Desde hoy, para siempre, condeno a tu sombra:
Que en pena y robada a la mano de Dios,
regrese al asfalto, dramática y sola,
y arrastre tus culpas, bien hembra y bien sombra,
sangrada por siete navajas de Sol.

Allá va la sombra de María a su otro infierno...
sólo queda aquí la vaina rosa de su cuerpo:
tiene todo el mal del mundo en flor, cabal y abierto
hasta el final; y sin embargo el corazón
se le ha negado a ser peor.

                                                                                             Horacio Ferrer


Esto no es poesía
es
lo que dictan las circunstancias

una res abierta descansando en la carnicería
una puerta violada para alcanzar tu corazón, criminalmente

d.
"La Operación Condor invadiendo mi nido. Perdono pero nunca olvido"
Residente
Foto: Jaime Bailleres


Ayer regresé a este maravilloso infierno. Casi de noche. Desde antes de subir al avión, en El Paso, Texas, un  tipo muy hipster intentaba entablar esa entusiasta amistad que construyen los angelinos que viven en las nubes: "¿este es el vuelo a los ángeles?" me preguntó. Inmediatamente pensé ¿no has leído tu pase de abordar? dice A1 y, efectivamente: A1 es el lugar donde estamos esperando. Por alguna razón cuando alguien hace preguntas como esa no puedo responder. El tipo vestía unos pantalones de tubo, hechos de una tela semibrillosa, zapatos de goma y una camiseta de rayas rojas con gris, sin mangas. Ultranglo: "Bueno, supongo que sí es, aquí se ve mucha L.A. People" dedujo ante mi silencio. El hipster dijo que había transbordado tres veces desde alguna parte de europa y que, del Paso, no conocía más que el aeropuerto "Supongo que no me pierdo de mucho: arena, cactus, jeje." tampoco respondí. El hipster tenía media hora con su teléfono conectado a un enchufe que no servía. Esperé que fuera al baño, para alertar a su novia de ese "pequeño" detalle. Me libré de ellos así, cambiaron de enchufe, cambiaron la oportunidad de hacer una amistad nueva. "L.A. People" pensé. El vuelo fue fantástico, sentí que sólo había transcurrido una hora. Llegar a la terminal 44 de American Airlines, es como llegar a la central de autobuses de Coscomatepec. Todos los angelinos entusiastas, incluyendo al hipster, nos formamos para tomar un autobús que nos llevaría a la verdadera terminal. El hipster decidió llevar su mochila en la espalda con la que me regalaba golpecitos frecuentes. No me importó hasta que, con uno de esos insignificantes roces, me djo "Oh, im sorry". ¿Debía yo responder a esa obviedad? ¡No! porque mi respuesta hubiera sido ¿Eres siempre así de pendejo? Ante mi silencio el hipster gritó "¡Dije im sorry ¿podrías responderme?!" Mi corazón se agitó alegre como un cascabel, se carcajeó en sus profundidades. "Ah, no te preocupes" le dije, con mi sonrisa más new age. Para ese momento él estaba completamente enloquecido por la ira. Eso debe ser lo que provocan los productos orgánicos en esos mercados de granjero. 

d
¡feliz año nuevo, maya people! 
(la ciudad en guerra que aparece al fondo se supera cada atardecer: good boys!)

d.


Sueña...

Encuentra un bosque
de hojas doradas
por el frío

En el centro del sueño
escucha
manos que se introducen 
en el agua

Arrodillados
han llegado 
para beber de ti

Sueña...

d.
(pd. anoche, anoche soñé contigo)


Mientras las personas pasean por los mercados orgánicos para sentir ese alivio inútil que les proporciona pensar que se alimentan con vegetales menos contaminados a cambio de muchos-muchos dólares, yo pienso en el barrio chino y las bondades de un jengibre (a juzgar por el precio) probablemente radioactivo. En el desierto, el jengibre está, obviamente, un poco deshidratado ¿Qué se puede esperar de un lugar donde los soldados alemanes se aparean con chicas mexicanas que vacían sus bolsillos a cambio de parir algo que los conmueve (un orgasmo, un bebé, una enfermedad)? Todos vivimos sujetos a los intercambios. Yo siempre he creído que no tengo mucho que dar, por eso necesito el dinero (como los soldados alemanes), últimamente  incluso mis enfermedades convencen muy poco, porque son mentales. A la gente le gusta ver y mi mundo, para el infortunio de mis bolsillos es profundamente invisible. No es que yo no necesite ver, necesito ver tanto como cualquier cosa que se precie de andar la vida caminando pero, mis realidades se acomodan mejor en esa parte que no se ve. Constantemente olvido la palabra "elemento" por ejemplo. Me resulta muy difícil pensar en los "elementos" del lenguaje, todo por no darle tanta importancia a una acción tan básica como ver. Quizá por eso amo el desierto, aunque ¿uno debe argumentar para sí mismo las razones por las que ama? bueno, si lo que uno busca es ver, probablemente tiene que argumentar. El desierto es una totalidad. Aislar sus elementos es posible, pero también es, más evidentemente que en otros lugares (como la selva o el bosque) absurdo. El desierto, constantemente, pasa desapercibido. Para ver el desierto hay que ser consciente de todo lo que no se ve: el transcurso del tiempo, la forma en que el silencio se mece, la fuerza con la que el viento sostiene el calor y transporta la apacible manera de reproducción de las plantas. Los vegetales no existen, existen las raíces, los arbustos por donde corre la mezcalina; las gotas de agua encerradas durante siglos dentro de la formación de ciertas piedras. En el desierto la vida no es un estruendo, es un río subterráneo, lento y silencioso. Hay estruendos en el desierto, sí, como un preámbulo. . Preámbulos producidos por el licor, el decorado de las cantinas o los restaurantes, la sexualidad humana que se contorsiona para desaburrirse, los autos a gran velocidad, la falsa cocaína, los operativos de la DEA; preámbulos con filo, preámbulos para los infelices, para los empeñados que quieren caminar por encima y vivir por debajo, escarban en el cuerpo del desierto: pobre ¿Cómo se puede experimentar la vida de la raíz viéndola?. Yo amo, definitivamente.

d.

Que pasa con mi nocion del tiempo. La de la distancia nunca la he tenido. Nunca sabre que tan lejos es nada. Pero por lo menos, antes, sabia que viajando dos horas llegaba a algun lugar. Ahora el tiempo se reduce, deja de pasar. Estuve con mi terapeuta y mientras yo cerraba los ojos y veia un monton de colores danzando placidos dentro del silencio abosoluto, no supe que paso: se acabo el tiempo, no que ya no tuvieramos tiempo para mas, es que el tiempo no habia pasados. Yo habia ido y venido de lugares fantasticos, mi cuerpo brillaba por dentro y los colores nacia desde mi, pero no habian pasado mas que unos minutos. Entonces Connie, mi terapeuta, dijo "Oh, el tiempo se detuvo, que extranho, bueno, podemos entonces trabajar mas en otras areas" Ahora ya no se cuanto tiempo paso en un lugar. Si tengo aqui tres dias entre los dioses del desierto, o he permanecido aqui por varias vidas. Ya no comprendo el toempo pero veo que un camino se corta. Una linea severa que corta el camino hacia una ciudad que ya no existe y es el principio de otra que se levanta lentamente, en silencio, y pasa desapercibida. Bien!

d.
(mecanismo)

La máquina del amor medita en la luna del cuerpo su placer sediento de comprender la imparable métrica de los amantes que beben, siempre alados, su pasión más blanca.

La máquina del país impone dolorosamente el párrafo de la realidad en la pulsión prisionera que la luna ignora porque se ha pasado el tiempo prendida de las alas de los amantes a las sendas cósmicas.

La máquina del amor y la máquina del país no se conocen, pero reaccionan al resplandor del astro madre que vuelca sus cabellos helados en la noche para que alumbren débilmente los cuerpos que el país desnuda.

Laura Solórzano. Nervio Náufrago
He pasado unas semanas interesantes. Levantándome a las 4 30 de la mañana, para estar medio despierta a las cinco, tomar un poco de café y salir a econtrarme con personas muy interesantes que me permiten documentar su dolor. Y otras personas, muy interesantes también, que me permiten conocer su profesionalismo y dedicación periodística (esa vocación) absolutamente alejada de cualquier interés rastrero (son contados los periodistas así, no duran mucho tiempo "dentro" de los medios, en fin). Una semana intensa porque también tengo una casa que limpiar. Mentira. No me gusta la palabra "intensa" digamos una semana rápida, porque también regresé a impartir el taller en el Frente Indígena de Organizaciones Binaciones, pero además, antes de dormir, he tenido tiempo, concentración y paz para terminar de leer una novela, y empezar a leer "Evangelios para sanar".  Cualquiera pensaría que con actividades así, emocionalmente desgastantes en el caso de las entrevistas, uno termina deshecho pero no, es lo profundamente conmovedor, compasivo e inspirador que sólo puede vivirse ahí, y de esa forma para percibir que no estamos solos, ni los más atravesados por dolores innombrables, ni nosotros (aunque pareciera que todos tenemos el mundo encima, persiguiendonos) no. Hemos aprendido lo que los que persiguen, no saben hacer: hemos aprendido a crear otros mundos, universos donde ningún chacal o asesino puede poner un pie (o lo puede poner, pero no resiste nuestro universo durante mucho tiempo; lo pone y luego sale a contar: tuve un pie ahí, y ellos están creando su propio universo, deberíamos defendernos porque seguramente quieren que ese universo se devore al nuestro). Si supieran que no, no queremos su mundo, y que si, tan solo pensáramos en su mundo, nuestro universo se derrumbaría. Pero después de todo es como haber corrido y tener que detenerse a observar, a construir, a levantar lo que imaginamos. Y lo que imaginamos no es pequeño. O sí, pero no importa; importa que es un universo sin principio ni fin: ilimitado. Es lo que aquellos no saben otra vez, que el tamaño tampoco es como lo pintan.

d
Leído en facebook: "Thank Dog"

d.
Amanecí con la sombra de un dolor acomodada dulcemente en la boca de mi estómago. Pensé que no era nada, sino el simple hecho de levantarme a las 7, así que me preparé un café con leche y miel (slurp). Para mi sorpresa parecía que la sombra de ese dolor tomaba cuerpo. Ya para las diez de la mañana se había convertido en un gigante que me ocasionaba frío y me obligaba a meterme bajo las cobijas otra vez, cerrando los ojos con intenciones de que el dolor se acurrucara placido y diminuto en el hueco de mi estómago, nuevamente. Tenía algunas entrevistas que hacer así que me levanté intentando ignorar (ignorar es una de las más grandes virtudes con las que cuenta el ser humano pero, hoy en la mañana yo no era un ser humano sino un completo y herido animal). Para las tres de la tarde, después de entrevistar a una familia de cinco miembros que cargaban, al parecer, un dolor que yo no puedo imaginar, sencillamente mi dolor holgazán desapareció, como si nada. Sin haber desayunado siquiera. Cuando regresé a casa (casi a las 8 de la noche) me enteré que hoy, 13 de julio del 2012, Ben Ehrenreich había sido detenido por el ejército israelí,.en una parte ocupada de Palestina y liberado 2 horas más tarde. Entonces comprendí. Dios quiera que mañana, por el bien de mi estómago, Ehrenreich goce su libertad como un bebé recién nacido, cuya única realidad son las maravillas de un universo sin la guerra.

d.
Palabras mágicas. Que el universo decidió que yo debía tener más interlocutores. Interactuar con Los Ángeles en todo el sentido de la palabra y no nada más con los que tocan el harpa en las alturas. Sino con aquellos que observan la belleza en lo más recóndito de la fealdad. Que intentan descifrar la magia en el comportamiento de los animales o la gracia inseparable de un tropiezo en el filo de las escaleras. Gracias, vida.  Mis interlocutores me hacen sentir muy bien. Love yall

d
Anoche tuve un ataque de ansiedad, pero en medio de lo que prometía ser un prolongado insomnio (y en medio del griterío de mis vecinos que llevan tres días de fiesta en chino) pude detenerme a observar cómo y por qué mis pensamientos construían vertiginosamente un pasado que jamás podré explicarme porque, para colmo, no existe. Así que pude detenerme a ver la forma en que construyo una realidad terrorífica con argumentos valiosamente claros y perfectos, basados en todos los sucesos de mi vida que no entiendo bien. Después de contemplar cómo algo parecido a mí, sumergida en un trabajo forzado, me cuenta explicaciones, francamente macabras, deduje que tenía material suficiente "tengo que hacer algo con esto". Así que me dediqué a sufrirlo toda la noche, contemplé su comienzo como si se tratará de ver una película de amor, vi su transcurso y me detuve en el momento en que un plomero entraba a mi casa para decirme que, aparte de plomero, también era vidente y lo supe, en ese momento supe que, por primera vez, después de tantos años y la ansiedad de tantas noches, la vida me entregó el hermoso final de una novela. 

d.


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"Quiero ser hombre otra vez/ cambiar mis garras por pies/ Ser el amor sin raspar/ acariciar tu lunar/ Tener un trabajo y sufrir/ para llegar a fin de mes./ Esclavizar, someter/ para sobrevivir/ Solo otra vez/ mi palabra se fue./ Estoy perdido, mal herido/ como un animal."

Miguel Mateos ha sido una de mis más profundas inspiraciones. Era lo que en mi adolescencia "se oía" sin saber de dónde había llegado. ¿De dónde había llegado? De la represión Argentina. De la prohibición del Rock en épocas de desaparecidos. De una dictadura infernal. Con una carga que ya se ha convertido en "ochentera".
       La última vez lo vi en concierto en un palenque. Palenque es un foro muy pequeño dentro de las ferias de pueblo que se hacen en México. Un lugar diminuto, donde pude recordar la razón por la que Miguel Mateos había llenado estadios enteros en toda latinoamérica y, en Argentina, los desbordaba. "Pero es que tenés que ir al concierto en vivo" me había dicho él en la mañana del día anterior. "No se puede juzgar mi trabajo si no has estado, últimamente, en uno de mis conciertos". me dijo. No sé qué importancia tenga pero, quiero, algún día poner en uno de mis libros, por lo menos una de las citas de las canciones de Miguel Mateos que recuerdo, una de mis favoritas es esta: "Con los niños azotados cantando a viva voz los himnos de la patria, adorando al dictador, pides más./ Siempre serán enigmas del corazón".

d.

Digamos que me identifico más con el pesimismo que con el entusiasmo. Mi lenguaje nació y se fortaleció a través de los grandes novelistas; la poesía vino después, no recuerdo cuándo. Ah, sí, cuando comencé a aislar en mi adolescencia las frases que recordaba de Pedro Páramo (eran un gran poema). Hablar de Pedro Páramo, o de Rulfo ya es un lugar común, así que. Uno de mis novelistas preferidos es Antonio Lobo Antunez, Y otro más, Jesús Gardea. No soy entusiasta. Creo que los seres humanos somos una miseria profunda recubierta de grandes esperanzas. También amo la escritura de Yasunari Kawabata. A Joyce nunca lo comprendí,. lo siento. Y a Broch comencé a entenderlo demasiado tarde. Samuel Becket me poseyó sin que me diera cuenta (los riesgos que corre un pesimista leyendo a otro). Por eso, en ocasiones, me da miedo leer las novelas de mis amigos. Me da miedo pensar que, tal vez, su trabajo no pueda entregarme lo mismo que me ha entregado Kawabata, o Rulfo. El primero en sorprenderme fue Gardea, a quien -aunque me regalaba sus libros- no leí hasta después de su muerte. Agradezco no haberlo leído antes, porque la admiración me paraliza estúpidamente. Con el tiempo me he comenzado a preguntar ¿cómo es que ellos son mis amigos? No me refiero a Lobo Antunez, por su puesto. Me refiero a ciertos amigos que la vida me pone en el camino y resultan grandes novelistas. He perdido el miedo a decepcionarme de los textos de mis amigos, así que, si la novela de uno de mis amigos aparece publicada, digamos, por City Lights (por ejemplo) procuro leerla. Eso me sucedió. Acabo de leer una gran novela. Hace mucho tiempo que no leía una gran novela de un escritor vivo. (Que me perdonen Cristina Rivera Garza y Mario Bellatin, pero no he podido conseguir sus libros últimamente, aunque -de verdad- los quiero). Y estoy, todavía, en esa especie de silencio que una gran novela deja cuando uno termina de leerla. Una verdadera novela no termina después de leerla. Siembra un silencio, un estado de ser: un silencio que dice. Es difícil para mí describir las virtudes de una novela, lo que sé de cierto es cuando la novela da ese golpe, el golpe que nos enfrenta con otra realidad, y que -por fortuna- siempre es inesperado. Las novelas que me gustan no se construyen únicamente con pura inteligencia, por lo menos no con con ese tipo de inteligencia que nos entrega todo, esa inteligencia incuestionable sino con una inteligencia que duda de todo, que nos mantiene en un estado interrogativo, que despierta preguntas.  Lector ¿no le gusta dudar? ¡pero si dudar es la consciencia de una curiosidad despierta!
Me encantan los novelistas porque cuando escriben pareciera que han pasado una vida entera observado una sola habitación y con ello lograron construir una página ¿Cuántas vidas se necesitan para escribir una novela?. Están en lo que describen.  Es una manera de transmigrar ¿Cómo logran estar en los objetos que describen? Es una virtud mágica. Pero, conforme una buena novela avanza, me doy cuenta de que los grandes novelistas no sólo saben estar en los objetos, sino que les dan vida (aaarg, estoy diciendo llanas obviedades) y esa vida (como toda vida real) tiene infinitas profundidades. ¿Y ustedes pretenden que yo crea que esa ,manera de conectarse con el alma propia  (y sus ilimitadas dimensiones) se aprende en la academia? Discúlpenme, soy demasiado pesimista. Lean Ether. Qué fortuna para sus alumnos tener de maestro (sin saber quién es) a Ben Ehrenreich.

d.
Pero en mi verdadero corazón siempre habrá un lugar para un tenista y un beisbolista. Oh, sí. Novak Djokovic es mejor que el chocolate. Me aprendería un libro completo de Aloj Ijan sólo para poder hablarle. Así es como la poesía pasa, en mi verdadero corazón, a ser sólo una encantadora herramienta para resolver asuntos primordiales (y primitivos). Recuerdo cuando una persona que conocí en un bar pasó toda la noche diciéndome poemas de Cummings (o por lo menos eso parecía: una traducción al español de Cummings). ¿Eso es Cummings? preguntaba yo. Nunca me confirmó. Era una especie de académico porque cuando le dije que estaría en Naropa, comenzó a preguntarme sobre teoría literaria. Todo desembocó en un verdadero malentendido. La persona no entendía qué clase de "universidad" es Naropa y yo no sabía de quién eran esos poemas. Ahora que lo pienso, quizá la persona era un escritor famoso, sobresaliente en el país, pues. A las 5 de la mañana terminé deseándole el clásico "que tengas buena vida". Los escritores somos tan patéticos. Qué horror, placentero hubiera sido ver jugar a Novak. 

d.
c h o c o l a t e

Me creció un brazo en la cabeza, y me di cuenta de que sí era yo quien construyó su casa imaginaria en plena calle. Hoy me encontré en la esquina de Chinatow con la sonrisa más hermosa que he visto. Aunque lo niegue, soy la mujer sin casa que ignora a los transeúntes enfrascada en su intimidad. No sé de qué reía esa mujer que vi y estoy segura que era yo. Pero entre tanta gente su mirada y la mía se encontraron en el centro de un vuelo. Yo sentí su risa (mi risa) igual que una moneda brillante que caía en el fondo de un jarro, y echaba raíces como ondas. Al mismo tiempo en ella (yo), la risa germinaba hasta el fin de una flor en sus labios. Es un lugar común, lo sé, pero los lugares comunes tienen sus orígenes. Ella (yo) no era otra cosa que un origen.

d.


"8.-We kwamen je bed bezoeken. Een Troep schatjes. Alles was heel dubbelzinnig. Alles was zonder bloed. We knwamen. Om je te enteren. Om jouw handen te zoeken voor de marteling. Im je vuil te maken voor wanneer je wakker wordt. We zijin een troep schatjes die spelen dat ze elkaar kussen. En jouw handen pakken. Verblind ons. We doen niets kwaads. We zijn pijn noch vermoeidheid noch dood".

trad. Mariolein Sabarte Belacortu
gracias a Tortuca (Literatuur & Beeldende Kunst)

d.


Lady es la perra de mi vecina, Margie. Hoy, inusualmente, se acercó a mi patio y ladraba para que yo la escuchara desde la cocina. Cuando me acerqué, pensé que iba a encontrar a Margie con ella; Margie siempre salía con Lady, o las dos se quedaban dentro de casa. Hoy fue la primera vez que vi a Lady sola. Lady y Diva se llevan bien, se tocan con la punta de la nariz a través de la malla del patio que sostiene el viñedo. Yo siempre le regalo una galletita de carne a Lady. Cuando me di cuenta que estaba sola pensé que Margie estaría dentro de casa, de todos modos le di su galletita de carne. La olfateó, me vio y después comenzó a ladrar hacia la ventana que da a la recámara de Margie. Una casa tan antigua como la mía. Me preocupé, llamé a Margie. No me contestó. Me asomé por las ventanas de su casa. Vi la cama de Margie destendida. Margie es impecable, ordenada y profundamente femenina, como Lady. Llame a Sara, para preguntarle qué hacer. Sara habló con una amiga de Margie que le dijo que Margie había salido e iba a tardar, por lo que le dejó la puerta trasera de la casa abierta a Lady. Me tranquilicé; sin razón alguna me entraron ganas de esperar a que llegara Margie para platicar, salí y hablé con Lady otra vez: ahorita viene Margie, Lady, le dije. Media hora más tarde Sara volvió a llamarme porque, justo cuando Lady vino a la ladrar hacia nuestra casa, en el mismo instante que Lady después ladraba hacia el cuarto de Margie, Margie estaba muriendo en un hospital. Querida Margie, sino fuera porque Lady me avisó yo estaría aquí, sentada entre el viñedo, contemplando tu árbol de aguacate, esperando que llegarás para platicar. No te preocupes, Diva y yo ya queremos a Lady, es toda una (aunque muy triste) dama.

d.