Como me gustaría escribir un diccionario contigo
Como me gustaría fundar un museo contigo
Como me gustaría engañar a un país contigo
Como me gustaría besarme contigo
Como me gustaría escribir un libro de historia contigo
Como me gustaría desvelarme contigo
Puta madre, como me gustaría desvelarme otra vez contigo.
Desvelarme contigo y hacerte diez preguntas.
¿Dónde nos desvelaríamos? 
En una cama que tenga la importancia 
Suficiente para ser considerada un país
Con su himno nacional y su historia y sus héroes y sus asesinos
Con sus bosques y sus costumbres 
Una cama importante. Nuestro país

Gerardo Arana, fragmento del poema "Ojalá el gobierno me diera una beca".


d.
Hicieron bien los piscologos en diferenciar entre la melancolia y la depresion. Lo que no ha hecho bien, ninguna institucion, es profesionalizar el conocimiento (vaya ocurrencia para homogeneizar, dividir, discriminar y alimentar a un sistema clasista-racista: el profesionalismo, pero bueno). Decia que la psicologia hizo bien en diferenciar la personalidad del melancolico de la del deprimido. Los melancolicos deben estar en alguna parte, supongo, pero no existen, no se manifiestan, su reino no es de este mundo, pues. Buscan sus cuevas o casitas solas para entristecerse y reflexionar sobre la miseria humana (quiza los melancolicos cada vez se manifiestan menos debido a que la miseria humana es cada vez mayor. La miseria humana ha crecido, se ha fortalecido, la hemos alimentado bien). Conozco la melancolia, claro, la recuerdo como algo sagrado: esa manera de entristecerse como si la tristeza fuera una luz en la oscuridad; de entristecerse porque mi corazon no tiene remedio, una forma poetica de echar luz sobre el sentimiento de inferioridad para lograr un orden fertil con los pensamientos destructivos.
Conozco tambien la depresion, es un arbol de perverisdades ramificadas, como todo buen termino inventado por los profesionistas (no se si lo torcido nace de la naturaleza de ese estado de ser (ser depresivo) o la melancolia fue alimentada artificialmente como toda enfermedad contemporanea, por las retorcidas aportaciones de los profesionistas de la piscologia). Cuando la compasion nos falta (compasion: ese otro estado tan antiguo y escaso como la melancolia, sustituido actualmente por la misericaordia que, como el agradecimiento, se ejerce automaticamente porque es "de buena educacion" jua) imaginamos que el deprimido jamas sera una persona vil, miserable, perverso e incluso torturador o asesino. Cuando la compasion nos falta, queremos ver la depresion del otro igual a la imagen de nuestro archivo sentimental: persona casi muda, como una sombra, las comisuras contrarias a las de la sonrisa, llanto facil, paso decaido y cansado como su mismo espiritu. Asi es mas sencillo que nuestra misericordia la reconozca y agite con entusiasmo su colita, como un perro bonachon que ha encontrado el mas preciado de sus entretenimientos. Pero en realidad, la depresion puede manifestarse a traves de actos de soberbia (gracias, Edgar), en saltos mentales paranoicos de un lider que convoca a movimientos masivos, motivado por las fuerzas mas poderosas de su orgullo. La depresion puede habitar en el corazon de los militares con sed de sangre y de poder : una sed sin fondo, que no encontrara alivio en los miles de cuerpos que ha despedazado, ni en las millones de mujeres que existen listas para la humillacion. Ni en las violaciones. Ni en el exterminio de las minorias que les recuerdan esa parte fragil que odian de si mismos. La depresion no se ira, es la enfermedad que domina el planeta. Uno es el deprimido que se niega a comer, otro el que tiene energia y la echa andar vorazmente, creyendo que algun dia le va a bastar el mundo.

d.
La poesía se me olvida como se me olvidó tu cuerpo reventado
con la boca hacia abajo

Escriba: el cuerpo de mi amor en la tierra
Escriba: ¿qué te hicieron, amor?
Escriba: al cuerpo de mi amor lo encontré sin un dedo

                                                                         oficial

d.
"los que nacen de la carne
no soportan a los que nacen del espíritu"

                                   Rogelio Treviño

d.
Escribo en formato de blog desde hace diez años. He tenido más de un blog desde el momento en que Heriberto Yépez (sin mucho esfuerzo) me hizo creer, en el año dos mil dos, que el blog era la alternativa para quienes no teníamos (ni queríamos tener) acceso a las publicaciones institucionales (cuánto cambió la vida de Heriberto gracias a su blog, y mi vida -gracias e mi blog- no cambió ni un ápice, jeje). El blog generó el surgimiento de mi otra prosa. La prosa que no nace en una de las hermosas máquinas mecánicas de escribir, a golpe de letra. Por alguna razón el blog es para mí un territorio que complementó mi separación de los medios de comunicación en mi país, por decepción. Ojito: no me decepcionan los compañeros periodistas (por lo menos no la mayoría) pero sí, al estar muy de cerca del único periodismo que se hace en mi país: el periodismo que marca la línea que le conviene a las corporaciones; y donde los dueños de medios cambian encabezados y manipulan la información sin importarles las cabezas de sus reporteros o investigadores; decidí no batallar en esa línea.
Dejar el periodismo cuando se ejerce por vocación,  es dejar de aprender; el periodismo es una vocación que nace y crece todos los días, contra reloj, al propio ritmo de la vida y el mundo. Una buena alternativa, para no dejar mi pasión por el periodismo fue establecer mi blog. Y con él (que antes se llamaba Tabla sin asidero) he experimentado una forma nueva de escritura. Es periodismo, porque lo escribo casi diariamente y no lo es porque sostengo -no mi punto de vista- pero si mi propia percepción de un entorno social que no puedo negar y en el que reflexiono constantemente. Se convirtió mi blog en la forma narrada de las situaciones que vivo y en las que pienso siempre.
Últimamente me ha dado por pensar, de manera casi obsesiva, en el amor. Comencé a escribir un libro de amor. Repentinamente creí que, por primera vez en mi vida, estaba lista para escribir un libro de amor. Una parte del libro de sabiduría china I Ching dice "La justicia es la forma externa del amor". Lo creo, no lo voy a negar. Pero hoy, pensaba en el amor mientras caminaba hacia La Morenita (un restaurant-panadería-tienda de abarrotes cerca del carro en el que vivo) y descubrí que quizá no es amor lo que siento, sino necesidad de justicia. Por ejemplo: he pensado en participar en un concurso literario. Siempre he creído que competir es la estupidez perfecta en la que el ser humano puede poner toda su energía. Competir es ya, en sí, perder. Si ganas te sientes superior, si pierdes te sientes frustrado: logro y fracaso son dos de las peores trampas con las que la vida puede destrozarnos. Bueno, decía que pensaba en mi necesidad de justicia porque, descubrí en mi caminata que, aunque la idea de concursar se relaciona a la miseria absoluta en la que vivo, también tiene que ver con la posibilidad de ganar el concurso ¿y para qué quiero ganar un concurso más allá de obtener de golpe, a cambio de un libro, cierta cantidad de -eeewww- dinero? así obtuve la respuesta: siento necesidad de que la vida sea justa conmigo. Jua. Ya ni les cuento qué me respondí a la pregunta ¿por qué me quiero enamorar? Uno puede vivir en la ilusión de esas dos cosas para siempre. Y ganar concursos, sí. Y enamorarse, sí. Pero eso no me haría sentir satisfecha porque ninguna de esas dos cosas son la justicia, sino lo que yo creo que la vida me debe. En realidad la vida no me debe nada, ni yo le debo nada a ella, así que -benditas caminatas- no tengo necesidad de ninguna de las dos cosas y eso me hace sentir profundamente tranquila. ¿El libro de amor? lo seguiré escribiendo, por supuesto.

d.

fotografía de  Francisco Fenton


"Este es un libro de amor aunque parezca el libro de un muerto. Es porque vivimos en lugares sin luz. En cocinas sin ventanas prácticamente todo el día, partiendo pescado. Pensamos en el mar. En el cuerpo libre dentro del agua. En olvidarlo todo. Pensamos en un anzuelo atravesando nuestro corazón. Un muelle donde tú nos arrastras. Un momento en que nuestros ojos, repletos de amor, se han detenido para siempre. Y no importa. Llegar a una cocina no importa. Que la corriente del comercio nos lleve de lugar en lugar no importa. Nuestros ojos se han detenido en el salto plateado del amor"

d.

tengo mis remos clavados
en la arena gris
no puedo volver
ni puedo seguir
por favor no me dejes dormir
M.M.

A Miguel Mateos (mi gran inspiración: lluvia lava/lava quema/y todo lleva al mar) lo entrevisté hace ¿siete años? ¿ocho años? él vivía en la colonia Roma (México. D.F.) y, cuando le pregunté ¿qué te pasó? respondió "sé a qué te refieres, pero estoy escribiendo, he vuelto a escribir". Miguel Mateos hacía música junto al grupo Zas, en la época de la prohibición del rock en la Argentina, cuando portar "rockandroll en un cassette" era una sentencia de muerte para cualquiera ¿ya olvidamos esa época? ¿no les recuerda a nuestro país? Caray, creo que no fue hace mucho tiempo.



d.

Tal vez, ahora sí, pueda escribir un libro de amor.

d.
mi corazón 

d.



Me entero (por facebook -obviamente-) que hoy es el día mundial contra la esclavitud e imagino que, tal vez, el lugar donde se gesta y se utiliza la esclavitud actualmente no lo tenemos claro. La esclavitud y sus ramificaciones nos impiden situarla o señalarla (no esperemos identificarla fácilmente). Desde que vivo en un país y en una ciudad que no me corresponde en el más mínimo sentido, he tenido la fortuna de percibir una realidad que no todos percibimos cuando vivimos en nuestro lugar de "origen" y las preguntas en cuanto a la existencia de las fronteras me empiezan a quedar más claras.
Crecí en una ciudad donde la esclavitud es ofertada como una gran oportunidad, pareciera que la propaganda es el primer indicio de que algún mecanismo solicita esclavos. Me refiero a la industria maquiladora que, en los años setenta "convenció" a mi país de que la esclavitud era una gran ventaja para todos: acababa con el desempleo y por ende con el hambre. Así, de manera astuta, la industria contrató a millones de niños (las contrataciones para las líneas de producción se hacen con personas de catorce, quince, dieciséis y diecisiete años, principalmente), niños a los que, mientras les proporcionaba sueldo, servicio de cafetería y salud, también les costeaba la educación secundaria y preparatoria en sistemas gubernamentales creados específicamente para desarrollarse en las maquiladoras (¿Cuánto dinero invirtió -y continúa invirtiendo- mi país en crear y aplicar estos sistemas educativos que benefician a las industrias extranjeras?). El niño contratado por las fábricas se desenvuelve en una nave industrial que le ayuda a superar su pobreza y le proporciona educación. Con los años, esos niños se convierten en los adultos que supervisan las líneas de producción y contratan a otros que, como ellos, empiezan su carrera en esta maravillosa oportunidad de progreso. Los supervisores son apoyados económicamente para terminar una carrera profesional, siempre y cuando la carrera contribuya al desarrollo de la empresa: una ingeniería, por ejemplo. Los supervisores -ya casados con alguna compañera de turno- se gradúan finalmente para convertirse en aquellos que -a cualquier hora- se encargan de los procesos de calidad y el funcionamiento de las maquinarias, y a la vez, se convierten en padres que entregarán a sus hijos al mismo sistema que ellos conocieron, en el que fueron criados (o creados). Esa es sólo una de las formas de esclavitud en la que todos somos partícipes diariamente. Los gobiernos las festejan y los presidentes las inauguran. Existen muchas otras, más crueles y menos perceptibles pero, escribir sobre esta hoy, me ha agotado lo suficiente. Así que felicidades a todos los que somos, orgullosamente, unos esclavos.

d.
Ahora lo recuerdo. ¿Creen que un pais militarizado entregue el poder a sus ciudadanos así de fácil?

d.
number five siempre con su perrito



donde
mis vacias manos
lavan abiertas
sus abismos

d.
anoche soñé que jugaba con Divushka, Divushkeya y le daba muchos besitos



Hay varias situaciones en mi país que son difíciles, muy difíciles de describir. Sobre todo tratándose de situaciones políticas ligadas a los artistas. El mundillo del arte es bastante complejo. Desde que el arte, aparte de ser un decorado extravagante, no significa para la sociedad más que una pérdida de tiempo, los artistas tenemos que sobrevivir como sea. Es en esa línea tan delgada (pero tan importante) entre la supervivencia y la extravagancia que los artistas en mi país definen su rumbo. No existe una máquina tan hermosa y perfectamente creada como el sistema de apoyos para la cultura y el arte en mi país. El problema (como podemos facilmente deducir) no es la máquina, sino quiénes la utilizan. Mi forma de manifestar el desacuerdo que tengo sobre la manera en que esta máquina derrocha su capital, transfiere sus energías y estatus, y confabula para que un pequeño grupo reproduzca el monopolio voraz de los recursos asignados para las artes y construya a los dignos "representantes de la nación" con cabeza de Octavio Paz, boca de Elias Nandino, corazón de José Carlos Becerra y hambre de Santiago Papasquiaro, es, sencillamente, no participar. Sin embargo no participar en el sistema que es dueño de la única promoción que existe para las artes en mi país ha sido abrir la puerta para que otras personas se adjudiquen mi existencia en el mundo (ja). Es decir: fue gracias a "A".... que obtuve mi primera publicación, fue gracias a "B"... que me invitaron a Brasil, fue gracias a "X"... que las personas leyeron mi libro, en pocas palabras mi creencia romántica de que el trabajo de un artista puede abrirse camino por sí solo es inconcebible en sistemas donde la máquina dejó de ser la máquina y se ha convertido en los acuerdos entre unos cuantos que aplican criterios tan absurdos como el racismo (o digamos clasismo, para que no se espanten). Aún así, tengo un libro publicado en Tierra Adentro ¿gracias a quién? obtuve la beca del fonca ¿porque el sistema que repudio me hizo un favor a mí o a mi trabajo? y en unos cuantos meses publico "Querida Fábrica" en la colección "Práctica Mortar" ¿Por qué? 
Conozco artistas que han luchado siempre contra viento y marea por destacar en las aguas negras del arte en México, artistas a los que se les va la vida y el hígado deseando un lugar: apuñalan con tal de publicar, o  entregan un premio emérito de literatura a quien no ha publicado un  libro en quince años asegurándose que les va a servir después, porque es agregado cultural en algún consulado mexicano en otro país. 
Hoy ocupo mi tiempo en esto porque, en verdad entiendo el sacrificio que hay que hacer para mantenerse al margen, y aún así uno siempre está en deuda porque el "éxito" de un artista es visto como un favor que provee alguien más. Es una línea frágil. En ocasiones quisiera dejar de resistirme y adoptar esa actitud de autosuficiencia que adoptan esos, para quienes los aplausos de una sala repleta es suficiente confirmación de su genialidad. Nunca me convenzo a mí misma de que, en el arte, un buen trabajo se mide por los aplausos. He escuchado teatros enteros aplaudirle a un intérprete que ha convertido la obra de Bethoveen en una mierda empalagosa. Qué difícil es llegar a este punto en el que, al parecer, no coincidimos con alguien más. Es casi imposible saberse completamente solo, sin experimentar un auténtico sufrimiento.
Falta escasamente una hora para que salga de casa rumbo a lacma, el museo donde serviré de voz para leer los poemas de varias escritoras mexicanas: Claudina Domingo, Karen Villeda, Pura López Colomé, Mónica Nepote, Carla Faesler y Myriam Moscona. Traducidos por la poeta Jen Hofer. Las lecturas públicas para mí siempre han sido un tormento, pensaba que se trataba de mi convicción de que la literatura está en los libros y no en esa especie de teatro que se ha convertido en estos tiempos en un trabajo más que el escritor tiene que "representar". En mi trabajo como escritora he luchado por no representar, sino manifestar: que el lenguaje se manifieste. De repente la vida me empuja no sé a dónde. Mis libros han empezado a publicarse muy rápido. Ya no sé quién soy. Estoy naciendo en vida. Los textos que las escritoras compartieron, y que se relacionan (cada texto) con un cuadro específico de la colección surrealista que exhibe lacma., me fascinan en su mayoría pero, es difícil entender la forma en que otra escritora leería cada poema. Las pausas, los silencios, que haría Carla Faesler, por ejemplo, el ritmo en que se sumergiría Karen Villeda, el énfasis, la entonación. Es raro leer poemas de los que no me he apropiado todavía. ¿Cómo ocultar la sorpresa que me causa un verso mientras leo para los demás? ¿No afecta eso la forma original de los textos? En fin, que no es la poesía, ni la institución, ni la hora, ni el "evento": es mi presencia. Mi presencia me perturba, es una presencia que no puede estar quieta mucho tiempo. Mi presencia no coincide conmigo en casi nada. Veo a mi presencia como la de un andrajoso, que no sabe quien soy, exhibiéndose. Así que perdonarán, chicas que no lea con la mesura e intensidad que sus textos merecen, pero ahí voy.

d.
I realized a rabbit had been killed
I learned the ones going straight ahead were the fox's
The ones going hop, two prints, hop, two prints were the rabbit's
"Hop, two prints" and "straight ahead" intermingled
Then become just "straight ahead"

Hiromi Ito
"Porque el que es gallo, en cualquier gallinero canta"



 Esta imagen fue el primer regalo de cumpleanhos que recibi hoy, con el subjet de:
"todos quieren ser Dolores" jeje. Gracias, hermoso sol querido.


d.


"Los nuevos poetas son como los batracios: en agosto salen como ajolotes, para septiembre ya publicaron su primera plaquette. Para noviembre ya tienen su primer premio y en marzo, son funcionarios culturales."

Guillermo Fernandez
Un dia como hoy, en Caracas, Venezuela, nacio mi maestro Maravijosu. Como los grandes poetas, nacio en abril, que la va uno a hacer si nacio en el mero principio. Si, estoy en la compu sin acentos, pero acentuadamente celebro su presencia en este mundo. Y tambien, y esto ya en calidad de confesion, tengo que aclarar que mi sangre es incapaz de intoxicar a los vampiros, si acaso atraera a algun osito bonachon: mi guro me ha convertido en puro nectar.

Gora Euskal Herria Askatuta

dejo aqui una entrevista con Josu, hablando sobre su libro Canon City (Josu comienza en el minuto 16 de este programa venezolano de radio)

d.
Ya les he platicado de esta sensación de ser una especie de alma en pena, que ha muerto sin darse cuenta. Pero no es de mi muerte de la que quiero hablar. Sino de la muerte del poeta Guillermo Fernández. Uno menos. No es que me haya dado por hacer la cuenta regresiva de las personas que aprecio y van desapareciendo, es que se están yendo así, como si un gigante diera un manotazo y los borrara del mapa. Peor que eso, Guillermo no murió de un infarto. Ni murió en un momento en que cayó dormido mientras leía algún libro. La muerte de Guillermo Fernández fue provocada con crueldad. Los reportes indican que fue para robarle y, de paso, quitarle la vida (supongo). Llevo escuchando la teoría del "asalto" desde que Felipe Calderón llegó al poder: un "asalto" tras otro. No sólo a poetas sino a activistas, a políticos, a periodistas, a menores de edad. También he escuchado la teoría del "por algo será" que convierte a las víctimas de los crímenes de estado en delincuentes merecedores de su muerte. Alguna vez un procurador en Chihuahua uso la frase estúpida: "no piensen que es un muerto más, se trata de un criminal menos" que Calderón intenta venderle ¿a qué sociedad? ¿a la sociedad imaginaria de su país imaginario, donde los ríos de sangre no son ríos de sangre sino interminables arcoíris de caramelo? Hemos tenido "criminales menos" de dos o tres años de edad. Dos "criminales menos" que dirigían la Secretaría de Gobernación. En México ¿creemos que el hijo descuartizado de Javier Sicilia "en algo andaba"? ¿Que la directora del Museo de Antropolología en Paquimé (con cargo federal) resultó un pájaro de cuenta? ¿Que a Norma Andrade han intentado "asaltarla" (y asesinarla) dos veces, porque seguramente "andaba en malos pasos"? ¿Que la poeta Susana Chávez, seguramente "volteó a ver feo" a sus compañeros de parranda, que aprovecharon el guiño para matarla a golpes y cercenarle un brazo? ¿Que el cuerpo de una actriz de color fue descuartizado y escondido en la cisterna de su casa porque "algo debía" y que, en Puebla, degollaron a una activista transgénero "porque salía de noche"?

En pocas palabras, para el Estado todos nosotros somos un país de salvajes que busca el mínimo pretexto para asesinar, y no sólo asesinar: moler a golpes, descuartizar, escribir recaditos en mantas descomunales, intervenir teléfonos, perseguir a quien nos "cae mal", amenazar de muerte, de encarcelamiento, de desaparición, de violación, vejación y asesinato a las primeras de cambio. ¿De eso pretende culparnos el Estado para continuar arrebatándonos un país que ha vendido a destajo? Un país que nos muestra las barbaridades "que cometemos" en todas las televisoras nacionales.
Debe llegarle su momento a ese Estado que no puede seguir justificando la "inseguridad" en la que ha sumergido a un país, y por la que pretende hacernos responsables. No basta con cazar "asesinos materiales". Hay que llevar a juicio al mismo Estado que ha aterrorizado a la población; que pretende asesinar cualquier pensamiento crítico; que se opone a la diversidad y a la libertad ciudadana. Un Estado que refleja la paranoia de Felipe Calderón y de quienes le mueven los hilos de la boca y las manos que señalan las siguientes cabezas que van a rodar. Juicio a quienes, como Calderón han servido de sus brazos armados, en contra de nosotros mismos, con la sangre tan fría. ¿O va a ser este un genocidio más que se destapa cincuenta años más tarde?

posdata: si un día de estos "me asaltan" ya saben quién fue y que, seguramente fue porque yo también "en algo andaba".

d.