Tenía quizás 23 o 24 años cuando vivía con Jaime. Cocinaba todos los días. Partía fruta para el desayuno. Algunas veces desayunaban con nosotros su hermano Miguel, sus sobrinos Alan y Andrea. Fui muy feliz. Después no volví a cocinar jamás. Jamás, la cocina se me negó. Pero antes, repetía las recetas de mi madre, le llamaba por teléfono para seguir las instrucciones, en fin. No entiendo muy bien qué pasó, pero jamás volví a amar un lugar en la cocina. Tal vez porque Jaime y yo hacíamos todo bailando, y porque siempre (a pesar de todo, reímos: hasta el final). Recuerdo esto porque fui a Central Market ayer, con mi amiga Virginia. Aproveché que ella tiene carro y compré esa fruta que ponen en oferta a 1 dollar. 4 libras de plátano por un dolar. Se me ocurrió preguntar si tenían flor de jamaica, últimamente los tacos de flor de jamaica me fascinan y -sin pensar- estaba comprando los ingredientes para cocinar.... ¡cocinar! No les puedo decir que los tacos de jaimaica que cociné ayer resultaron deliciosos, mentiría, pero el guacamole no tuvo comparación. El domingo, estoy segura, mis tacos de jamaica serán perfectos. ¡He vuelto! 15 años más tarde, he vuelto a cocinar. Me pregunto si mi regreso a la cocina y la entrada de la izquierda al poder en mi país, serán algún tipo de presagio.

d.

Pffff ¿qué voy a hacer? comencé a escribir otro libro y alguien lo tiene que ilustrar. Mecachis.

"Los astros, las estrellas, las luces que no conocemos a ciencia cierta, se estaban organizando, se estaban poniendo de acuerdo. Sobre un plácido cielo azul oscuro, susurraban sus decisiones. Porque los astros, las estrellas, siempre han podido decidir. Decidieron comunicarle a Cosmo cada paso que daban, porque Cosmo, apenas nació, dedicaba gran parte de su pensamiento a contemplarlas y a hablarles. Cosmo nunca se había preguntado por La Voluntad, asumió que, como él la tenía, debían tenerla los astros, las estrellas. A Cosmo le intrigaban sus destellos, y otra luminiscencia, una que cambiaba de forma, que había visto por primera vez amplia, fresca y redonda y otras veces parecía la uña de un gato. Cosmo saltaba de alegría cuando la veía completamente blanca, y su estado de ánimo iba menguando como menguan sus dimensiones, esa luna fue la primera que hizo que Cosmo provocara un escándalo: corrió entre los pastizales creyendo que ella se movía ¿y se movía? Sí, pero no en el tiempo ni el lugar de Cosmo, ni el de sus percepciones. Cosmo ignoró las matas de maíz que quedaron pisoteadas y cuando el cansancio de Cosmo descubrió que era imposible detenerla, en presencia de todas las plantas fastidiadas esa noche, Cosmo aulló por primera vez."

d
"Vargas Llosa alguna vez dijo que hay dos tipos de escritores, los que tienen vocación -y no es que Vargas Llosa sea santo de mi devoción, pero el comentario me parece pertinente- y los que no tienen vocación, pero quieren ser escritores (que quizá sea el caso de Vargas Llosa). En mi caso es una vocación, y esta vocación tiene fuerza y es auténtica."


Jesús Gardea

Gardea, ya estás aquí otra vez...
Esto es una gran ciudad. Recorrí todo el barrio chino buscando un galón con leche de soya: no existe. Entonces caminé hasta la avenida César Chávez donde encontré un supermercado que vende leche Altadena. Harta de visitar chiringuitos, decidí caminar hasta mi oficina, en la torre de artistas primaverales en el mero centro. Encontré mi oficina desordenada, mi correo impecable, y a Andy (el portero) como siempre, optimista y platicador. Desde el distrito de los bancos, los hipsters comenzaron a aparecer, tan entusiastas como Andy, pero más cool, algunos en bicicleta, otros en chanclas y las chicas en mini shorts paseándose a sí mismas agarradas de la correa de mascotas a quienes ignoran, mientras hablan por celular.  (O pagan 7 dólares por sentarse en la orilla de la banqueta a beber un café que realmente cuesta 5 centavos).
Los homeless comenzaron a saludarme, como siempre. Unos en la banqueta, dibujando, escribiendo. Otros hablando solos. No entiendo cómo es que esos que hablan solos, cuando paso, se dirigen perfectamente a mí: hello! Ah, la miseria de esta ciudad no es mi miseria, por eso me conmueve. Entré al 7 eleven y sólo tenían leche de soya sabor vainilla. Así son las grandes ciudades, todo escasea, nada es sencillo de encontrar y, peor aún: nada es cierto. Estuve media hora esperando el camión sobre Brodway y me di cuenta de que uno de los viejos edificios, convertidos en Lofts, refleja raramente al edificio de enfrente. Los edificios reflejan edificios. Hay quien cree que en estas grandes ciudades se encuentra todo, y sí, todo está aquí, sólo que cada barrio es una ciudad distinta, con sus costumbres distintas y sus productos distintos. Puedo apostar que en el centro, comenzaron a surtir la leche de soya hace un par de años, cuando los hipsters tomaron, con sed hollywoodense, el centro que era llanamente propiedad de nuestras pandillas (esos infiernitos). Por eso ahora también hay más policías a las ocho de la noche. Eso no significa que las pandillas dejen de controlar, sino que, supongo, han llegado a un acuerdo para no molestar a los turistas que (imaginan) viven en el centro de una metrópoli (jua). Les parece que los homless, los lisiados y mis amigos que pasan todo el día hablando solos y orínándose sobre sí mismos mientras dibujan o escriben descontroladamente en muchos papelitos, son parte de esa "realidad cinematográfica" donde la policía está para defenderlos: cuánta heroicidad. No tuve más remedio que volver a china con esa leche que no es leche, que tiene un ligero sabor a una vainilla que no es vainilla. Porque desde el centro de esta metrópoli que no es una metrópoli sino una cacerola gigante plagada de pequeñas provincias no me movería hasta Santa Mónica, Hollywood,  Pasadena o Silver Lake ¿verdad?

d-
You must stay drunk on writing so reality cannot destroy you. 

RAY BRADBURY
Asesinando el alma

No sabía que lo pesado no es una roca/sino el alma/ No sabía que lo inamovible no es una cuña de hierro/ sino el alma.//El hierro cambia y la roca se altera,/pero el alma que no tiene forma es más inmutable/que una cuña de hierro./Creía que el alma era un espejo que reflejaba al mundo,/pero es menos que un espejo de bronce oxidado.//El alma le da órdenes al mundo/y se expresa por la boca,/pero no puede moverse encerrada en ese cepo./Oh alma, el pantano te llega al cuello./Oh alma, te da miedo hablar./Tú que eres más liviana que el aire/y que no hay lugar del universo a donde no puedas llegar,/eres más pesada que una enorme montaña.//¿Qué es entonces el pecado?/Alma/que matas de un plumazo/todo lo que ves, todo lo que vive,/y dejas apilados todos los cadáveres, yo te asesino.

Mu-San Baek (Ulsan, Corea 1954)
trad.  Sun-me Yoon
Ayer fue un día largo. Igual que las distancias de un barrio a otro en esta ciudad. Un día largo, pero festivo. Después de cenar en el barrio chino regresé a casa con mi amiga Bertha. Escuchamos la opera tango "María de Buenos Aires", una ópera-tango musicalizada por Astor Piazzola y escrita por Horacio Ferrer que en estas semanas me obsesiona un poco. Es una pieza vieja, la primera vez que la oí fue hace más de diez años, quizá, en el D.F. una de esas noches que se vuelven días y noches otra vez (típicos allá). Bertha y yo escuchábamos la ópera-tango y entonces reflexionamos sobre el arte y su destino subterráneo. El arte nunca está en los grandes medios de comunicación ni en la promoción sistemática y eficaz de las grandes productoras discográficas, sin embargo, por alguna razón que todavía no me explico bien, termina aquí. En mi casa, después de un día de metrópoli. El arte es, en nuestros tiempos, un movimiento clandestino. Horacio Ferrer utiliza slang argentino, quizá porteño a lo largo de su ópera y, le comentaba a Bertha que esas palabras que se convierten en pura música, es decir, la materia de la palabra vacía de significado en el arte, es algo que disfruto tanto, lo gozo de tal manera que por varios días busco cuál es el significado de esa palabra que tanto disfruté; así, una palabra desconocida, me conduce de alguna forma hacia mundos que no podría tocar de otra manera. Lo mismo me sucede con los amigos que tengo en esta ciudad, el sólo intercambio de un par de ideas me impulsa siempre hacia un trayecto, un trayecto a otro mundo. Acostumbrada como estoy al desierto, había convertido las charlas conmigo misma en mis únicas vías para la experimentación. El desierto es así: desierto, sin interlocutores, un mar de hermosa arena (y en los últimos años, un mar de sangre). No pedí interlocutores en mi vida, la verdad no me había dado cuenta cuánto se crece con ellos, sin embargo la vida me los da. A pesar de que, para elegir la ciudad donde me gustaría vivir, los interlocutores no tienen ninguna influencia, agradezco tener estas compañías: las preguntas que no hice yo, los pensamientos de otros que son como otros caminos, y que siembran en mí la curiosidad que impulsa mi movimiento. Moverse, transformar, esa es la capacidad del arte y de las conversaciones con los artistas.

d.
"This is the world. I need to see it clearly. This empty streets and all they hold. The stranger who pads through my dreams. Or who would if  I could sleep, if I have dreams. But even here, on this dim porch, more awake than I want to be, I smell his tattered suit, the tired grease of him. I want you to see him too, wherever it is that you are reading this. On a train perhaps. On a sofa with your feet up. At your desk, pretending to work. On a hard, backless bench, waiting for the bus. In bed, beside someone or alone with the sheets. Did I guess right? It doesn´t matter. I want you to see him right here where I am, and in this empty street where he cannot be seen, and in the dark and sleepy rooms behind me where he also is not. I want you to see him as I see him, because I need you to see this world, and me in it, alone as you are. That does matter to me, though I can´t quite tell you why"

fragmento de Ether
Robar siempre ha sido motivo de grandes, inocentes e iluminadas esperanzas.

d.
Aaaarrrrggg, quiero que sea de noche. Quiero que ayer no hubiera sucedido. Quiero olvidar. Quiero estar sola y olvidar. Sola-sola-sola y olvidar. Tal vez sería bueno comenzar a buscar otra terapeuta. Buscaré una cerca del barrio chino. Que hable en chino. Que literalmente no entienda. Que no me de consejos. No sé quién soy y ese "no saber" también quiero olvidarlo. ¿La luna?

d
En esta ciudad no existe el Dolce Far Niente, que tanto me gustaba ejercer una vez por semana en el desierto. Cuando la gente tiene tiempo para detener su ritmo de vida, y ver simplemente el techo, un arbusto o sus pensamientos, entonces se deprimen. En cambio yo, aunque no tengo Dolce Far Niente, gozo si puedo sentarme cinco minutos nada más para sumergir la vista en las hojas verdes del pequeño viñedo que hay detrás de casa. Cuestión de enfoques. En esta ciudad "hacer nada" es pecado, entonces, parafraseando a Aaron Kunin: el mayor esfuerzo es aparentar el esfuerzo. La gente se gasta aparentando no tener tiempo para nada. Rigoberta Menchú, una vez que la entrevisto el poeta Alan Mills, dijo "Bueno, como usted sabe, uno es el que construye el tiempo". Uno también construye la falta de tiempo. ¿Quién nos programó para vivir como unas máquinas y después divertirnos como salvajes? todo eufóricos, todo de prisa. La vida para mí es mejor despacio. Cuando uso un reloj, lo arruino. Así que, una o dos horas de mi tiempo procuro vivirlas como si fuera un animal o una fruta: lentamente. Esa es una de las razones por las que uso este blog, y es también otra de las razones por las que no todo lo que digo en este blog es real (depende cómo construya su tiempo el lector). Para que lo que escribo aquí sea real tiene que ser leído en un tiempo que camine como un lagarto, un lagarto pesado sobre la arena.

d.
allá va la sombra de María
a su otro infierno
sólo queda aquí la vaina rosa
de su cuerpo
tiene todo el mal del mundo en flor
cabal y abierto hasta el final
y sin embargo el corazón
se le ha negado a ser peor

Horacio Ferrer
María de Buenos Aires
El máximo neoesclavista de Latino América, se relame los bigotes decidiendo cuánto deben sus tornillos durar en el engranaje de producción que (imagina) es esta fábrica. Los engranajes a los 69 años todavía son resistentes (ya no es como antes). Además los esclavos deben de trabajar sólo tres días (seamos compasivos con los necesitados), tres días pero 12 horas. Y todo esto sucede en un rincón suizo del mundo,  donde no importan los eclipses, sino los códigos en las ilusorias cifras de los bancos. Y qué más da que todo sea ilusorio, mientras ellos sean dueños.

d.


Nosotros le tenemos miedo al amor. No le tenemos confianza al amor. Y queremos borrarlo. Queremos pasarle por encima. Por eso te quiero. Por eso me acompañas a los subterráneos. Y caminas conmigo sobre las cabezas- Hay una persona bajo tu pie, amor; la mano atravesada de otra sobre tu garganta, querida. Es de noche y los planetas se alinean para nuestros ojos, las estrellas se juntan. Te amo.

d
¿A dónde la enterraste? ¡Me cache! Si ella era
el poco misterio que un Dios atribulado,
un pobre Dios porteño que amaba a su manera,
nos dió, para que siempre -por dentro- nos siguiera
golpeando una pregunta, ¡que vos nos has matado!


Horacio Ferrer. 
Letra de "María de Buenos Aires"
Cuadro 7, tocata rea.
Música de Astor Piazzola
Nunca he creído que lo que escribo importa. La "importancia" es algo que nunca he alcanzado a definir para mi propia comprensión. Pero ayer en la noche decidí relajarme y pensar. Después de pensar un rato y, de sufrir por lo que pienso, el miedo me invadió. Un hueco fue creciendo en mi estómago: un vacío, un precipicio: me dio por pensar en las colaboraciones que me han solicitado recientemente: artistas que no he visto en mi vida, fotografías que no sé cómo fueron tomadas, documentales que, tampoco, sé con qué propósito se habrán hecho o cómo es (ligeramente) el corazón del documentalista. Y pensé en mis palabras, en las cosas que escribo que aparecen acompañando esos otros trabajos. Y el hueco fue creciendo, me devoró. Tuve que acostarme y meterme bajo las cobijas y acomodar mi cabeza bajo la almohada. Muchas veces no sé ni lo que escribo. No sé qué es lo que realmente pasa en el proceso de escritura. ¿Sé realmente lo que estoy escribiendo? ¿Algún escritor sabe lo que escribe? El miedo se convirtió en un remolino ¿qué estoy haciendo? ¿soy yo? ¿a dónde me dirige la vida?
En momentos así veo la realidad fragmentada, comienzo a dividir. Aislo situaciones y luego, percibo cómo cada momento se une con un sólo propósito: que yo exista. La sensación es terrorífica y, además, absurda, pero me ayuda a experimentar lo que en pequeña escala sucede dentro de mí mientras vivo. Tequila de la noche anterior. Edward James Olmos "ahí puede haber un buen cheque" me dicen. Unas grabaciones para promover el voto en la mañana, un desconocido que toma fotografías de mi casa y de mi persona mientras levanto la mano izquierda con el puño cerrado, un grupo de amigos que me visita para proponerme crear una organización y que pregunta ¿cómo piensas mover Proyecto Sur? un recorrido desde Hollywood en metro hasta mi casa con las bolsas de algunas compras. Migraña. Opiniones en twitter. Y al final del día todo termina en ese puerto, yo: qué vuelco tan espantoso percibir cómo cada gente se liga, cada intención es mi intención, cada acción viene a dar aquí, como a una playa oscura.

d.
d.
A Child Is Not a Knife

Last day in the mont of March/ Snow falls over/speckled ground, settles/ on the branches of the small cherry tree/ From the trunk of the pine/ lichens glow   Under the snow, under the ground/ is the clear, dark/ transparent water/ I see a forest, broad-leaved, moisture/drifting over half over-/grown temple buildings   The sun´s/ sign, yellow   A green bird, conversing/ On the groun, ashes, gray    Black/ remains of some undetermined/ substance    The soldiers are far away/ history´s leaves quickly    The plague/ bled, disintegrated Villages/ not yet emptied/ for work on cocoa platations/ Jesus became God of the sun/ Now, once again, the tower/ of dead grows   The period/ aboutmfour hundred years   The killing/ takes new forms   New religios, a new/ salvation    Everyday the sun rises/ The soldiers of the empire at their outposts/ in the central killing  Calling forth/ the others empire´s growing shadows    Here too/ clear as a glass, with genuine  existence/ Deadth´s dominions penetratre one another/ Snow falls deeper and deeper, perishes     The war/ goes on, it has gone on a long time now    We/ are its hostages, its profiteers      The names/ also come back    Guatemala, 1954/ Guatemala, 1983   Honduras   Nicaragua, the same year/ El Salvador, 1932. Now we´re led/ back four hundred years   The numbers of dead/ are so high now that it is not even/ possible to implement explotation/ at full capacity   The names of empires change/ our names change     The child´s wing of genocide/grazing your cheek    In an ultimate caress/ A child is not a knife   No labyrinth´s web/ is opening    The man-eating monster is/ real   And no pushing it aside, no talking of sides,/ can dispel that   The marches, the cries,/ ringing like the voices of birds, in very grave distress/ Echoing in the kingdom of death  Solidaity of the birds in Hades/ They may not be any other     We still live the attempt/ There is no reason for us to stop/ Hope and dispair are interchangeable categories/ Who seeks consolation in either of these has already given up/ Those people who fight for thei lives, also/ in great confusion, can do nothing else    For/ them nothing exists but freedom´s constraint    For some/ it is murder, eich damns them as humans/ No one is without guilt   We ourselves, the doomed, are/ singing    Now light´s pitch rises   The human voice is alone

Goran Sonnevi/ trad. Rika Lesser
Shut ¿quién soy?


La vida me arrastra a un barrio interesante. El estadio de los Dodgers, la población china, y una historia de racismo impresionante. En este lugar, apenas a finales de los años cincuenta, existía una ley que impedía que los chinos, los mexicanos y los negros, pudieran comprar la tierra que habitaban. Ciertas zonas de Loa Ángeles eran así, así que, debo suponer, también ciertas zonas de todo Estados Unidos. 
Pasando a lo que podría parecer otro tema: leer en público cada día es más incómodo para mí. No estoy hecha para el espectáculo y además no creo que .una lectura pública de mi trabajo funcione adecuadamente para ser escuchada. Dificilmente alguien captará algo de mi trabajo de oídas, contemplando también que gran parte del público no habla español. Hoy platicaba con Jorge al respecto y estuvimos de acuerdo en que sería bueno vendar los ojos de los asistentes y atarles las manos detrás de la espalda para que escuchen mejor y, sobre todo, experimenten un pizca de guerra, que es, a fin de cuentas, de lo que se trata mi trabajo. O si no, pues que lean el libro; la mayoría de mis libros se ecuentran el línea, disponibles en español. Respeto a los autores que han nacido para el espectáculo, que se exhiben en el escenario como piezas mismas de arte. Pero reconozco mis incapacidades. Así que, tal vez, sería justo que, si yo sufro cada vez que me presento en público, el público en reciprocidad, sufriera un poquito junto conmigo.
Teresa Margolles tiene un éxito tan impresionante, como el auge racista que generó leyes que excluían a poblaciones enteras de una zona geográfica. No es que las personas estén hambrientas de tortura, es que la tortura está de moda y las personas siempre están hambrientas de moda (y la moda -los locos lo sabemos- es una estupidez -pero no se lo digan a nadie-). Así que tal vez si convierto el espectáculo patético que soy, en un espacio de sometimiento público, los organizadores de los eventos comiencen a pensar en firmarme un cheque. Son nuestros tiempos tan estúpidos.

d


Hace un mes, aproximadamente, cuando estaba a punto de viajar a El Paso, Texas, me tropecé con una tabla que Rob estaba usando para construir una pequeña bodeguita en el jardín de la casa, y fui a dar al suelo. Metí la mano derecha para amortiguar pero tenía enredada entre los dedos una bolsa con libros que había comprado en LéaLA. Eso ocasionó que el dedo medio se desubicara ligeramente, causándome un pequeño esguince. Viajé a El Paso con mi esguince. El Paso es un paraíso, tal vez por eso se llama El Paso (donde nada es permanente). Así estuve casi un mes, disfrutando de la impermanencia, hasta que la realidad me hizo volver. Hay algunas cosas que amo en este lugar, por supuesto, amo el silencio en las mañanas en el barrio chino; amo la compañía de la Diva pero, llegó el momento de lavar los trastes y no me percaté de que un salero estaba roto, así que, le di vuelta a la tapa y me rebané el dedo índice de la mano derecha. ¿Qué quiere decirme la vida con esto? ¿Dónde quedó mi libro de Medicina Para El Alma? podría usarlo de diccionario para traducir los mensajes de mi cuerpo y las agresiones que lo atraviesan. Un amigo dijo hoy que quizá tenga que ver el tránsito de Venus, el eclipse del mes pasado y los avatares del universo. Otra amiga me dijo que el dedo medio significa ira y sexualidad y el índice miedo y ego. ¿O será que mi alma también envía mensajes políticos radicales? La cosa es que sigo tecleando, la mano todavía no ha logrado a abolir mi impulso desenfrenado por transformar todo lo que pienso (que a fin de cuentas no es ni tanto).

d.

"nosotros de nunca y siempre en desembarco"
till dig, at sover, amo
d.
"3.- Mi fulgor. Brasa que habitas los cuencos de la tierra. Calor corriendo. Casa de corazón. Ciervo que contra resta nuestro odio. Río de calor. Brasa. Casa caminando sin presidencia por la roca de carbón que es el mundo. Correr de tierra. Odio que habita el calor de este río. Casa. ciervo corriendo por el miedo del mundo. Roca. Fulgor que contra resta los cuencos de este odio."

d.
La frontera a un paso. Tú a un paso. Los aviones a un paso. El ejército a un paso. Los sargentos y comandantes de ejércitos alemanes a un paso. Los cientos de soldados que practican y estrenan sur armas a un paso. El ejército mexicano a un paso. Los escuadrones de la muerte que han masacrado a miles de personas a un paso. los cuerpos descompuestos. Los grafitis de acción poética a un paso. Mi amor a un paso. Mis amigas a un paso. Mis más queridos perros a un paso. La mentira, a un paso. Los amores que se han convertido en miembros de mi familia, a un paso. La paz generada por el terror que ocasiona que ni un alma esté en las calles, a un paso. Los grafitis que el FBI borra en segundos con leyendas de "plata o plomo" a menos-menos de un paso. Las amenazas en las paredes ya están aquí, con sombrero texano. "No te asustes" es lo primero que dice un terrorista bien entrenado cuando te haya de frente. Los ojos de los terroristas nunca son conocidos. El silencio del desierto que amo, a un paso, y a un muro. Mi casa habitada por mis amigos. Las fiestas que, inexplicablemente ahora, me dan asco suceden en la única cantina intocable de la ciudad que me abandonó. Mi vida sucede en otra parte. Yo me estoy borrando. ¿Me estoy borrando? nadie construye su vida, la vida se manifiesta y punto. Uno levanta edificios, echa a andar ideas. Desesperadas, ideas desesperadas que se agolpan como si estuvieran huyendo.

d.