Después de escribir Querida Fábrica, había decidido no escribir más poesía. Consideré que era mi último libro. Luego, junto a Rodrigo Flores, escribí Intervenir (un libro con edición limitada a 30 ejemplares que regalamos en una fiesta en el D.F.). Después de escribir Querida Fábrica tuve miedo. Me asustó estar acercándome a una especie de fascinación por los cuerpos muertos. Recorría cuerpos imaginarios con pasión por su inercia y por los interminables significados y símbolos que provoca la muerte. Hoy recibí un link a una colección de fotos de Fernando Brito, y el link era anunciado como "necropoética". Si hubiera podido elegir una fotografía para ilustrar la portada de Querida Fábrica, hubiera sido una de Fernando Brito, sin duda.
      Comencé escribiendo ese libro con la idea de un personaje enamorado de la fábrica, de la industria, de su lugar de trabajo y las situaciones a las que la vida laboral lo somete, en los recorridos de una rutina dentro de esas naves industriales típicas de la frontera y, supongo, típicas ya del mundo entero. Las naves industriales son ahora para el desarrollo de los países, como los iglús para los esquimales. No sé en qué momento el amor por la fábrica se convirtió en el amor fascinante hacia un cadáver. No sé en qué momento, la fábrica con sus tonos metálicos y procesos sincronizados y automáticos; con sus riesgos calientes y el pulso de una vida sujeto a los motores, se volvió un cuerpo muerto descomponiéndose ante la mirada del amor. Pero bueno. Necropoética, le diría yo también, jugando.

d.
ay,ayayay

d.
gracias, Pasajera.

D.
Hay días así

Hay días en que se me hunde el pensamiento,
en que a pesar de tener acostado el cuerpo,
quizá debido a la luz de la luna que entra por la ventana,
me remuevo sin poder conciliar el sueño,
tanteo los días vividos como si tanteara la manta,
y me siento aturdido e incorpóreo como la luz de la luna
¿He vivido?
¿Es que en verdad he vivido?

¿Es que mediré los días vividos acostado,
una noche en que ya no volveré a ver el sol?
¿Haré un balance?
¿He vivido?
¿Es que en verdad he vivido?

¿Es que la vida es una fiesta insustancial de palabras?
Mi trabajo no es siquiera una teja para protegerme de la lluvia
y no quedan rastros de la casa que construí con palabras.
La vida es huir tanto de la soledad
que uno se pisa la propia sombra vacía.

¿He vivido?

Mu-San Baek


"Yo, Darvulia, Hechicera del bosque, que bajo la heráldica del lobo y el invierno fui madre de la tortura de escarcha, juro por la fijeza alfilereada del espejo, por ese reptil atónito entre fuego receloso, por la urraca sonora de los sótanos, por el felino de los patios embozados, por el secreto aljibe y su constelado cieno y por esas 650 mujeres de cuerpos áridos y deformes que graznan en mi soledad, juro esta vez, lastimada mía,  apartar la rapiña de tu insomnio sin linfa y el vino humano. Pues si recorto una paloma de oro sobre tu frente, si leo tu dicción de cardos, si descorro tu blindaje sedentario, el rincón lóbrego de tus ojos tiene otros postigos, tiene balanzas que despereza el azogue y habitaciones prematuras contra las sombras. Junto a la Virgen y la Cabra tu planeta es la Luna, recuerda a la orilla del otoño o su muelle de niebla, su oro empecinado en hacer la noche. Eres agua de corceles inacabados, eliges ciar y andas plomiza hacia el Este. Ama el verde deleznable y en el declina."

Sergio Ernesto Ríos (Del libro Piedrapizarnik)

pd: este poema me encanta pero ¿de esos se trata, verdad?
"No sé por qué mientras observo cómo otros se hunden en el desfile de sus dolores, yo veo cada acto doliente como mi camino sagrado. La realidad de cada sufrimiento encierra una profunda luz, una luz para ser vista por muy pocos. Aquí está, por ejemplo, el sonido incesante que produce el motor del refrigerador; el hocico mordido de un animal salvaje que se rinde, el mosquitero de una puerta vieja que no protege a nadie. Y yo en el centro de todo ese esplendor. El animal se revuelca agonizando, desesperado y yo, sólo veo que muy pronto, sus ojos estarán detenidos y, mientras el refrigerador agita sus campanas afónicas, lo estamos despidiendo porque ha entrado a un universo que aquella puerta y yo deseamos, fervorosamente, conocer. pero, nuestra emoción es tan vieja y tan gris, tan desangrada, que no podemos revolcarnos, que no queremos nada, y que nada nos duele suficiente."

Lorenzo Calleros

ya se acerca la Luna del Desierto. el corazón de la Luna se encarga de mi sangre

d.

"Pero yo, desde hace mucho tiempo, supe que todos los deseos son imposibles. Desde entonces la fascinación de sus orígenes me posee y los contemplo, como quien entra a un universo que no tocará nunca. Pero es el simple hecho de habitar los deseos, el sólo hecho de desear, el que me satisface con una satisfacción extravagante y absoluta. Así es que algunos piensan que me conformo sólo con desear. Y no, eso no es cierto. Porque ¿No es uno mismo, siempre, el creador de todo lo deseado?"

Lorenzo Calleros. Bogota, 1949 (fragmento de la novela Transcurso).



No sé si alguna vez he posteado uno de mis poemas favoritos, como está siempre en mi memoria, y en la memoria de todos mis libros olvido compartirlo. Lo escribió Sergio Valero, y aquí está:


8. Desierto
Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio de la sed: el último mártir de la arena: el punto medio de una lluvia inconclusa. Ser vuelo de los cactos. Oasis de la fe. Piedra del espejismo. 'Yo sé hablar del desierto.” Caminar hacia el sol siendo el primer vestigio de la lluvia: el último mártir de la sed: el punto medio de una arena inconclusa. Ser espejismo en vuelo. Cacto de todo oasis. Piedra de la fe. 'Del desierto sé todo.” Caminar en el sol siendo el primer vestigio de la arena: el último mártir de la lluvia: el punto medio de una sed inconclusa. La fe en vuelo. Espejismo de oasis. Cacto de piedra. 'Todo el desierto, todo.' Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio del cacto: el último mártir de la fe: el punto medio de un espejismo inconcluso. Vuelo de sed. Arena del oasis. Piedra de lluvia. “Yo sé el desierto, yo.' Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio de la fe: el último mártir del espejismo: el punto medio de un cacto inconcluso. Arena volando. Lluvia de oasis. Piedra de sed. 'El desierto me habla.” Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio del espejismo: el último mártir del cacto: el punto medio de la fe inconclusa. Vuelo de lluvia. Oasis de sed. Arena de piedra. 'Soy el desierto.” Caminar bajo el cacto siendo el primer vestigio del sol: la fe del último mártir: el espejismo inconcluso del punto medio. Lluvia de sed. Lluvia de piedra. Lluvia de oasis. Lluvia en vuelo. Lluvia de arena. 'Todo el desierto, yo.” Caminar siendo el primer vestigio del sol: el último mártir: el punto medio, inconcluso. Vuelo. Oasis. Piedra. 'Todo, todo, desierto, yo,' Caminar espejismo: caminar cacto abajo: caminar de la sed: caminar en la lluvia: caminar de las piedras: caminar del oasis: caminar de la arena: caminar por la fe: caminar inconcluso: caminar siendo mártir, siendo el último mártir: ese primer vestigio: tan sólo el punto medio: 'El desierto, la muerte, yo.”
¿Han sentido esa calma a pesar de tener el "tiempo encima"? Pues ahora la siento, Viví un episodio dramático la semana pasada. No sólo porque me separé bruscamente de mi abismo y de mi Guru (alabados sean) sino porque un amigo desapareció. Otro. Lo que me había pasado con otros amigos, vecinos o conocidos era que aparecían muertos con distintivas huellas de violencia, ahí nomás en media calle. Algunos semidesnudos. Preferentemente las mujeres. Pero esta vez mi amigo sencillamente desapareció. Debido a que llevaba un par de años (mi amigo) sospechando de espionaje federal y esas boberías, sus sistemas de comunicación directa eran escasos. Así que mi drama surgió de este egoísmo que se abalanzó hacia mí como un volcán preguntando ¿pero dónde está? que aparezca, como sea. Vivo o muerto. Pensar que un amigo está capturado y, seguramente, es víctima de la tortura no es tranquilizador. Entonces decidí ¿y qué tal si dejó el país y no sabemos? Así me libré del drama. La realidad es que no sé qué está pasando con él. Para qué especular.  Ahogado el drama, tapé el pozo y ahora, sólo me queda esta molesta sensación que me impide leer. No me concentro. Mis amigos escriben tan bien. Quisiera leerlos pero, ahora sólo puedo escribir y escribir y escribir, Ya no sé a qué santo encomendarme, y peor aún, si obtendré alguna respuesta.

d.


No sé cuál sea la respuesta: ¿olvidar? ¿cómo? O de qué forma dejo de hacerme la pregunta. Tal vez eso sería lo mejor: eliminar la pregunta. Si dejo de hacerme la pregunta entonces dejo de angustiarme por no conocer la respuesta. Hay tantas cosas para las que no tengo respuesta. Pero por qué quiero saber esas cosas. ¿Alguien podrá descifrar, por ejemplo, el proceso mental que llevó a un escritor a estructurar una novela de tal o cual forma? ¿Alguien más puede hacer el mismo recorrido que ese escritor? ¿Por qué no me conformo sólo con disfrutar el resultado de una novela? Y una novela es lo de menos. Suceden en mí otro tipo de preguntas. Últimamente me pregunto si es que conozco suficiente a mis amigos. La respuesta a eso son otras preguntas ¿cuáles amigos? Cualquier certeza es decepcionante. No puede existir la certeza sin la decepción (aunque a uno le guste engañarse con la certeza de saber, y nos guste utilizar ese "saber" como un lindo juguete que nos entretiene unos segundos antes de que nos aborde otra duda). La vida es una interrogante ¿verdad? pero el sentimiento que me produce un miedo más grande es ése que me precipita al vacío de mi misma. Cada vez que me hago una pregunta como las que he mencionado aquí, percibo que desconozco mi propia existencia. Que desconozco mis propios procesos para estructurar mis realidades. No sé si mis realidades son reales. Hay una línea que divide mi vida. Detrás de esa línea hay gente que creí conocer. Personas con las que compartí viajes en camión, cantinas, líneas laborales. Incluso presenté los libros de algunas de esas personas, y aparecimos juntos fotografiados en las páginas de los periódicos. O conversamos "al aire" en algún programa de radio y ahora me pregunto ¿quiénes son? ¿por qué hacen lo que hacen? ¿por qué pareciera que lo que eran se ha acabado? Me respondo mil cosas: se casaron, tuvieron hijos, acuerdos y firmaron contratos. Promovieron la candidatura de Felipe Calderón para la presidencia. Se inscribieron en las filas militantes del Partido Acción Nacional. Y "continuaron" aparentando que eran los mismos. Aunque ahora tengan chofer y acceso a las líneas telefónicas de la cámara de diputados. No entiendo.
  No entiendo prácticamente nada de este mundo. ¿Qué debí haber hecho yo? ¿Lo mismo? ¿Debí especializarme en cata de vinos, contribuir con las campañas oficiales y escribir para alguna de las revistas con tiraje de 400 mil ejemplares que dicen nada salvo la farsa del consumo y la extravagancia? No entiendo cómo mis más queridos amigos construyen la belleza en una novela; pero tampoco entiendo cómo es que otros amigos sencillamente dejaron de pensar, y por sus escritos periodísticos solo pasa una línea plana. Ayer me descubrí construyendo a toda prisa una muralla para defenderme de nada, sólo porque alguien quería saber qué pasa con mi vida. Hoy me di cuenta que no pude mencionar la identidad de otra persona, tan real como yo, tan simple y pobre como yo, porque pensé mil cosas antes de pronunciar su nombre, o su estado civil, o su lugar de residencia. ¿Quienes son ustedes, queridos? ¿Quienes somos?