apretados. Detrás de mí había subido un chico que minutos antes de abordar el camión aseguraba que yo era de Honduras y que me llamaba Miss Nuñez. El me dijo que era de El Salvador pero yo sospeché que mentía porque sólo hablaba inglés y era sumamente anglo. De cualquier forma era encantador, me mostró unos dientes blanquísimos y me dijo "este es un mundo muy pequeño, Miss Nuñez" cargaba un osito de peluche que a la vez era una funda para celular. Pronto me di cuenta que mi amigo estaba en otro mundo. El quedó parado en la entrada del autobús y a cada persona que abordaba él la llamaba por un nombre ficticio y les decía que le daba gusto verlos en este mundo tan pequeño. Al principio la gente le respondía "no, me confunde" pero cuando veían que él insistía y les contaba alguna historia, y al tenerlo tan cerca en el único y estrecho pasillo del autobús, me hacían reír con sus distintas caras de sorpresa y angustia. Eso de estar casi tocando la nariz de un chico que vive en otro mundo no sucede todos los días, pienso yo. Hasta que subío un joven de la mano de su novia. Mi amigo del otro mundo lo saludo como había hecho con todos nosotros, pero esta vez le dijo "en dos años te vas a morir". El joven se enfureció, literalmente, y comenzó a gritarle al otro mundo del chico que estaba a sólo un centímetro de su nariz. Comenzó a insultarlo y mi amigo, lo ignoraba con paciencia de ángel. Cuando cesaban los insultos mi amigo volvía a hablar: "dos años, yo sé lo que te digo". Y el joven prácticamente vuelto loco volvía con la seguidilla de insultos, hasta que la chofer detuvo el autobús. El joven, súbitamente, se había vuelto loco con las palabras de otro mundo. La chofer le pidió que bajara, y mi amigo dijo con una calma dulce : "sí, baja de mi autobús". El loco volvió a insultar, a gritar, a intentar empujar al del otro mundo y, en definitiva, ante la petición de las más de ciento cincuenta personas que viajábamos en el autobús, bajó hecho un polvorín. En la siguiente parada, el señor mayor se levantó repentinamente; se levantaba a checar que una maleta más grande que mi caja de libros, continuara justo donde la dejó: cerca de la puerta trasera en la salida. Mientras el checaha y gritaba "díganme si ahí está mi maleta" y otros tantos le decían "que sí, que aquí está" y el volvía a preguntar "¿ahí está?" y volvían a repetirle "qué sí, hombre, que aquí está" escuché una voz qué preguntaba "¿de quién demonios es esto?": era una anciana con el pelo teñido de rubio, que había confundido el andador del señor mayor con pasa manos, igual que yo. "Quien demonios deja sus cosas ahí" refunfuñó y se sentó en el lugar que el señor mayor había dejado para checar su maleta. Como era de esperarse, ya convencido de que nadie le había robado, el señor regresó: "señora, ese es mi lugar" "cuál lugar" "ese, señora, donde está usted sentada" "aquí no había nadie ¿es de usted esa cosa que estorba en el pasillo'" Si yo me levantaba, y arrastraba hacia otro lugar mi caja de libros, era probable que la anciana tomara mi lugar, y el señor del andador estuviera contento: eso hice. Arrastré la enorme caja de libros de Vena Cava hacia la puerta trasera del autobús, junto a la maleta del señor y le hice señas "no se preocupe, aquí se la cuido". 

d.
¿te había dicho que
no sé quién
soy?

¿te había dicho que
pensé que
había muerto y era yo
una especie
de fantasma?

pues ahora lo veo
ahora puedo
ver:          soy

una pieza
de chocolate

d.