"nosotros de nunca y siempre en desembarco"
till dig, at sover, amo
d.
"3.- Mi fulgor. Brasa que habitas los cuencos de la tierra. Calor corriendo. Casa de corazón. Ciervo que contra resta nuestro odio. Río de calor. Brasa. Casa caminando sin presidencia por la roca de carbón que es el mundo. Correr de tierra. Odio que habita el calor de este río. Casa. ciervo corriendo por el miedo del mundo. Roca. Fulgor que contra resta los cuencos de este odio."

d.
La frontera a un paso. Tú a un paso. Los aviones a un paso. El ejército a un paso. Los sargentos y comandantes de ejércitos alemanes a un paso. Los cientos de soldados que practican y estrenan sur armas a un paso. El ejército mexicano a un paso. Los escuadrones de la muerte que han masacrado a miles de personas a un paso. los cuerpos descompuestos. Los grafitis de acción poética a un paso. Mi amor a un paso. Mis amigas a un paso. Mis más queridos perros a un paso. La mentira, a un paso. Los amores que se han convertido en miembros de mi familia, a un paso. La paz generada por el terror que ocasiona que ni un alma esté en las calles, a un paso. Los grafitis que el FBI borra en segundos con leyendas de "plata o plomo" a menos-menos de un paso. Las amenazas en las paredes ya están aquí, con sombrero texano. "No te asustes" es lo primero que dice un terrorista bien entrenado cuando te haya de frente. Los ojos de los terroristas nunca son conocidos. El silencio del desierto que amo, a un paso, y a un muro. Mi casa habitada por mis amigos. Las fiestas que, inexplicablemente ahora, me dan asco suceden en la única cantina intocable de la ciudad que me abandonó. Mi vida sucede en otra parte. Yo me estoy borrando. ¿Me estoy borrando? nadie construye su vida, la vida se manifiesta y punto. Uno levanta edificios, echa a andar ideas. Desesperadas, ideas desesperadas que se agolpan como si estuvieran huyendo.

d.

Relámpago, Harry, Macedonia, Diva, Scrapy, Chino, Frida, Reina, Cachetes, Princes y tres más que faltan de nombrar porque son recién nacidos (hijos de Harry y Macedonia) han sido los perros con los que he convivido estos días. Aaaah, la paz es más amplia cuando los perros nos acompañan, sin duda ¿olvido a alguno? Naaah. El perro más feo, pero el más cariñoso es El Chino. La nueva dueña de mi corazón es Reina y la que tiene TODOS los derechos sanguíneos y de antigüedad es Diva, por supuesto -como si la hubiera parido-. Love yall. ¿podré llevarme un perro más a mi casa? ¡¡¡quiero!!!  vivo en una ciudad tan poco perruna y tan poco humana. Vivo en una ciudad que es tan falsa como un set cinematográfico y tan sucia como las bodegas de los barcos antiguos donde transportaban esclavos que eran tratados como la basura. Vivo en una ciudad donde todos somos explotados si queremos ser cool (osea, pagar 5 dlls por un café u 8 dlls por un vaso de agua de coco -eso sí, bien saludable-). Vivo en una ciudad donde los hipsters dicen que no existe el racismo, sino el "enfrentamiento entre las etnias". Bueno, ahí viven también unos cuantos amigos, escritores, muy queridos -la inteligencia de mis amigos escritores me paraliza y me enmudece, by the way (rodeados de muchísimos artistas -por algo será). Muchos artistas se alimentan del caos que, en las grandes ciudades, brota interminable. A mí suele bastarme mi caos interior (jeje), tal vez por eso creo que es un error pensar que el arte debe estar sólo en las grandes ciudades. El arte debería estar en el lugar más recóndito, tener valor de joya, en lugar de estar entre las multitudes luchando por hacerse notar o ser reconocido. Odio las competencias. Ya lo he dicho antes. No entiendo por qué los artistas creen que Nueva York es mejor foro que San Helisario, por ejemplo. ¿Porque en NY habrá gente "importante" para aplaudir los grandes y creativos aciertos de los artistas? ¿Vale más el aplauso de un niuyorquino, que el de un texano? Tal vez todo se mezcle con esta idea de "hacer una carrera artística" ¿no creen? O esa creencia básica para algunos artistas de que con su "obra" acertaron en algo (es tan ridículamente fácil creer que uno tiene razón, y que su trabajo a dado en el blanco -¿en el blanco de qué?jeje- En fin. En ciudades tan monstruosas como Los Ángeles, por ejemplo, uno puede salir a caminar y regresar a casa con una canasta llena de limones o naranjas porque se caen de los árboles. En el centro del monstruo los árboles continúan como siempre, regalando sus frutos. Mientras tanta gente muere infectada, adicta o demente, ordenadamente tendida en los rincones más oscuros de las calles. ¿Será entonces el dinero para el arte que congrega a los artistas en las grandes ciudades? ¿O el público? ¿O el aburrimiento los orilla a necesitar la miseria cerca de sí mismos -pero fuera de sí mismos? En países como México, por lo menos, sabemos que es el presupuesto gubernamental el que mueve todos los hilos y los gustos, los premios y los nombramientos, es decir: la figura del artista se construye de las manos de otros artistas que alguien más construyó. En este país creo que el dinero es tan importante como el ego gigantesco porque los "artistas" no sólo tienen una excelente posición superior, en una ciudad superior, dentro de un país superior, sino que toda esa superioridad la han logrado por sus propios méritos y esfuerzos, ningún sistema se la regaló. Ah, las escalas de la superioridad, queridos Harry, Macedonia, Princes, Diva, Reina, Chino, Cachetes, Scrapy, Frida y Relámpago, son un asunto de humanos que me tiene harta. Definitivamente los perros, somos de otro planeta.

En estas fechas ha habido mucha imagen y pocas letras. ¿Será porque es más sencillo percibir el horizonte desde esta "amplitud de corazón"? Como sea, querido Inti, tú sabes que me volvería loca (-ya sé que ahora lo soy-) si pudiera tener frente a mí a los edificios que bloquean la visión en México, D.F. desde la extravagante vecindad de Francisco Fenton, diciendo salud y arruinando las fiestas: pateando puertas en la colonia Doctores y despertando -sin saber cómo- en algún departamento art decó de la Colonia Juárez, Tuve una revelación en 2009, cuando hicimos el jápening de "Intervenir" con Rodrigo en casa de Jorge y en la mañana había desayunado con Alfredo y sus gatos. Alfredo me llevó al mercado San Juan y a una tienda de disfraces que, de no ser por el compromiso, nos habría provocado comprar y vestir unos cuantos (en privado, por supuesto). Ah, la revelación en ese año fue en relación a mis imposibilidades de narrar; mientras caminaba desde algún lugar de La Juárez a La Doctores a La Roma, pasando mi mano por las paredes sucias, con el cascabel del buen humor agitado porque me acompañaban tres de mis amigos más queridos: Claudina, Alfredo y Laura (Laura estaba enojada -por cierto-) y repentinamente, el texano amenazante de Mullholland Drive, apareció y me dijo que el punto clave para transformar mi escritura yacía en la percepción: tenía que "percibir de forma diferente y para eso necesitaba transformar mi estructura de pensamiento" . Yo sé que a nadie le importan estas cosas, pero ahora veo que todo era un nudo que se venía atando desde antes. En ese momento comencé a incendiar mi propia percepción a cambio de poder relatar tonterías en unas cuantas líneas. Es como vender el alma al diablo, sumergirla en el infierno y ver cómo -después de todo y sin explicación cabal- ahí está el alma como recién nacida. El D.F ahora e mi Tótem (no me alburéen, por favor, queridos: los extraño) y el acento texano, mi gurú

d

howdy!





El mundo es una excusa para escondernos de la vida. Casi estoy convencida que, como ciertos minerales, o cierta flora y fauna, las personas también nacemos y sobrevivimos mejor en ciertos territorios. Hay quienes serán californianos, niuyorquinos, o costeños: yo soy del desierto. Hoy estuve en el corazón del desierto, de éste desierto ¿sabían ustedes que con ocho mil dólares puedo comprar un arenal para fincar mi casita ecológica alejada del mundo? En el desierto florezco. Hoy vi la fotografía de mi identificación de california, mi cara es la de un perro regañado. Mis retratos junto a las montañas de piedra que eran refugio para los apaches me dibujan, para decirlo de alguna manera, en mi mejor ángulo. Y por si no me bastara con la alegría que siembran en mí los territorios donde crecen y se reproducen mínimas cosas, estuve con los hombres del desierto. Los hombres del desierto son los dioses de la masculinidad. No me refiero a todos los que viven en el desierto, sino a los que llevan el desierto en su corazón, y los rituales para bendecir el desierto en el alma: estoy enamorada. Pasaría las noches enteras de mi vida con ellos madrugando en el desierto, como los animales. El desierto es mi inmensidad ilusoria favorita.

d.

El límite cruzado incluso por un insignificante puñado de tierra.
Aprisiono con calor
un desolado puñado de tierra del corazón.

Mu-San Baek

No te confundas, lector, cuando escribo aquí no estoy trabajando en un estilo, o en una promoción. Esta escritura la utilizo para descansar. Así que cuando preguntas ¿cómo es que tienen tiempo para escribir un blog? debes saber que es completamente justo que todos, todos, tengamos el derecho a descansar de la manera y en el lugar que mejor nos parezca (y que mejor nos trate). Éste es mi lugar, ésta es mi forma.

d.

Cuando uno sube a un lugar amplio del corazón,
la vida, la historia y la capacidad humana no pueden ser más insignificantes.

Sin embargo, a menos que sea alguien que extienda la vista por primera vez,
sabrá que un trozo de eternidad también es eternidad.

Sólo que yo, que vivo en un mundo pequeño como una mota de polvo,
vivo continuamente descubierto por mi otro yo que vive en la montaña.

Mu-San Baek


Oh, boy! te amo, Desierto

d.

"La poesía, al penetrar en la palabra, la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de significación." 
                                                                      
                                                                                   José Gorostiza 
Improvviso

il mio Signore

mi ferí con il suo dardo,

ed allora

dell´amore del mio Dio

m´infiammo ed ardo.


(S. Teresa di Gesú, poesie. n. 3)



En este lugar he visto la luz más hermosa en un camino tranquilo, personas que saludan al pasar junto a sus mascotas actuando como un verdadero monumento al civismo. La luz era la luz de la tarde hacia el final de un túnel de árboles, sospecho. (A nosotros nos gustaba tanto la luz. Para nosotros todo era luz.) Ahora, paisajes como ese son un verdadero lujo para personas como yo. Hace tiempo que yo, cuando camino, puedo sentir cómo todo el mundo se mueve. Nada está quieto. Sin embargo ante paisajes tan hermosos nos da por pensar que hay algo detenido sobre lo que andamos seguros. Y no. Todos sabemos que este mundo se mueve ¿cierto? pero nadie lo cree; tal vez ese sea el motivo principal por el que todos pensamos que la vida consiste en guardar el dinero como las ardillas acumulan sus nueces o, tal vez ese sea el motivo principal para que otros tantos inviertan sus energías en construir un bunker ¿quién sabe?

Que el mundo se mueva es sólo una minucia de universo: polvo de estrellas ("sombra de aire" dirías tú). No percibimos que la tranquilidad de la montaña con su túnel de árboles es sólo una cubierta. Vemos esa cubierta. Sentimos el espíritu de la naturaleza en todo eso. Pero alguien cavó en lugares estratégicos de esa montaña. Alguien levanta la basura todas las tardes e, incluso, hay partes de ese lugar donde pusieron pavimento: la cubierta. Como si se tratara de un barco en un mar que no vemos. Bajo la cubierta están apilados los esclavos. Los que no ven la luz. Los que son transportados clandestinamente, amontonados, enfermando y muriendo en el mismo lugar. Montones interminables de cuerpos que no tienen las consideraciones mínimas que los "civilizados" damos a las mascotas. Pero sus cuerpos son también una cubierta. Son montones de cabezas pensando. Son sexos. Son lenguajes hablando debajo de la superficie: desplazados, capturados mientras aman, sueñan con la luz que no tienen y la vida les brota en la oscuridad insalubre, con rencor. Y es que no sólo son, somos. Somos ese organismo completo. Somos ese lugar enfermo que alimentamos creyendo que la vida consiste en intercambios. Creemos que la vida se trata de subir escalones, mientras nos estamos hundiendo en un planeta que, sin embargo, se mueve. Así es la guerra en este lugar de distraídos por las bondades de la naturaleza. En otros lugares, donde la guerra es franca, esas bondades naturales no existen, tampoco los esclavos ni los paseos; la guerra está enfocada en el exterminio. La naturaleza, en esos lugares, regala silencio, zonas de la devastación y la sensación única y preciada de saber que, más abajo, todo ha quedado muerto.

d.
Manual de Combate:

Dijeron que Céline era un nazi/ dijeron que Pound era un fascista/dijeron que Hamsun era un nazi y un fascista./pusieron a Dostoievsky frente a un pelotón/de fusilamiento/y mataron a Lorca/le dieron electroshocks a Hemingway/(y vos sabés que se pegó un tiro)/y echaron a Villon de la ciudad (París)/y Mayakovsky/desilusionado con el régimen/y luego de una pelea de enamorados,/bueno,/también se pegó un tiro./Chatterton se tomó veneno de ratas/y funcionó/y algunos dicen que Malcom Lowry se murió/ahogado en su propio vómito/borracho./Crane se tiró a las hélices/del barco o a los tiburones.//El sol de Harry Crosby era negro./Berryman prefirió el puente./Plath no encendió el horno.//Séneca se cortó las muñecas en la/bañera (es la mejor manera:/en agua tibia)/Thomas y Behan se emborracharon/hasta morir y/hay muchos más./¿y vos querés ser un/escritor?//es esa clase de guerra:/la creación mata,/muchos se vuelven locos,/algunos pierden el rumbo y/no lo pueden hacer/nunca más./algunos pocos llegan a viejo./algunos pocos hacen plata./algunos se mueren de hambre (como Vallejo)./es esa clase de guerra:/bajas por todas partes.//está bien, adelante/hazlo/pero cuando te ataquen/por el lado que no ves/no me vengas con/remordimientos.//ahora me voy a fumar un cigarrillo/en la bañera/y luego me voy a ir a/dormir/


Charles Bukowsky

d.
Chequen este artículo mío, que apareció en la LA Review of books: Rivers of blood en relación al asesinato del poeta Guillermo Fernández, traducido por Ben Ehrenreich.

d.
mi guru no lo aprobaría pero yo
NECESITO UNA ILUSIÓN

D.
Feliz día de la Libertad de Prensa, México.-

México se ha convertido en el país donde los periodistas e intelectuales ya no ejercen la crítica ni la opinión (por lo menos no en los medios de comunicación, libremente); en la prensa escrita, por ejemplo, quien critica y opina es "La Redacción". Cualquiera de nosotros puede buscar un artículo donde se cuestione la intervención de empresarios como Carlos Slim o Ricardo Salinas Pliego en las elecciones para la Presidencia de la República, y los encontrará sí, escasos, pero firmados por nuestro gran seudónimo contemporáneo: "La Redacción". Podrían firmar como "El Miedo" o "Nuestra Medida Precautoria" ante la falta de seguridad que impera en México para los periodistas o para quien se atreva a pensar. Pero ¿qué es lo que saben los periodistas mexicanos que no pueden decir? ¿Por qué algunos se atreven a hablar dando santo, seña y fotografía de los diferentes cárteles y de la lógica de sus orígenes; y no se atreven a firmar una nota que informe sobre la forma en la que Carlos Slim se ha apropiado de recursos tan vitales como el agua en las zonas devastadas por la guerra? ¿A quiénes le temen realmente los periodistas de nuestro país? ¿Al cartel X, Z o Y o a los millonarios dueños del territorio mexicano, sus recursos naturales y sus habitantes? Entre periodistas se sabe que cuando se manifiesta una precaución de esta magnitud no es por cobardía. Los periodistas mexicanos conocen la realidad de la represión y las consecuencias que enfrentan. Cada vez que "La Redacción" firma, el periodismo mexicano deja claro -desde su silencio- quiénes mueven los hilos del terrorismo en el país, a quién hay que temer y quiénes son, por ende, los verdaderos asesinos.

d.
d.

¿Cómo no pensar que existen los hombres perfectos? No quiero ser eso que no soy. Pero no importa. Los hombre perfectos existen, y son mis amigos. Eso que no soy, con los acontecimientos, se ha convertido en algo cada vez más grande: una lista negra, una garganta codiciada, un manojo de orgullo. Esos hombres perfectos que son mis amigos no creen que son perfectos. Ja. Y a veces son hipocondríacos, pero por instantes, eso le da un aire de humildad a su perfección. Hoy caminé desde el centro hasta (más allá de) China Town. Eso que no quiero ser es tan miserable. Se filtraba entre las vallas de los policías que esperaban divertidos alguna contingencia. El centro estuvo cerrado. Yo tuve que caminar por ahí antes de que marcharan mis amigos. Pero los policías querían divertirse. No vi, entre ellos, un sólo hombre perfecto. No había manera de ver sus calcetines. Y usaban esos escudos como placas, mientras calentaban su estrés golpeando una mano con otra. Son tan entusiastas. Sus sonrisas parecían suplicar que cualquiera cometiera un error, No habla mi animalidad, lo juro. Soy un migrante en tierra de miles de migrantes explotados, atemorizados, oprimidos por los racistas, entre la basura. Esta foto es de Inti.

d.
El lugar de país, telenovela 
(dardo publicado en la revista Día Siete en julio de 1999 y dedicado hoy a Ricardo Salinas Pliego)



Resulta que en México no sólo nos hemos quedado sin país (pregúntenle a Canadá), sino que ahora (¿ahora?) vivimos una especie de telenovela: ya no sabemos si llorar o reir.

Para que una telenovela exista hace falta un mal argumento, pésimos actores y, desde luego, esa querida mágica caja de la discordia: la televisión. Nuestro pequeño gran presidente está en todo su papel, mientras que los pistoleros no sólo se aseguran de asesinar a la población, sino de que “todo México se entere” que desean fervientemente ser escuchados por nuestro primer mandatario.

Y éste, como buen galán protagónico, ni tardo ni perezoso responde a los villanos de la misma manera: en público y por la tele ¿a qué hora van a aparecer Thalía y Colunga, Calderon? porque digo, no nos bastó con el drama amoroso en el avionetazo. A fin de cuentas, sólo somos los pobres mexicanos de casas amuebladas por Elektra, algo de belleza prefabricada no nos caería mal tampoco. Ah, la televisión, qué bonita Familia.



d.
"Mi animalidad está herida"
d.

Como me gustaría escribir un diccionario contigo
Como me gustaría fundar un museo contigo
Como me gustaría engañar a un país contigo
Como me gustaría besarme contigo
Como me gustaría escribir un libro de historia contigo
Como me gustaría desvelarme contigo
Puta madre, como me gustaría desvelarme otra vez contigo.
Desvelarme contigo y hacerte diez preguntas.
¿Dónde nos desvelaríamos? 
En una cama que tenga la importancia 
Suficiente para ser considerada un país
Con su himno nacional y su historia y sus héroes y sus asesinos
Con sus bosques y sus costumbres 
Una cama importante. Nuestro país

Gerardo Arana, fragmento del poema "Ojalá el gobierno me diera una beca".


d.
Hicieron bien los piscologos en diferenciar entre la melancolia y la depresion. Lo que no ha hecho bien, ninguna institucion, es profesionalizar el conocimiento (vaya ocurrencia para homogeneizar, dividir, discriminar y alimentar a un sistema clasista-racista: el profesionalismo, pero bueno). Decia que la psicologia hizo bien en diferenciar la personalidad del melancolico de la del deprimido. Los melancolicos deben estar en alguna parte, supongo, pero no existen, no se manifiestan, su reino no es de este mundo, pues. Buscan sus cuevas o casitas solas para entristecerse y reflexionar sobre la miseria humana (quiza los melancolicos cada vez se manifiestan menos debido a que la miseria humana es cada vez mayor. La miseria humana ha crecido, se ha fortalecido, la hemos alimentado bien). Conozco la melancolia, claro, la recuerdo como algo sagrado: esa manera de entristecerse como si la tristeza fuera una luz en la oscuridad; de entristecerse porque mi corazon no tiene remedio, una forma poetica de echar luz sobre el sentimiento de inferioridad para lograr un orden fertil con los pensamientos destructivos.
Conozco tambien la depresion, es un arbol de perverisdades ramificadas, como todo buen termino inventado por los profesionistas (no se si lo torcido nace de la naturaleza de ese estado de ser (ser depresivo) o la melancolia fue alimentada artificialmente como toda enfermedad contemporanea, por las retorcidas aportaciones de los profesionistas de la piscologia). Cuando la compasion nos falta (compasion: ese otro estado tan antiguo y escaso como la melancolia, sustituido actualmente por la misericaordia que, como el agradecimiento, se ejerce automaticamente porque es "de buena educacion" jua) imaginamos que el deprimido jamas sera una persona vil, miserable, perverso e incluso torturador o asesino. Cuando la compasion nos falta, queremos ver la depresion del otro igual a la imagen de nuestro archivo sentimental: persona casi muda, como una sombra, las comisuras contrarias a las de la sonrisa, llanto facil, paso decaido y cansado como su mismo espiritu. Asi es mas sencillo que nuestra misericordia la reconozca y agite con entusiasmo su colita, como un perro bonachon que ha encontrado el mas preciado de sus entretenimientos. Pero en realidad, la depresion puede manifestarse a traves de actos de soberbia (gracias, Edgar), en saltos mentales paranoicos de un lider que convoca a movimientos masivos, motivado por las fuerzas mas poderosas de su orgullo. La depresion puede habitar en el corazon de los militares con sed de sangre y de poder : una sed sin fondo, que no encontrara alivio en los miles de cuerpos que ha despedazado, ni en las millones de mujeres que existen listas para la humillacion. Ni en las violaciones. Ni en el exterminio de las minorias que les recuerdan esa parte fragil que odian de si mismos. La depresion no se ira, es la enfermedad que domina el planeta. Uno es el deprimido que se niega a comer, otro el que tiene energia y la echa andar vorazmente, creyendo que algun dia le va a bastar el mundo.

d.
La poesía se me olvida como se me olvidó tu cuerpo reventado
con la boca hacia abajo

Escriba: el cuerpo de mi amor en la tierra
Escriba: ¿qué te hicieron, amor?
Escriba: al cuerpo de mi amor lo encontré sin un dedo

                                                                         oficial

d.
"los que nacen de la carne
no soportan a los que nacen del espíritu"

                                   Rogelio Treviño

d.
Escribo en formato de blog desde hace diez años. He tenido más de un blog desde el momento en que Heriberto Yépez (sin mucho esfuerzo) me hizo creer, en el año dos mil dos, que el blog era la alternativa para quienes no teníamos (ni queríamos tener) acceso a las publicaciones institucionales (cuánto cambió la vida de Heriberto gracias a su blog, y mi vida -gracias e mi blog- no cambió ni un ápice, jeje). El blog generó el surgimiento de mi otra prosa. La prosa que no nace en una de las hermosas máquinas mecánicas de escribir, a golpe de letra. Por alguna razón el blog es para mí un territorio que complementó mi separación de los medios de comunicación en mi país, por decepción. Ojito: no me decepcionan los compañeros periodistas (por lo menos no la mayoría) pero sí, al estar muy de cerca del único periodismo que se hace en mi país: el periodismo que marca la línea que le conviene a las corporaciones; y donde los dueños de medios cambian encabezados y manipulan la información sin importarles las cabezas de sus reporteros o investigadores; decidí no batallar en esa línea.
Dejar el periodismo cuando se ejerce por vocación,  es dejar de aprender; el periodismo es una vocación que nace y crece todos los días, contra reloj, al propio ritmo de la vida y el mundo. Una buena alternativa, para no dejar mi pasión por el periodismo fue establecer mi blog. Y con él (que antes se llamaba Tabla sin asidero) he experimentado una forma nueva de escritura. Es periodismo, porque lo escribo casi diariamente y no lo es porque sostengo -no mi punto de vista- pero si mi propia percepción de un entorno social que no puedo negar y en el que reflexiono constantemente. Se convirtió mi blog en la forma narrada de las situaciones que vivo y en las que pienso siempre.
Últimamente me ha dado por pensar, de manera casi obsesiva, en el amor. Comencé a escribir un libro de amor. Repentinamente creí que, por primera vez en mi vida, estaba lista para escribir un libro de amor. Una parte del libro de sabiduría china I Ching dice "La justicia es la forma externa del amor". Lo creo, no lo voy a negar. Pero hoy, pensaba en el amor mientras caminaba hacia La Morenita (un restaurant-panadería-tienda de abarrotes cerca del carro en el que vivo) y descubrí que quizá no es amor lo que siento, sino necesidad de justicia. Por ejemplo: he pensado en participar en un concurso literario. Siempre he creído que competir es la estupidez perfecta en la que el ser humano puede poner toda su energía. Competir es ya, en sí, perder. Si ganas te sientes superior, si pierdes te sientes frustrado: logro y fracaso son dos de las peores trampas con las que la vida puede destrozarnos. Bueno, decía que pensaba en mi necesidad de justicia porque, descubrí en mi caminata que, aunque la idea de concursar se relaciona a la miseria absoluta en la que vivo, también tiene que ver con la posibilidad de ganar el concurso ¿y para qué quiero ganar un concurso más allá de obtener de golpe, a cambio de un libro, cierta cantidad de -eeewww- dinero? así obtuve la respuesta: siento necesidad de que la vida sea justa conmigo. Jua. Ya ni les cuento qué me respondí a la pregunta ¿por qué me quiero enamorar? Uno puede vivir en la ilusión de esas dos cosas para siempre. Y ganar concursos, sí. Y enamorarse, sí. Pero eso no me haría sentir satisfecha porque ninguna de esas dos cosas son la justicia, sino lo que yo creo que la vida me debe. En realidad la vida no me debe nada, ni yo le debo nada a ella, así que -benditas caminatas- no tengo necesidad de ninguna de las dos cosas y eso me hace sentir profundamente tranquila. ¿El libro de amor? lo seguiré escribiendo, por supuesto.

d.

fotografía de  Francisco Fenton


"Este es un libro de amor aunque parezca el libro de un muerto. Es porque vivimos en lugares sin luz. En cocinas sin ventanas prácticamente todo el día, partiendo pescado. Pensamos en el mar. En el cuerpo libre dentro del agua. En olvidarlo todo. Pensamos en un anzuelo atravesando nuestro corazón. Un muelle donde tú nos arrastras. Un momento en que nuestros ojos, repletos de amor, se han detenido para siempre. Y no importa. Llegar a una cocina no importa. Que la corriente del comercio nos lleve de lugar en lugar no importa. Nuestros ojos se han detenido en el salto plateado del amor"

d.

tengo mis remos clavados
en la arena gris
no puedo volver
ni puedo seguir
por favor no me dejes dormir
M.M.

A Miguel Mateos (mi gran inspiración: lluvia lava/lava quema/y todo lleva al mar) lo entrevisté hace ¿siete años? ¿ocho años? él vivía en la colonia Roma (México. D.F.) y, cuando le pregunté ¿qué te pasó? respondió "sé a qué te refieres, pero estoy escribiendo, he vuelto a escribir". Miguel Mateos hacía música junto al grupo Zas, en la época de la prohibición del rock en la Argentina, cuando portar "rockandroll en un cassette" era una sentencia de muerte para cualquiera ¿ya olvidamos esa época? ¿no les recuerda a nuestro país? Caray, creo que no fue hace mucho tiempo.



d.

Tal vez, ahora sí, pueda escribir un libro de amor.

d.
mi corazón 

d.



Me entero (por facebook -obviamente-) que hoy es el día mundial contra la esclavitud e imagino que, tal vez, el lugar donde se gesta y se utiliza la esclavitud actualmente no lo tenemos claro. La esclavitud y sus ramificaciones nos impiden situarla o señalarla (no esperemos identificarla fácilmente). Desde que vivo en un país y en una ciudad que no me corresponde en el más mínimo sentido, he tenido la fortuna de percibir una realidad que no todos percibimos cuando vivimos en nuestro lugar de "origen" y las preguntas en cuanto a la existencia de las fronteras me empiezan a quedar más claras.
Crecí en una ciudad donde la esclavitud es ofertada como una gran oportunidad, pareciera que la propaganda es el primer indicio de que algún mecanismo solicita esclavos. Me refiero a la industria maquiladora que, en los años setenta "convenció" a mi país de que la esclavitud era una gran ventaja para todos: acababa con el desempleo y por ende con el hambre. Así, de manera astuta, la industria contrató a millones de niños (las contrataciones para las líneas de producción se hacen con personas de catorce, quince, dieciséis y diecisiete años, principalmente), niños a los que, mientras les proporcionaba sueldo, servicio de cafetería y salud, también les costeaba la educación secundaria y preparatoria en sistemas gubernamentales creados específicamente para desarrollarse en las maquiladoras (¿Cuánto dinero invirtió -y continúa invirtiendo- mi país en crear y aplicar estos sistemas educativos que benefician a las industrias extranjeras?). El niño contratado por las fábricas se desenvuelve en una nave industrial que le ayuda a superar su pobreza y le proporciona educación. Con los años, esos niños se convierten en los adultos que supervisan las líneas de producción y contratan a otros que, como ellos, empiezan su carrera en esta maravillosa oportunidad de progreso. Los supervisores son apoyados económicamente para terminar una carrera profesional, siempre y cuando la carrera contribuya al desarrollo de la empresa: una ingeniería, por ejemplo. Los supervisores -ya casados con alguna compañera de turno- se gradúan finalmente para convertirse en aquellos que -a cualquier hora- se encargan de los procesos de calidad y el funcionamiento de las maquinarias, y a la vez, se convierten en padres que entregarán a sus hijos al mismo sistema que ellos conocieron, en el que fueron criados (o creados). Esa es sólo una de las formas de esclavitud en la que todos somos partícipes diariamente. Los gobiernos las festejan y los presidentes las inauguran. Existen muchas otras, más crueles y menos perceptibles pero, escribir sobre esta hoy, me ha agotado lo suficiente. Así que felicidades a todos los que somos, orgullosamente, unos esclavos.

d.
Ahora lo recuerdo. ¿Creen que un pais militarizado entregue el poder a sus ciudadanos así de fácil?

d.
number five siempre con su perrito



donde
mis vacias manos
lavan abiertas
sus abismos

d.
anoche soñé que jugaba con Divushka, Divushkeya y le daba muchos besitos



Hay varias situaciones en mi país que son difíciles, muy difíciles de describir. Sobre todo tratándose de situaciones políticas ligadas a los artistas. El mundillo del arte es bastante complejo. Desde que el arte, aparte de ser un decorado extravagante, no significa para la sociedad más que una pérdida de tiempo, los artistas tenemos que sobrevivir como sea. Es en esa línea tan delgada (pero tan importante) entre la supervivencia y la extravagancia que los artistas en mi país definen su rumbo. No existe una máquina tan hermosa y perfectamente creada como el sistema de apoyos para la cultura y el arte en mi país. El problema (como podemos facilmente deducir) no es la máquina, sino quiénes la utilizan. Mi forma de manifestar el desacuerdo que tengo sobre la manera en que esta máquina derrocha su capital, transfiere sus energías y estatus, y confabula para que un pequeño grupo reproduzca el monopolio voraz de los recursos asignados para las artes y construya a los dignos "representantes de la nación" con cabeza de Octavio Paz, boca de Elias Nandino, corazón de José Carlos Becerra y hambre de Santiago Papasquiaro, es, sencillamente, no participar. Sin embargo no participar en el sistema que es dueño de la única promoción que existe para las artes en mi país ha sido abrir la puerta para que otras personas se adjudiquen mi existencia en el mundo (ja). Es decir: fue gracias a "A".... que obtuve mi primera publicación, fue gracias a "B"... que me invitaron a Brasil, fue gracias a "X"... que las personas leyeron mi libro, en pocas palabras mi creencia romántica de que el trabajo de un artista puede abrirse camino por sí solo es inconcebible en sistemas donde la máquina dejó de ser la máquina y se ha convertido en los acuerdos entre unos cuantos que aplican criterios tan absurdos como el racismo (o digamos clasismo, para que no se espanten). Aún así, tengo un libro publicado en Tierra Adentro ¿gracias a quién? obtuve la beca del fonca ¿porque el sistema que repudio me hizo un favor a mí o a mi trabajo? y en unos cuantos meses publico "Querida Fábrica" en la colección "Práctica Mortar" ¿Por qué? 
Conozco artistas que han luchado siempre contra viento y marea por destacar en las aguas negras del arte en México, artistas a los que se les va la vida y el hígado deseando un lugar: apuñalan con tal de publicar, o  entregan un premio emérito de literatura a quien no ha publicado un  libro en quince años asegurándose que les va a servir después, porque es agregado cultural en algún consulado mexicano en otro país. 
Hoy ocupo mi tiempo en esto porque, en verdad entiendo el sacrificio que hay que hacer para mantenerse al margen, y aún así uno siempre está en deuda porque el "éxito" de un artista es visto como un favor que provee alguien más. Es una línea frágil. En ocasiones quisiera dejar de resistirme y adoptar esa actitud de autosuficiencia que adoptan esos, para quienes los aplausos de una sala repleta es suficiente confirmación de su genialidad. Nunca me convenzo a mí misma de que, en el arte, un buen trabajo se mide por los aplausos. He escuchado teatros enteros aplaudirle a un intérprete que ha convertido la obra de Bethoveen en una mierda empalagosa. Qué difícil es llegar a este punto en el que, al parecer, no coincidimos con alguien más. Es casi imposible saberse completamente solo, sin experimentar un auténtico sufrimiento.
Falta escasamente una hora para que salga de casa rumbo a lacma, el museo donde serviré de voz para leer los poemas de varias escritoras mexicanas: Claudina Domingo, Karen Villeda, Pura López Colomé, Mónica Nepote, Carla Faesler y Myriam Moscona. Traducidos por la poeta Jen Hofer. Las lecturas públicas para mí siempre han sido un tormento, pensaba que se trataba de mi convicción de que la literatura está en los libros y no en esa especie de teatro que se ha convertido en estos tiempos en un trabajo más que el escritor tiene que "representar". En mi trabajo como escritora he luchado por no representar, sino manifestar: que el lenguaje se manifieste. De repente la vida me empuja no sé a dónde. Mis libros han empezado a publicarse muy rápido. Ya no sé quién soy. Estoy naciendo en vida. Los textos que las escritoras compartieron, y que se relacionan (cada texto) con un cuadro específico de la colección surrealista que exhibe lacma., me fascinan en su mayoría pero, es difícil entender la forma en que otra escritora leería cada poema. Las pausas, los silencios, que haría Carla Faesler, por ejemplo, el ritmo en que se sumergiría Karen Villeda, el énfasis, la entonación. Es raro leer poemas de los que no me he apropiado todavía. ¿Cómo ocultar la sorpresa que me causa un verso mientras leo para los demás? ¿No afecta eso la forma original de los textos? En fin, que no es la poesía, ni la institución, ni la hora, ni el "evento": es mi presencia. Mi presencia me perturba, es una presencia que no puede estar quieta mucho tiempo. Mi presencia no coincide conmigo en casi nada. Veo a mi presencia como la de un andrajoso, que no sabe quien soy, exhibiéndose. Así que perdonarán, chicas que no lea con la mesura e intensidad que sus textos merecen, pero ahí voy.

d.
I realized a rabbit had been killed
I learned the ones going straight ahead were the fox's
The ones going hop, two prints, hop, two prints were the rabbit's
"Hop, two prints" and "straight ahead" intermingled
Then become just "straight ahead"

Hiromi Ito
"Porque el que es gallo, en cualquier gallinero canta"



 Esta imagen fue el primer regalo de cumpleanhos que recibi hoy, con el subjet de:
"todos quieren ser Dolores" jeje. Gracias, hermoso sol querido.


d.


"Los nuevos poetas son como los batracios: en agosto salen como ajolotes, para septiembre ya publicaron su primera plaquette. Para noviembre ya tienen su primer premio y en marzo, son funcionarios culturales."

Guillermo Fernandez
Un dia como hoy, en Caracas, Venezuela, nacio mi maestro Maravijosu. Como los grandes poetas, nacio en abril, que la va uno a hacer si nacio en el mero principio. Si, estoy en la compu sin acentos, pero acentuadamente celebro su presencia en este mundo. Y tambien, y esto ya en calidad de confesion, tengo que aclarar que mi sangre es incapaz de intoxicar a los vampiros, si acaso atraera a algun osito bonachon: mi guro me ha convertido en puro nectar.

Gora Euskal Herria Askatuta

dejo aqui una entrevista con Josu, hablando sobre su libro Canon City (Josu comienza en el minuto 16 de este programa venezolano de radio)

d.
Ya les he platicado de esta sensación de ser una especie de alma en pena, que ha muerto sin darse cuenta. Pero no es de mi muerte de la que quiero hablar. Sino de la muerte del poeta Guillermo Fernández. Uno menos. No es que me haya dado por hacer la cuenta regresiva de las personas que aprecio y van desapareciendo, es que se están yendo así, como si un gigante diera un manotazo y los borrara del mapa. Peor que eso, Guillermo no murió de un infarto. Ni murió en un momento en que cayó dormido mientras leía algún libro. La muerte de Guillermo Fernández fue provocada con crueldad. Los reportes indican que fue para robarle y, de paso, quitarle la vida (supongo). Llevo escuchando la teoría del "asalto" desde que Felipe Calderón llegó al poder: un "asalto" tras otro. No sólo a poetas sino a activistas, a políticos, a periodistas, a menores de edad. También he escuchado la teoría del "por algo será" que convierte a las víctimas de los crímenes de estado en delincuentes merecedores de su muerte. Alguna vez un procurador en Chihuahua uso la frase estúpida: "no piensen que es un muerto más, se trata de un criminal menos" que Calderón intenta venderle ¿a qué sociedad? ¿a la sociedad imaginaria de su país imaginario, donde los ríos de sangre no son ríos de sangre sino interminables arcoíris de caramelo? Hemos tenido "criminales menos" de dos o tres años de edad. Dos "criminales menos" que dirigían la Secretaría de Gobernación. En México ¿creemos que el hijo descuartizado de Javier Sicilia "en algo andaba"? ¿Que la directora del Museo de Antropolología en Paquimé (con cargo federal) resultó un pájaro de cuenta? ¿Que a Norma Andrade han intentado "asaltarla" (y asesinarla) dos veces, porque seguramente "andaba en malos pasos"? ¿Que la poeta Susana Chávez, seguramente "volteó a ver feo" a sus compañeros de parranda, que aprovecharon el guiño para matarla a golpes y cercenarle un brazo? ¿Que el cuerpo de una actriz de color fue descuartizado y escondido en la cisterna de su casa porque "algo debía" y que, en Puebla, degollaron a una activista transgénero "porque salía de noche"?

En pocas palabras, para el Estado todos nosotros somos un país de salvajes que busca el mínimo pretexto para asesinar, y no sólo asesinar: moler a golpes, descuartizar, escribir recaditos en mantas descomunales, intervenir teléfonos, perseguir a quien nos "cae mal", amenazar de muerte, de encarcelamiento, de desaparición, de violación, vejación y asesinato a las primeras de cambio. ¿De eso pretende culparnos el Estado para continuar arrebatándonos un país que ha vendido a destajo? Un país que nos muestra las barbaridades "que cometemos" en todas las televisoras nacionales.
Debe llegarle su momento a ese Estado que no puede seguir justificando la "inseguridad" en la que ha sumergido a un país, y por la que pretende hacernos responsables. No basta con cazar "asesinos materiales". Hay que llevar a juicio al mismo Estado que ha aterrorizado a la población; que pretende asesinar cualquier pensamiento crítico; que se opone a la diversidad y a la libertad ciudadana. Un Estado que refleja la paranoia de Felipe Calderón y de quienes le mueven los hilos de la boca y las manos que señalan las siguientes cabezas que van a rodar. Juicio a quienes, como Calderón han servido de sus brazos armados, en contra de nosotros mismos, con la sangre tan fría. ¿O va a ser este un genocidio más que se destapa cincuenta años más tarde?

posdata: si un día de estos "me asaltan" ya saben quién fue y que, seguramente fue porque yo también "en algo andaba".

d.
No entiendo cómo es que los contrastes suceden. Hoy un barrendero me dijo que mi cara le resultaba familiar "si tan solo habláramos el mismo idioma, podría ser (pensé) pero no" después me preguntó si trabajaba en la calle Brodway, insistía que me había visto en ese lugar "quizá he caminado por Brodway para comprar un café" le dije. Me respondió que lamentaba que no fuera yo. "Qué pena que no sea yo" me dije en silencio. Horas antes caminaba por la avenida Fairflax, viendo los aparadores de las tiendas de segunda mano. Decidí que era mejor no detenerme. Cuando pasé por un edificio de departamentos vi, chispear, alegremente, una blusa roja bordada con flores blancas sobre un jardincito a un lado de la banqueta. Sentí el impulso de levantarla, pero lo ignoré. Pensé que no tomaba lo que me regalaba el universo. Seguí caminando y en la esquina antes de mi destino, una decena de personas obstruyó mi paso porque abordaban el camión, miré hacia abajo y frente a mis pies estaba una hoja de tonos dorados, parecida a la de un álamo o un maple "lo que me regala el universo" pensé. Mi destino era mi terapeuta, con ella me quejé de toda la mierda que percibo en el mundo. De mi vida en un carro. De no tener cama. Una hora después de consejos, debo admitir, acertados pero cansadamente ordinarios regresé por donde había llegado. Pasé por el jardincito nuevamente, unos hombres sacaban cosas de un departamento para guardarlas en un camión, yo levanté la blusa, leí la talla "hecha en philipinas" la pusé frente al sol, me alegré y los muchachos me saludaron mientras hacían ese trabajo duro de guardar mudanzas en camiones blancos. Guardé mi blusa en mi bolsa y caminé hasta una tienda etíope, la tienda tiene una barra en la que me senté, pedí una cerveza oscura para esperar a mi amigo Román. Por no usar los calcetines adecuados una de mis botas me había herido. La cerveza era un elixir. La tienda, con todo su culto a Rastafara, también. Román llegó y se negó a beber, entonces me oí hablar de toda la mierda que percibo del mundo, de mi vida en un carro, de no tener cama y de el hartazgo que me provocan los amigos. Román me preguntó por mi amigo jómles; no lo he vuelto a ver. Me preguntó cómo era; fue justo en Pershing Square donde nos conocimos y nunca he podido describir exactamente qué fue lo que pasó: sencillamente me encontré con el rostro más hermoso que he visto en mi vida, y no lo puedo olvidar.
Creo que mis palabras contrastan con el mundo. Tal vez no debería platicar tanto con mis amigos y debería dedicarme sólo a caminar para observarlo. El contraste, lo he notado hoy, surge cuando intercambio conversaciones. Es un contraste que nace del encuentro entre lo que percibo de afuera, hacia mí, y lo que viaja en mis conversaciones: hacia afuera. Creo que será mejor para mí convertirme en una callada joya fresca, o en el "silencioso corazón de un lirio". A ese mundo brillante que me sonríe, donde me parecen alegres, incluso, cada una una de las personas que detienen mi tiempo cuando suben al camión en sus sillas de ruedas. Donde un barrendero me puede ofrecer en otro idioma un gran momento dulce. Este mundo (donde cualquiera podría intentar insultarme y yo, voy a recibir sus insultos como una lenta lluvia de pétalos) lo contamino cada vez que aparecen mis palabras. Mis palabras son tan indescriptibles como el rostro de mi amigo jómles pero del lado oscuro. Abismales y malas. Mis palabras aparecen como polvo o ceniza; como carbón que rayonea mi brillante realidad con sus brasas en llamas.
d.

“Heme aquí (¡heme!) trabajando en una agencia de publicidad, tres horas por día, cien millones de sueldo, haciendo una especie de especie. No te escribí antes porque estaba en pleno caos: ahora, en cambio, vengo aquí y, por ejemplo, Tomo Asiento, y tengo una máquina de escribir y chicas secretarias que tratan de solucionar todas mis dificultades, tales como hablar por teléfono por mí (pero esta carta la escribo yo, ojito) puesto que el dueño de la agencia así, rigurosamente, se los ha ordenado. A Die Verneinung le debo la gracia, o desgracia, de esta nueva situación. El éxito del poema es fabuloso”. Osvaldo Lambhorgini


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“Durante ese año rumiaba también una novela que al año siguiente escribí, y que resultó perfectamente mala. [...] Quería ser escritor y cuando intentaba hacerlo encontraba que no conocía los nombres de las cosas. Que no conocía ninguna palabra, por ejemplo, que sirviera para distinguir el estilo al que pertenecía un mueble. Y tampoco conocía el nombre de las partes de un edificio. Si el personaje de mi novela bajaba por una escalera, y apoyaba la mano mientras lo hacía, ¿dónde la apoyaba? ¿En la ‘baranda’ o en la ‘barandilla’? Y si el personaje miraba a través de un balcón, ¿cómo nombrar a los ‘travesaños’ del balcón? Travesaños, simplemente. O tal vez ‘barrotes’ Pero me perdía entonces en el sonido material de las palabras y me parecía grotesco y desmesurado llamar, por ejemplo, ‘barrotes’ a esos ‘travesaños’. Y si me decidía por la palabra ‘travesaños’ me parecía de pronto pobremente descriptiva para contentarme con ella. Si mi personaje debía caminar por la calle, y creía imprescindible envolverlo en la atmósfera propia de un determinado momento del día, había que decir ‘que caminaba bajo los árboles’. ¿Pero qué árboles? ¿‘Pitas’ o ‘cipreses’? ¿Se dan cuenta de la locura? Lo siniestro era el descubrimiento de aquel idiotismo. Yo, seguramente un idiota mental, pretendía escribir”. Oscar Masotta

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