¿a volar? bai-bai

d.




Oh sí, la luna. La luna del desierto.

d.


Pero antes de la luna, esta bella placa conmemorativa. Diseñada por Edward Kienholz en mi década: 1970 (y no, no se emocionen, queridos poetas vanguardistas (¿?), no es poesía visual, afortunadamente se trata del "arte conceptual" que le dicen (pero tampoco estoy segura).

d.


Ahí viene la luna azul.

d,

5:15 a.m.

Este blog se niega a cargar la foto que tengo para ustedes. ¿Qué pasa contigo? Sin esa foto no hay historia.

d.


"You know, my wife´s grandmother went loko, tried to run away, with some Spanish explorer, was sadly dejected when the brought her his head to use as a pillow, and they tried this surgery on her, those self-elekted surgeons. You know what happend to her? Her damned head swelled  up  and her hair fell out so that her skull looked like some kind of French pastry with chocolate icing flakig off, pus squirted like egg kustard out of all the orifices in her head, including the new ones, her whole body swelled up like an inflated pigskin and then she died screaming French prose poetry, trying to swim north out of a puddle of her own piss like a beached dolphin"

                                            Sesshu Foster (fragmento de Atomik Aztex)
Nunca se te cierra el mundo. El mundo

                                                           COLABORA
nunca se cierra de ti. Yo te habría
reventado pero

yo te habría sostenido pero


yo
                                                          me habría borrado las marcas

no soy buena
persona

                                                          EMBÍSTEME
                                                          ESTIMÚLAME

soy
yo
tan lamentablemente que

                                                            me habría apartado del mal. Me habría
                                                                                                  alejado de ti



(Del libro INTERVENIR.- Coautoría de Rodrígo Flores Sánchez y Dolores Dorantes)
ignoramos, somos extranjeros
donde sea que moremos, todo es ajeno
no habla nuestra lengua

Ricardo Reis

El mundo es lamentable. En días como hoy las cuestiones por las que me quejo me parecen pequeñas. El sistema de este mundo es mucho peor de lo que mi mente pueda percibir. Y no, no se trata sólo de las grandes "potencias". Nosotros mismos estamos cargados de una crueldad ilimitada. Cuando en mí se manifiestan esos pequeños, inocentes estallidos de crueldad, siento por principio que mi furia es justificada. No percibo el enorme abismo que la genera y en la que se sumerge pero, forma parte de la furia que otros utilizan sistemáticamente para degollar, para torturar, para encarcelar. La furia que otros manipulan para  sostener guerras ¿Qué le pasa a este mundo? Sí, pueden explicarme las razones por las que la guerra estalla aquí o allá pero, digamos la verdad: es imparable. Me siento totalmente incapaz. He tenido una semana luchando contra mis propias reglas, empujándome para caminar de oficina en oficina. Arrastrándome a mí misma a los lugares que necesito llegar como si fuera mi propio gendarme. Después me aviento a mi recámara y me quedo ahí, huyendo, huyendo del mundo. Por la mañana recojo algunos tomates del jardín, riego la menta, acaricio las uvas: un huerto ¿no es absurdo? en medio de toda la cobarde e infinita furia que soy existe un huerto, y un perro gris al que suelo llamar nenúfar, no soporto esos contrastes ¿Cómo alguien puede soportarlos?

d.
Fosfórico
el sitio que hiela

dúctil 
para el aceite
viajando por la aguja

en el brazo
la hermanita nerviosa
late

turbia de tentación
por quien respiro


Ese poema forma parte de mi primer libro "Poemas para niños" que pueden descargar aquí. Un libro publicado en 1999 por el Tucán de Virginia en la Ciudad de México. Me gusta, pero tengan compasión, no es un pretexto pero, aunque se publicó cuando yo tenía 25 años, el libro lo escribí entre los 19 y 21 años  de edad. Era un bebé. Vivan las Jaibas Bibliopiratas de Sergio Ernesto Ríos.

d.

La vitamina B me está haciendo efecto, ya cambié a Martirio por el gran Moondog.

d.
Mi libro Poemas para niños, publicado por El Tucán de Virginia en 1999,  pronto estará libre por internet. Corrijo el texto. Yeeeeiiiiii. 

d.

Salvo reunir evidencia para señalar que se estuvo en tal o cual evento, o con tal o cual persona. No le veo sentido a posar para fotografías a cada paso que damos. No entiendo aún para qué queremos tales evidencias. No me parece increíble cerrar los ojos y ver una gama de colores cada vez que voy con mi terapeuta. Pero cuando abro los ojos en esta vida, y veo a las personas arremolinarse para ganar una fotografía con "personalidades" que van desde un lider sindical, un cantante de pop, un activista  proderechos humanos, hasta nuestros propios amigos mientras estamos en algún bar y el propio desayuno; todo me parece una gran mentira. Creo que mi percepción ya no tiene cabida en esta realidad tan mediática. No piensen que no entiendo lo de la fotografía, me gusta la fotografía, me gusta ver el rostro de mis escritores favoritos, me gusta ver teléfonos públicos como si fueran los vestigios de una civilización acabada.  Pero lo otro: el protagonismo en la historia, la foto "para el recuerdo" tal vez no lo entienda jamás. ¿No nos parece suficiente la memoria que guardan hasta nuestras células de acontecimientos que jamás podremos olvidar?

d.
¡Aquí está mi ilusión!: limón, apio, jengibre, ajo y Taha Muhammad Ali: slurp:

Nuestra tierra hace el amor a los marinos
y se pasea desnuda con los recién llegados;
descansa su cabeza sobre los muslos del usurpador.
es profanada y desgraciada sin excepción en sus pronunciaciones
parece ser que nada puede atarla a nosotros
y yo --de no ser por el candado de su pelo,
castaño como el néctar del cacao
y suave como la esencia de la seda
de no ser por el alcanfor,
de no ser por el almizcle y la dulce albahaca,
de no ser por el ámbar gris--
No quisiera saber
y no quisiera amarla,
y no quisiera estar cerca de ella...

                              Taha Muhammad Ali

Necesito una ilusión

d.
Es interesante notar cómo las estadísticas de mis lectores cambian drásticamente dependiendo de los videos que anexo a mis posts. Si subo a José José, mis visitantes aumentan. Si pongo a Richter para desearles dulces sueños mis lectores desaparecen. Parece que mi obsesión fundamental no le interesa a nadie. De cualquier modo no hubo dulces sueños anoche. Regresé a mi casa con dolor de estómago, jugué con Luca hasta que llegamos al restaurante vietnamita del barrio. Seguí jugando con Luca mientras ordenábamos unos pasteles de chocolate. Y cuando regresé a mi casa, sencillamente no pude dormir. Hablé durante horas con Lucille sobre mi dolor de estómago. Hice seis malas con diferentes mantras. Saqué el escritorio de mi recámara y lo puse en el porche. En la madrugada me puse a trabajar. Dos o tres vecinos distraídos comenzaron a verme con extrañeza. No he dormido. No puedo dormir. Cuidé el sueño de Diva toda la noche y pensaba en cualquier clase de remedio. ¿Tabaco? no fumo. Cerveza: me produce ansiedad. Así que me dediqué a garabatear lo que creo que es un libro. Pensé que tal vez sería bueno llorar, pero tampoco pude. La lluvia de estrellas pasó una noche antes. Y los mosquitos no tuvieron compasión de mí. ¿Qué le pasa a mi mente? ¿Qué no sabía que tengo una reunión hoy en la tarde? Bueno, leí poemas. Varios poemas que tocaron mis pensamientos como pequeñas olas en la orilla del mar. Últimamente imaginar el mar me tranquiliza. Sí. Los poemas me llevaron al mar.

d.

mi música para los sueños del amor



                                                           a Jair Cortés

Ya no soy un señor
La lata que fue dorándose en mi pecho
parió un par de sardinas vivas
saltando en media luna y volviendo a sumergirse
en este extranjero que soy
Existe en mí un mar de aceite hirviendo por la sangre
Sin tu supervivencia
Sin tu calculado temor
Sin tu vacío

d.
coconut butterfly
Escribir o caminar sobre el agua. De niño yo tenía muy clara la imagen de ese milagro: caminar sobre el agua. Todo es milagro para el niño que se desliza en la alfombra del persa. Lo intentaba en la alberca y caía hasta el fondo. Tal vez el fondo me llamaba, tal vez no había lugar para mí en la superficie -ni en el milagro. Yo intentaba. De pronto, una sola vez, durante un solo instante... y sin testigos. Tampoco hubo las voces llamándome en la barca. En el fondo sí. En el fondo mi madre, antes de morir, cantaba.

***

Lo que mi madre cantaba no se puede decir. No era un decir, era un oír. Su voz venía del fondo y me devolvía a la superficie, mostraba un camino hacia la respiración. Entre dos aguas, lejos del fondo y lejos todavía de la superficie, a la deriva. Más allá del agua yo me hundía en su voz para respirar de nuevo. Ahora creo saber que el milagro es otro: no un paso sobre el agua, sino el paso entre las aguas. Y como aquello que mi madre cantaba no se puede decir, escribo.

                 Jorge Esquinca (del libro Vena Cava, fragmento de Consolament).

Estoy releyendo Ether, (ahora lo leo sin agregarle faltas de ortografía) así que aquí posteo uno de mis fragmentos favoritos:


"This is the world. I need to see it clearly. This empty streets and all they hold. The stranger who pads through my dreams. Or who would if  I could sleep, if I have dreams. But even here, on this dim porch, more awake than I want to be, I smell his tattered suit, the tired grease of him. I want you to see him too, wherever it is that you are reading this. On a train perhaps. On a sofa with your feet up. At your desk, pretending to work. On a hard, backless bench, waiting for the bus. In bed, beside someone or alone with the sheets. Did I guess right? It doesn´t matter. I want you to see him right here where I am, and in this empty street where he cannot be seen, and in the dark and sleepy rooms behind me where he also is not. I want you to see him as I see him, because I need you to see this world, and me in it, alone as you are. That does matter to me, though I can´t quite tell you why"

Ben Ehrenreich

Y está bien, queridos lectores que me hacen tanto bien enviando sus emails, prometo no volver hablar de Ether, aquí. Sólo léanla y dejen de molestarme. ¿Qué otra pregunta me habían hecho? Oh sí, de Musan Baek, no tengo idea, de hecho, tengo perdido mi libro gracias a una mudanza. Chilenos, invítenme a la Isla de Pascua, vamos.

d.

pd. bueno, quizá no, hay muchos fragmentos de Ether que me gustan. ¿por qué no voy a hablar de ellos? o -si les hago el favor de poester algún otro- procuraré hacerlo con cordura, queridos. ¿No se han dado cuenta qué tan insólito es exigir "variedad" en mis temas? No están viendo la tele, folks.
Sólo soy mi país/ /Estoy quebrado/ con fisuras sobre mi madera/ /Y quiero/ /Deseo poner mi país en tu cuerpo/ porque no sé llorar/ /Deseo amarrarme a tu cuerpo/ porque no sé llorar/ /Voy a visitar tu patria/ Voy a lamer las lágrimas sobre tu territorio/ / Sólo soy mi país/ Sólo sé fabricar la ceniza/ / Te haré ceniza, amor/ Te serviré ceniza, cielo/ Llorarás mi ceniza, vida/ /Voy a ponerte la correa/ Voy a poner mi país en tu país: te quiero.


                                           Rodrigo Flores Sánchez y Dolores Dorantes 
                                           (fragmento del libro "Intervenir" 2007)
Coconut butterfly

"Y por la tarde, muy tarde. O por la mañana muy temprano, desde una ventana recorremos los edificios de Broadway. Son nuestro mar. Y ese azul metálico es nuestro recuerdo durante todo el día. Respiramos asomando la cabeza a un callejón; cuando nuestra nariz apunta hacia los ladrillos que sostienen el único paisaje, pensamos en ti. En tu mano de agua. En la estrella meciéndose en tu mano. Y sumergimos nuestros dedos ahí (tu mano, que no se puede tocar).  Y pasamos el filo sobre los animales con escamas que todos los días desollamos con gusto, porque vienen del mar."

d.
EL NADADOR
Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada./Soy el hombre que quiere ser aguada/para beber tus lluvias/con la piel de su pecho./Soy el nadador, Señor, bota sin pierna bajo el cielo/para tus lluvias mansas,/para tus fuertes lluvias,/para todas tus aguas./Las aguas como lonjas de una piel infinita,/las aguas libres y la de los lagos,/que no son más que cielos arrastrados/por tus caídos ángeles./ /Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada./Tuyo es mi cuerpo, que hasta en las más bajas/aguas de los arrollos/se sostiene vibrante,/como en medio del aire./Mi cuerpo que se hunde/en transparentes ríos/y va soltando en ellos/su aliento, lentamente,/dándoselo a aspirar/a la corriente./ /Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada/hasta las lluvias/de su infancia,/que a las tardes crecían/entre sus piernas salpicadas/como alto y limpio pajonal que aislaba/las casonas/y desde sus paredes/celestes se ensanchaba./ /Soy el nadador, Señor, el hombre que nada/por la memoria de las aguas/hasta donde su pecho/recuerda las pisadas,/como marcas de luz, de tus sandalias./ /Y recuerda los días cuando el cielo/rodaba hasta los ríos como un viento/y hacía el agua tan azul que el hombre/entraba en ella y respiraba./Soy el hombre que nada hasta los cielos/con sus largas miradas./ /Soy el nadador, Señor, sólo el hombre que nada./Gracias doy a tus aguas porque en ellas/mis brazos todavía/hacen ruido de alas.

                   Héctor Viel Temperley. (Buenos Aires, Argentina. 1933-1987)

                                                                                    Mi barrio




Celebré ahí con Sesshu y Dolores. Sesshu es una montaña. Sesshu y Dolores se conocen desde que tienen 16 años de edad. Amigos, es inútil, no les pidan a ellos el secreto para la permanencia y la felicidad porque no lo saben (por eso el secreto para la felicidad es un secreto-): es eso que se llama buena fortuna. Yo tuve alguna vez buena fortuna, pero murió muy joven.

d.
                                                                  adiós a la torre de artistas primaverales

Oh, a mis amigos que todos estos meses me han dado de comer, de leer, de escribir y hasta de fumar y de dormir, gracias. Porque he leído a Darwish, y a Musan Baek y -cien veces más- a Ekelof-. Y otro idioma dentro de este idioma se ha abierto como cuando -supongo- se abre el mundo de los bendecidos, o los biendichos (a saber). A todos mis amigos que en contra mía me desearon felicidad por un cumpleaños en el que ya no creo; y también por el día en que no me pude morir. Gracias a mis amigos que escribieron cartas a quién sabe qué cielo. Y a mi santo. el santo de los locos, de los animales y de las montañas levantadas por soñadores del desierto. Gracias pero, amigos después de todo esto ¿un gurú es un amigo? porque también hubo amigos que me acostaron en una camilla y me llevaron a otros planetas (no es lo que ustedes imaginan) porque también hubo amigos que con su sola voz me hicieron visitar otros mundos (no es lo que ustedes  imaginan) y en esos otros mundos encontré más amigos. 

d.
Chinatown
10 de agosto 2012

Querido Rodrígo, hoy se celebra el día de San Lorenzo. En el barrio de San Lorenzo, en Ciudad Juárez, la capilla se satura de luces y el calor es impresionante. Le decimos "San Lorencito" porque el bulto tallado en madera es muy pequeño, aunque cobra fuerza por el hecho de que, hace cinco años el vaticano envío como reliquia uno de los dedos del mártir. Ayer Diva rompió su collar y corrió libre por mi pequeña calle. Se ve tan linda corriendo así; tuve que taclearla para detenerla porque Brodway es una calle peligrosas para perros sin collar. No sé cómo la arrastré hasta la casa. ¿Cómo está Paulina, Rod? Manifiéstate.

d.

BLINDADO

aprendí
a robar
a mentir
a esperar
el momento adecuado
a observar
los gestos de desencanto
para reconocerse y extraviarse
conseguir
algunas horas de calma
dejar que los extraños
me protejan
como si fuera una pieza de museo
como si fuera
parte del equipaje
sin dinero
sin grandes promesas
solo la imagen
de un escombro
apoyado en otro.

                                        Gladys González (del libro Hospicio)
Sencillamente amo este infierno. ¿Qué me pasa que últimamente sólo hablo de amor? con razón mis amigos se preocupan por mí. Hoy fui por mis libros a la torre de artistas primaverales donde -aún- tengo mi oficina. Como eran muchas cajas, y pesadas (ustedes saben: libros) Virginia y yo metimos el carro al callejón entre Brodway y Spring para subir en ese antiquísimo elevador que nos hace sentir parte de las películas. Un elevador gigante para uso rudo, pues, diseñado en los años veinte para nuestro edificio que, antes era, un banco. Estábamos recargadas en el carro de Virginia, con las puertas del carro abiertas, esperando al supervisor de la torre de artistas primaverales cuando a lo lejos vi un chico caminar hacia nosotras: cabello afro natural, camiseta blanca, y un -verdaderamente enorme- carrujo de mariguana en la mano izquierda. Cuando nuestras miradas se encontraron él extendió hacia mí el carrujo, le sonreí: no, gracias. Entonces empezó a toser: its a good one, me dijo. Y siguió de largo. Virginia ya estaba sentada en el asiento del conductor; Miguel, el supervisor del edificio, todavía no llegaba. Abrí la puerta del lado del pasajero y me asomé para ver a Virginia que, distraída, mensajeaba (o revisaba facebook) en su celular: Amo Los Ángeles, le dije.

d.
Una por una
las estrellas caen
sobre esta página

¿escuchas?

Justo aquí
está la noche

Justo aquí...
¡!

Salta
sobre la Luna
un tigre de bengala


                                                            de Poemas para niños (1999)


La realidad es algo serio. Últimamente me he preguntado de qué se trata esto de ser testigo de la manera en que las cosas germinan. Para el amor no sirve ningún consejo ¿les ha pasado? Cómo puede uno olvidar el amor sólo porque alguien lo aconseja. Cómo puede uno detenerlo. Mi madre solía decirme que yo iba morir en un crimen pasional. Nos reíamos de eso. Pero la verdad es que, mi amor siempre se ha ligado con algo ciertamente funesto. Mi amor creció, despertó cuando el desierto era una enorme plancha de silencio. Y el viento volaba caliente y suave en el verano. Así me enamoré de vivir a cuarenta grados sobre cero algunas veces y once grados bajo cero en invierno. La nieve nos llegaba hasta las rodillas. Me enamoré, sobre todo, del silencio. Jen me dijo ayer que sería desastroso enamorarme de alguien muy parecido a mí. Hoy lo estoy pensando. ¿Cómo puede uno detener el amor? ¿Cómo puede uno por amor detener el enamoramiento de otra persona? y además ¿Uno se enamora de las personas? y -parafraseando a Aaron Kunin: si amo un libro ¿debo casarme con el libro? En nuestra realidad todo, tarde o temprano comienza a cubrirse de sombras ¿no? Así, el desierto del que me enamoré, con ese dulce viento caliente y esas alegres y heladas caminatas entre la nieve se llenó de asesinos. De cualquier forma yo lo amé, lo seguí amando. No soy masoquista. Disfruto lo que hay. Amo lo que hay. Entonces, del desierto amé la sangre y las peregrinaciones desesperadas de la gente hacia San Lorenzo, donde yace como reliquia el dedo de un santo que murió mártir. Mártir era una de las palabras preferidas de mi padre para burlarse de alguien más: "Santo y mártir" decía. Ahora, en la mañana puedo caminar por la playa y ver el salto en media luna de los delfines, en un mar gris, bajo un cielo gris, brillando. Despierto para ver las azucenas pálidas en el huerto de casa y aún así, amo el desierto. ¿Cómo explicarlo? No hay delfines ahí. No hay estrellas flotando en el agua. Hay fe y muerte. Y miedo. Hace casi dos años que escuché cómo algo irremediablemente se rompía dentro de mí mientras asesinaban a una persona. Pero siempre he amado, siempre estoy enamorada. ¿Existe lo correcto e incorrecto en el amor? Yo creo que no. No existen esos términos para definir el amor, existen quizá esos términos para definir si uno es dueño de alguien o de algo. Si nuestras metas en la vida se basan en obtener. ¿Obtener qué? Lo incorrecto está ahí. El amor nunca es incorrecto. Lo incorrecto, quizás es temer al sufrimiento, temer al desastre. Lo incorrecto es querer acercarse para aportar compasión a una guerra, mientras se piensa que uno no debe amar el territorio donde la guerra sucede. Quizá ahí resida la diferencia entre arte y periodismo (no sé) ¿Por qué no amar el territorio donde más gente sufre y ser feliz ahí? ¿Por temor a que se rompa algo para siempre? Después de que en mí se rompió algo para siempre puedo decir que el amor no importa, sucede, y no busca nada ni a nadie. Lo demás es nuestra animalidad (ustedes saben, hacer el nido, vivir en el clan) o la mentira (por ejemplo, eso que está allá arriba, dicen que no es el desierto, sino marte).

d.

koreatown, l.a.

Está si es para ti: y "quedamos tablas".-
El día que dejemos de vivir el deseo, el día que no deseemos poseer. Y no, no te hablo a ti. Nunca te he hablado a ti. Le hablo al desierto que no supo, que nunca supo cómo quedarse con tu sangre, con toda tu sangre. Le hablo al desierto todo el tiempo que no es más que desierto y no carga, más que un polvo sin nombre. Ese es mi lugar: nadie.

d.

Alojz Ihan


El Lanzador de cuchillos

Primero sacan a la pista una pared de madera,
después aparecen los dos en atuendos centelleantes.
Ella se pone delante de la pared, el lanzador pasa los dedos
por el primer filo. Al lanzar, los espectadores se quedan sin respiración,
y sólo ellos saben que los lanzamientos
son totalmente seguros.
Su mano está demasiado entrenada
como para poder fallar.
Su cuerpo tiene demasiada experiencia
como para poder hacer un gesto
descuidado. Son demasiado buenos para que, por casualidad,
pase algo, y lo único posible entre ellos es un asesinato.
Lo saben bien,
y por eso no se miran a los ojos. Por eso respiran
con dificultad y cada
lanzamiento los deja exhaustos. Tras el último se
abrazan febriles,
hacen una reverencia y salen. Aunque los espectadores
los reclaman,
no vuelven, porque de repente se sienten limpios, confiados,
tan felices que deben encerrarse en la habitación
y hacer el amor larga, largamente.

                                         Alojz Ihan. Trad. Francisco. J.Uriz

Bueno, como imaginaron, Francisco J. Uriz ha sido el único traductor de Ihan al español. Lo tradujo del Slovenio. Alojz Ihan nació en 1961. Y es médico, especialista en microbiología e inmunología. Muy joven, como a los 27 años comenzó a recibir premios por sus libros de poesía. Francisco J. Uriz tradujo Ritem (Ritmo). Pero Ihan además ha publicado 5 libros más de poesía y 3 novelas. También ha publicado un par de libros de ensayo, uno sobre Platón y otro no sé sobre qué, pero se tituló "Los comandos sagrados". No conforme con eso, también ha publicado 3 libros de investigación medico-científica. Desconozco si sus libros estarán disponibles al inglés, pero los quiero todos. Su poesía me encanta. Ya lo pedí como amigo en facebook.

d.

"Qué nos importa/ qué nos importa/ aquella gente que mira la tierra y no ve más que tierra./ Qué nos importa/ qué nos importa/ aquella gente que viene y que va por el mundo sin ver/ la realidad".

                                                                                 Raphael

En el desierto me dediqué a cuidar, pacientemente, un puñado de azucenas, rojas, como la sangre. Y hoy aquí, en mi jardín, las azucenas brotan de la nada, sin que ponga el menor esfuerzo. Hoy me senté en las escaleras del patio y me di cuenta que las uvas maduraron ¿ahora qué se hace con ellas? y en el corazón de una azucena una abejita hacía su trabajo. No mentiré si relato que mientras la abejita trabajaba en el corazón de la azucena un colibrí pasó rozando mi cabeza y una mariposa amarilla volaba de esa manera vulnerable en que suelen volar, como sostenidas de un hilo. ¿Dónde estoy? Las azucenas aquí son pálidas, como el azúcar. Y las lagartijas grises como piedras, como pequeños dinosaurios. En el desierto, las lagartijas de mi jardín eran brillantes, color rosa y verde, mientras caminaban por mi colección de piedras podía ver sus colores latir. También el alimento brota en mi jardín. Pero no es como el del desierto, el alimento aquí está vivo. Ya no sé más quién soy. 

d.

"Hoy quiero saborear mi dolor, no quiero compasión ni piedad"

Por si este video de 1970 les despierta alguna duda, debemos señalar que José José perdió dignamente este festival de la canción latinoamericana. Su timbre de voz era admirable. Ahora este cantante es conocido como "El volcán apagado". El Volcán, tenía en aquel entonces no más de 20 años de edad, quizás. Ahora con dificultades para respirar, narra de forma incesante, la manera en que se inyectaba cortisona para abrir su garganta y que las personas, al pasar, le aventaran flores.

d.
Sirves --Sirvo-- como sepulcro
de lo que nunca vi Sirvo
como refugio de lo que nunca encuentras
Ah, Los Angeles. Ah, lo refugiados de Los Angeles. Ah, este infierno feliz.

d.
Déjame tumbarte, cielo
Pisar tu sombra, vida
Seguirte desde el monitor

Cuando estemos de espaldas en la tierra voy a tomar tu mano

d.