Sudamérica eres tú.
---¿Qué hay de nuevo?
---No mucho (Lol)
---Eso también está bien.
---:)
---Me he sentido solo, no sé por qué.
---Awww. Yo me sentí sola ayer.
---¿Por qué?
---No sé, tal vez porque lo estoy (Lol)
---Necesitas a alguien a quien abrazar.
---Lol. Seguro.
---Sí, yo también.
---:(
---Sería lindo tener alguien que te desee y pasar tiempo con ese alguien.
---De acuerdo.
---Has de estar muy deprimida la mayor parte del tiempo por decidir ser soltera. Es bueno de cierta manera, pero muy duro. No sé cómo lo logras. No digo que sea algo malo, pero ¡hombre! me parece extremo.
---Me siento sola a veces, pero no me siento deprimida. Tengo algunos amigos, me siento bien la mayor parte del tiempo.
---Ah, pues eso es bueno.
---Sip :)
---Bueno, pues yo debo decirte que soy una persona que adora abrazar, no sé cómo explicarlo. Me encanta tocar, tal vez soy un freak, así que si ya no quieres hablar más conmigo lo entiendo. Sólo estoy siendo honesto contigo.
---¡Qué! Tu eres muy lindo.
---¿De qué estás hablando? Yo hablo de cómo soy, no de cómo me veo (Lol)
---A mi me encanta abrazar también. Y yo también hablo de cómo eres, por lo menos hasta donde he oído de ti.
---Sí, pero yo me refiero a abrazar y besar demasiado.
---Lol. No sé si exista la palabra demasiado para abrazar y besar.
---Sí, pero yo estoy horny la mayor parte del tiempo.
---¿Qué estás tratando de decir? Porque empezaste con abrazar y besar y terminaste con algo más extremo. ¿No sabes si eres un sex-adicto? ¿O sólo tienes problemas de abstinencia?
---Sí, sólo quiero que sepas en lo que te metes si te metes conmigo. Soy un sex-adicto. Como un perro, creo, pero un buen perro.
---Lol. Un sex-adicto no es necesariamente una mala persona.
---Un pez que no querrás regresar al agua, supongo.
---Yo más bien soy una pizza-adicta.
---Soy muy buena persona, tal vez la mejor persona que hayas conocido en tu vida. 
---¿De veras? En realidad no conozco a muchas malas personas.
---¿Y qué tiene que ver la pizza con el sexo? ¿Te da mucha hambre después de hacer el amor? Lol
---La pizza no tiene nada que ver con el sexo, sino con la adicción. Pero sí, me gusta comer pizza después de cojer.
---Está bien, tal vez yo no sea la mejor persona que hayas conocido en tu vida.
---¿Así que si me visitas no vamos a salir? ¿Sólo ordenaremos pizza y nos quedaremos en la cama?
---¿Estás hablando en serio?
---Sí. Creo que eres una buena persona <3 y tendremos que tomar un descanso en algún momento. Lol
---¿Te puedo preguntar algo?
---Sip.
---¿Haces el amor muchísimo? Como todo el tiempo ¿o qué?
---No sé a qué te refieras con muchísimo. No soy una persona promiscua. Y, para nada, soy una sex-adicta.
---Oh, espero que te guste en persona.
---:)
---Espero gustarte, y que no esperes a una persona delgadita.
---No me gustan los hombres delgaditos.
---Por qué no me mandas un foto en pijama.
---Duermo desnuda, y no mando esa clase de fotos.
---¡No te creo! Pero ¿te gusta que te besen todo el cuerpo?
---A quién no.
---¿Te han besado así, de los pies a la cabeza alguna vez?
---Quizá, cuando estés aquí platicamos.
---¿Por qué no seguir platicando ahora?
---Bueno, soy una persona que prefiere el campo de la experiencia al de la lógica
---¿Y eso qué significa?
---Significa que el texteo sexual pertenece al campo de la lógica.
---Bueno, trabajo mañana muy temprano. Pero voy a llamarte mañana, ok?
---Dulces sueños.Lol
---Entonces ¿dijiste que te gusto?
---Dije dulces sueños. Pero sí, sí me gustas.



---Estoy empezando a creer que ya no quieres hablar conmigo.
---¿Por qué? ¿Ya no satisfago tus expectativas?
---No me respondes inmediatamente.
---Oh.
---Pero sí, satisfaces mis expectativas al 100% ¿Yo satisfago tus expectativas?
---No tengo expectativas. De esa forma, cuando la gente no responde como yo quiero que responda, no asumo que ya no me quieren.
---Ok ¿quieres que te llame?
---¡Claro!


¡Nunca envejezcas, dear A!

Soñar asusta a muchos adultos, porque soñar significa liberarse de las restricciones de la vida cotidiana, del orden que pone límites al pensamiento y que ofrece protección contra las dudas y las inseguridades. Muchos adultos se han acorazado en un bastión de seudo-verdades que les permite sentir que están a salvo de sorpresas, que tienen la vida controlada. Pero ¿qué es la vida sin sorpresas? La seguridad es lo contrario de la espontaneidad y la curiosidad, de la cordialidad y la alegría por lo nuevo, lo distinto, lo desconocido. Dicho brevemente: la seguridad es la muerte de todo lo vivo. Los sueños, por el contrario, significan vitalidad. Los sueños atraviesan los muros de la ignorancia y abren la mirada a todo lo que pueda ser posible en la vida.

Arno Gruen <3
Estado civil:


El tratado de libre comercio de América del Norte (TLC-NAFTA) en 1994, marcó muy bien el destino al que México se comprometía: ceder el paso a las empresas trans-nacionales para instalarse en su territorio y enmarcar legalmente el bloque de países donde el abismo entre la pobreza y la riqueza adquiriría diariamente mayor profundidad: Canadá-Estados Unidos-México. México entregó pues su soberanía de la mano de Carlos Salinas de Gortari en complicidad con George Bush. Nunca nos imaginamos que Carlos Slim estaba a un paso de convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo con la privatización de Teléfonos de México, y que al firmarse el TLC se firmaba el permiso para que la cereza que adornaba las masacres en Centroamérica terminara de colocarse. Las políticas de exterminio avanzarían en grande, a favor de la toma del país por parte de las empresas extranjeras. Ah, la época de Carlos Salinas. De una comodidad estupenda, antes de entregarnos como los neo-esclavos del comercio global, antes de entregar a nuestras niñas para la prostitución desechable y antes de que se militarizara el país para acribillar a la población. El documento, es decir el cuerpo legal donde nos entregaron a lo que ahora se llama América del Norte, y que nos impedirá formar parte del bloque latinoamericano que ya se construye con tanta esperanza (Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Venezuela, Panamá, Brasil, Argentina, Chile, Uruguay et al) nunca pasó por nuestras manos. Nunca lo vimos en realidad, como nunca vimos el documento donde se estableció la entrega de Telmex a Carlos Slim, y tampoco la forma en la que se privatizó la banca. ¿Con qué banqueros mexicanos y cómo negociaron la privatización de la banca? ¿Continúan millonarios esos ex-banqueros? (apuesto que sí, oh well).
Al documento que describe el plan del TLC-NAFTA me gusta llamarlo el cuerpo legal. El cuerpo de un ejercito que legalizó su invasión a Centroamérica y que la colocó en el desbarrancadero en que se encuentra: millones de personas desplazadas, esclavizadas y prisioneras en este país (Estados Unidos) por no contar con "documentos" y, otros tantos millones de personas desaparecidas y masacradas para que la apropiación avance. El TLC-Nafta marcó el tiempo en que la legalidad o ilegalidad de un ser humano, tiene que ver, precisamente con firmas, sellos, sistemas de seguridad antiterrorista, la identidad proporcionada por el Estado: papeles. Tenemos que demostrar que nosotros somos nosotros por medio de un papel que nos otorga alguien más. Como si alguien más fuera nuestro propietario ¿No les parece? De acuerdo al TLC, el propietario es ese cuerpo legal que avanza desde Canadá hasta Centroamérica. Ni hablar de soberanía. Ni de mares contaminados. Ni de la explotación minera que realizan empresas europeas, etc.etc. Tal vez el TLC-NAFTA es la evidencia más concreta de que fuimos encontrados por un buen postor. Es decir, Centroamérica es vista por las trans-nacionales como una granja de la que son dueños, incluyendo  a los esclavos que nacen y se reproducen. Sólo nos queda "hacer votos" para que no les interese a estas empresas modificarnos geneticamente y que comencemos a nacer más delgados o más gordos, de acuerdo a la labor que tengamos que realizar; con más o menos cabello; con manos más sensibles para reconocer las microfibras, con piel más tolerante a los desechos tóxicos o que jamás seamos vendidos como carne de pollo, cuando nos alcance la escasez. 
Pero un poeta mexicano, Hugo García Manríquez, se detuvo en ese cuerpo, el NAFTA-TLC. ¿Podrán creerlo? Se detuvo a re-significar ese amasijo de renglones que a muchos de nosotros sólo nos indignó, y creó "Anti-Humboldt. Una lectura del tratado de Libre Comercio de America del Norte". En este trabajo re-significar es lo más importante. Un proceso de pensamiento crítico, que avanza en el cuerpo legal y lo interviene, resaltando a su elección las frases o palabras que formarán los versos en color negro, sobre el cuerpo que aparece en gris. Digamos entonces, que la poesía negra creada a partir del gris, actúa como la herramienta que incide en el cuerpo legal; el cuerpo transformado en poesía, actúa contra su propio cuerpo. Momentos en que la poesía ha dejado de ser inofensiva en nuestro país. Porque ya no tenemos país, hemos llegado al punto en el que pensar es considerado altamente peligroso para la continuidad del cuerpo legal que nos gobierna. Reproduciendo aquí sólo la parte negra de este trabajo, podemos leer en Anti-Humboldt:

consumido
                                     significa "bienes idénticos o similares", según
material significa "material" según
usado significa "usado" según l
                                                                                             una fracción
                                                  entre paréntesis, la descripción es
únicamente


                                                  ninguna
                                                         
                                                                   explícita o implícita

                                                  existe
                                                                   uso
                                                                   o control de una persona de
                                                                                
esa Parte                                                                           otorgue
                                                                         portador

atreverme a "reproducir" aquí un fragmento de un libro tan complejo visualmente es ya per se una modificación del trabajo de Hugo, que refleja mi interpretación, ya que mientras este poema se mueve a través de una página, el cuerpo legal yace gris, quieto, como el cuerpo quieto de un vigilante que ya no ve que es desde sí mismo donde ha comenzado la infiltración. El poder del lenguaje.
Si no saben quién es Hugo García Manríquez, se están perdiendo de una parte importante de la poesía bien cimentada en español, pero además Hugo tiene la capacidad, como pocos, de reproducir y recrear sus propios experimentos en otro idioma, el inglés. Por eso Anti-Humboldt es una intervención en los dos idiomas que el cuerpo legal utiliza: el inglés y el español. Yo no dejo pasar ninguna de estas coincidencias. Un libro publicado en co-edición entre una editorial mexicana, Aldus y una Estadunidense, Litmus. Un escritor mexicano que vive en Estados Unidos. Un poeta que también es traductor. Y que ha decidido manifestar su pensamiento manipulando el lenguaje legal de un documento clave para entender la situación de violencia centroamericana actual. Algo valioso, el pensamiento; esa parte tan olvidada por este lado de la humanidad. Antes nos entreteníamos pensando. Aquí, ahora, dentro de la cárcel privada más poblada del mundo: Estados Unidos, pareciera que nuestro entretenimiento es evitar la reflexión a toda costa. Antihumboldt se puede comprar aquí o aquí
Wikipedia describe entre los beneficios del TLC-NAFTA: proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los derechos de propiedad intelectual en territorio de cada una de las Partes
¿cómo no percibir, en las frases que son utilizadas para describir el TLC como la acción que sanará la pobreza de América del Norte, el acto criminal de la invasión a los territorios no sólo geográficos, sino del pensamiento?
No voy a utilizar imperativos categóricos para enmarcar la poesía de Hugo García Manríquez en una época, en una tradición o para juzgar si es mejor que, o el mejor libro de nuestro siglo... hacerlo sería formar parte de la tradición mexicana de "reseñistas" y no es mi estilo, ni mi forma de interpretar la realidad; eso ya lo hizo Heriberto Yépez aquí. Pero sí puedo hablar desde la intuición, que valoro como parte fundamental de cualquier poética que, Anti-Humboldt manifiesta, de forma radical, una necesaria visión del daño producido a Centroamérica por la imposición de políticas ambiciosas y criminales, que pretenden controlar el mundo.
Probablemente, como sucede cuando un libro es relevante, nada de lo que percibo es cierto, pero afortunadamente se produjo un tiraje de mil ejemplares o más, para que tengamos acceso a la poesía y sus ambigüedades y al claro énfasis del documento (por si ocupan).
¡Así me dan ganas de decirle a algunos "editores"!


"you don't understand mis pelotas"

Parece que el libro es aquí. ¿No? Digo, es que he establecido una rutina al rededor de esta caja de texto que supera cualquiera de los horarios establecidos para trabajar cualquiera de mis libros. Tal vez se deba a que pienso en ti, que imagino que me visitas y me lees. Esa debe ser la diferencia entre esto, y preparar un libro.  Y a que, me gusta entrar a esta caja mientras espero que el café deje de gotear. El ayuno desde el que escribo debe tener su influencia, un poco también. Luego me levanto de aquí, sirvo el café, le pongo crema, le pongo miel y doy el primer sorbo. Ese contacto con el calor de la vida en la mañana, mientras pienso en ti es de un placer incomparable. Entonces tú eres como la miel. Como un sorbo caliente. Como la luz de las siete o las ocho de la mañana en el desierto. Como el silencio antes de comenzar. Puedo apostar que no tienes idea de cuánto me gustaría volver a verte. ¿Sabes que varios amigos míos vienen aquí y creen que estoy enamorada de ellos? ¡Me lo han dicho! ---"Se que estás enamorada de mí" ---"¡¿?!" ---"Sí, lo leí en tu blog. Estás enamorada de mí" y me sorprende, pero ya cuando me lo dicen así, de frente ¿cómo podría decepcionarlos y decirles que no? Cómo decirles que esta soledad piensa en ti o en ti, pero no en ti. (Tiempo de servirme el café. Mis ganas de tomar un avión para pasar a saludarte son insoportables en ayunas). "¿Has salido con alguien recientemente'" me pregunta Mark o "¿Algún día vas a decirme con quien estás cogiendo? me pone nerviosa no saber ¿Qué tal si un día solo desapareces?" me exige alguna amiga. Desaparecer. Siempre he confundido el amor con las ganas de desaparecer: salgo con un chico que trabaja extrayendo petróleo en algún lugar húmedo de Texas. Salgo con un poeta. Salgo con otro chico que trabaja en la construcción. Salgo con un pandillero que hace grafiti. Salgo con un comerciante machista. Salgo con un pintor. Salgo con un junior que está esperando que sus padres mueran para poder disponer de su fortuna. Salgo con un doctor especializado en tecnología que no puede ver más allá del camino que le fue trazado en la escuela para "hacer fortuna". Salgo con un mago. Salgo con un Gurú. Salgo con un esposo mentiroso. Contigo no, contigo no salgo. Contigo, sencillamente me introduzco en el mundo.
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Noche de cine, interrumpida por un incendio a unas cuadras de casa

Estoy a punto de salir pero no puedo irme sin hacer una pregunta. Me entero de forma exprés, como casi todo lo que sucede ya en esta vida, que se capturó a una banda del "crimen organizado" (crimen organizado de Estado, diría algún analista político) que se dedicaba a secuestrar, explotar y después asesinar a niñas en la frontera norte del país. ¡Qué bueno! Mi pregunta es ¿a ellos también se les va a sentenciar por los atentados que han sufrido todos los defensores de derechos humanos involucrados en el tema? ¿también a ellos se les dictará sentencia por las amenazas a las familias que exigen justicia? ¿y las muertes, secuestros y desapariciones de los familiares de las niñas asesinadas, también recaerán en la sentencia de esta banda terrorífica, junto con el acoso, persecución e inseguridad que todos estos años han sufrido las madres que buscan a sus hijas? Vaya, que nuestra frontera progresa y en serio.
El Rapto de Eloísa. Jorge Esquinca. Chiara Carrer. Conaculta-Petra Ediciones. México, 2014.


"Quédate aquí, Eloísa, cada semilla que duerme, 
cada raíz, cada tallo, cada flor que se levanta, 
Eloísa, eres tú."

El periodo de gobierno de Felipe Calderón en México, ha sido uno de los más sangrientos en la historia de Latinoamérica (con el respeto que me merece Honduras, debo aclarar) más de 25 mil personas asesinadas por comandos armados, ejército y peatones silenciosos. Cientos de miles de "desaparecidos" y otros cientos de miles desplazados. Aunque sabemos que la época de violencia en México comenzó mucho antes, como si nada, cuando en la frontera México-Estados Unidos "desaparecían" también mujeres primero, adolescentes después y en la época de Calderón: niñas. Desde 1992-1993, la frontera norte de mi expaís estaba ya plagada de "almas en pena": madres que habían perdido a sus hijas, que deambulaban por el desierto buscándolas, exigiendo el apoyo del gobierno llevando de la mano a sus nietos huérfanos, que hoy en día ya son adultos. La política de extermino en Centroamérica no ha terminado pero quizá (y ojalá) ya esté en sus últimas etapas. No estoy contando, me habrán de perdonar y en este momento reflexiono, el desplazamiento y las matanzas de indígenas que han existido siempre. Digamos que fue entonces en el 1992-1993 que esa política de extermino se extendió a la población mestiza. Con la llegada de Calderón al poder el exterminio y el desplazamiento adquirieron el matiz de las dictaduras de ultra derecha y fueron ordenados (¿por quién? bueno, en las dictaduras nunca se sabe ¿verdad') crímenes específicos contra ciudadanos incómodos. Quiénes son los ciudadanos incómodos en México: las personas que promueven el pensamiento crítico, la libertad, la educación, la justicia y la defensa de derechos humanos. Entre tantos de estos seres peculiares asesinaron al poeta Guillermo Fernández, en Toluca, después, claro, de haber sido sometido a las sesiones de tortura que acostumbran los militares. La muerte de Guillermo nos sacudió a todos. No quiero imaginar, pero imagino, lo que sufrieron sus amigos cercanos. Amigos como el escritor Jorge Esquinca. de quien me precio contar en la pequeña línea de fuego donde mis amigos sobreviven. ¿Pero qué tiene que ver la política con el arte? se estarán preguntando los más ingenuos, y bueno... desgraciadamente tengo que decir que esos nexos que nos empeñamos en borrar se manifiestan así, de golpe, con torturas, desapariciones y asesinatos que nos dejan parados en medio de la incertidumbre; cuando un Estado actúa paranoico el más sublime acto de amor puede parecerle una amenaza. Así que, después del asesinato de Guillermo ya no fuimos los mismos. Y se refleja en nuestro trabajo. Tenía ya, desde hace varios meses, sobre una mesita en mi biblioteca, El Rapto de Eloísa, un libro para niños escrito por Jorge Esquinca y maravillosamente ilustrado por Chiara Carrer. Hoy decidí leerlo atraída por el lenguaje tan claro y exquisito que caracteriza a mi amigo. No tenía idea de lo que iba a encontrar. La historia de una madre y una hija, una madre con el poder de la magia (el poder que importa, diría yo) y una hija con el poder de la ternura y la imaginación. A la niña se la traga la tierra, la madre enloquece: la literatura infantil de nuestros desaparecidos. No quiero encasillar el trabajo de Jorge en la dimensión de la denuncia de la guerra. No, el universo de mi amigo es mucho más sutil y global, lo que le permite traspasar las barreras que construyen ahora los escritores del oportunismo lucrando con el dolor de quienes ya han sido explotados y reventados por su propio país. Jorge transforma ese dolor; en su lenguaje no hay violencia, hay amor, compasión diría yo: su dolor mismo. Y es este tipo de literatura la que sostiene mi esperanza, porque refleja la acción más alta a la que como escritores debemos acceder: el poder creativo sin disimular el terror al que un país nos tiene sometidos, sin callar nuestro hartazgo por la política de exterminio que parece controlar Centroamérica, pero con arte, pero con magia. Manifestando que no, no han podido arrebatarnos nada.

"Resumidero de cuadrúpedos,
calamidad de chuparrosas,
ojo de saponarias

regrésenme a mi niña"
Del otro lado
en la parte de ti
que no se ve
construyo lo que pienso

                         imaginamos

pienso la mesa
de madera roja
la silla para esperarte
en los días de nieve

                       amor, imaginamos

Del otro lado
en la parte de mí
que no se ve
pulsa la niebla de tu beso

¿eres tú? Abres. Entras
preguntas de mi boca.


Del libro SexoPUROsexoVELOZ, Oráculo-Lapsus. Uruguay. 200?
Ho gustato la libertà e mi è piaciuto

Io sono l'animale, mio amore. Ma io sono anche un fiore.
¿y si nos vemos en Managua?



Pre-manifiesto:

Por mis manos no pasará más papel moneda.
Cualquier trabajo será un intercambio de provisiones.
Siempre exigiré pago -a través de provisiones- por derechos de autor.
Siempre exigiré pago -a través de provisiones- de regalías.
Las provisiones son: boletos de avión a los siguientes destinos: Ecuador, Brasil, Venezuela, Uruguay, Argentina, Nicaragua, Bolivia, Colombia, Guatemala, Barcelona, Portugal, Bilbao, en fechas que yo estableceré. Saldo de hipoteca por mes. Internet. Agua. Luz. Gas. Seguro de casa. Servicio telefónico. Libros (los que yo establezca). Alimentos (los que yo establezca). Vestido (los que yo establezca) y joyas, sí, también joyas, kimonos y perfumes (que también yo estableceré).
Intervenir, por tratarse de un trabajo co-creativo, es el último libro que regalo a una editorial.
Al mismo tiempo que la publicación en papel, siempre exigiré el derecho de publicar una archivo en copyleft, que permita a cualquier persona disponer del original, modificarlo, traducirlo, utilizarlo o crear a partir del mismo.
Porque los autores no somos un payaso que ameniza las fiestas de los intelectuales. Porque un bien intelectual desde su infinitud no puede tasarse como se tasa el precio de una silla o cualquier otro bien perecedero. Porque un bien intelectual ante la distribución existente en los sistemas de internet no puede limitarse y restringirse al espacio de un libro controlado por la editorial que lo "posee". Porque tratar un bien intelectual como una propiedad es un crimen.
Los pagos y los intercambios de estas provisiones se realizarán bajo contrato de confidencialidad, que involucrará sólo a la editorial (o al interesado en mi trabajo) y al autor. Esto significa que no aceptaré, por ningún motivo, mediadores, intérpretes o "palancas" para establecer acuerdos. 
He pensado mucho estos últimos meses en la educación libre, de forma organizada, quiero decir, de forma más lógica que práctica o experiencial. Desde hace más de 10 años que construyo, creo, modifico, adapto formas comunitarias de trabajo con grupos vulnerables para lograr que perciban una realidad distinta en zonas de conflicto o de guerra, y comiencen a re-pensar su realidad, su lugar, su fortaleza, su verdadera responsabilidad (en contraste con el sentimiento de culpa que paraliza a tantos y que tantos gobiernos fomentan donde germinan las matanzas). Yo nunca me propongo proyectos, hasta el momento la vida me ha orillado siempre a hacer lo que tengo que hacer. No soy esa clase de persona que pasa días buscando una idea para desarrollar, me sucede al revés: la vida me presenta una situación, yo busco la manera de sobrellevarla. Así que, a la par de las inquietudes que me llevan a crear proyectos educativos para intentar resolver problemas que paralizan a comunidades enteras, aprendo. Aprendo todo el tiempo. El aprendizaje siempre es continuo, por eso creo que la vida me empuja cada vez más y más lejos del lugar geográfico donde comencé. Aunque el lugar sigo siendo yo, yo comencé a trabajar con una comunidad muy específica a la que conocía de forma medular. Una frontera que conocía como la palma de la mano, ese conocimiento cultural de una zona específica es importante para poder influenciar y tener acceso a las comunidades donde la violencia crece cada vez más y el peligro para la ciudadanía es inminente. La vida me puso fuera de ese punto de localización donde me movía como pez en el agua y el mundo, en lugar de cerrarse, se abrió a otro tipo de acercamiento, una acercamiento más lógico y global de mi propio entorno, porque el lugar sigo siendo yo, aunque mi perspectiva siempre haya sido global o constelada (es decir, enfocando la experiencia del yo como resolución de una problemática social más amplia). Curiosamente llego a Estados Unidos para aprender, en contraste, de movimientos latinoamericanos que trabajan por una educación libre y sus nuevos sistemas y plataformas (sobre todo tecnológicas, para alcanzar a cubrir no sólo áreas poblacionales, sino intereses comunitarios actuales). Mientras que los condicionamientos en el corazón del capitalismo han llevado a luchas por "empoderarse" por "enocntrar tu poder" "ejercer tu poder como minoría" y "ocupar" "tomar tu lugar" "reapropiarse del entorno que a todos nos pertenece" "tomar los lugares públicos" etc. creo que los movimientos latinoamericanos se dirigen de forma más acertada a sus metas. Cuando enfocamos nuestra energía en adquirir poder, realmente nos estamos restando poder como ciudadanía, estamos manifestando que carecemos de poder y dirigiéndonos a un "poder" más alto  al que le cedemos la responsabilidad de otorgarnos el poder que en realidad ya poseemos. Cuando tener lugar es nuestro objetivo principal estamos manifestando esa ausencia de lugar en nosotros. Desde la experiencia empírica de años, de haber nacido en una familia nómada, hija de un padre que fue funcionario público y una madre que fue maestra, en épocas en que la clase media se derrumbó en "mi" país y como la estudiante problemática que nunca se adaptó a los sistemas institucionalizados, es decir, que nunca estuvo de acuerdo con memorizar sin reflexionar; con escuchar sin discutir; con obedecer sin cuestionar; sé que una lucha que busca empoderar o tener un lugar equivale a correr tras una zanahoria que nunca alcanzaremos. Porque el poder lo tenemos, el lugar lo tenemos. Es decir, somos el poder y somos el lugar. Lo que estos años de retiro (del entorno que mejor conozco y desde donde podía actuar e influenciar) me han hecho ver, es que la lucha quizá deba dirigirse hacia el ejercicio fundamental de la libertad. No como algo que tampoco poseemos, sino como un proceso que debemos elegir asumiendo que todos somos poderosos, todos tenemos voz, todos somos un lugar, manifestamos un lugar, una dimensión... esa dimensión es latinoamericana, incluso en Estados Unidos. 
La estrella reflejada en el mar de tu mano dijo "una mujer". Pero nosotros no somos una mujer. Fuimos o éramos un lugar que los coyotes amorosamente reventaron en el desierto. Fuimos o éramos un juguete vacío que alguien perdió dentro de la noche. Pero nosotros no somos una mujer, somos lo que no puede regresar. Lo que se esconde de sí mismo. Y piensa en tu mano de mar como un refugio: No nos veremos más. No nos veremos más. 

Este texto apareció en la revista ZURGAI (Euskal herriko olerkiaren aldizkaria), junto con otros 7 fragmentos de un libro que ya no recordaba que había escrito en el 2013 y se titula "Libro de amor". Los poemas se publicaron en el número especial en homenaje al poeta Ernesto Cardenal.  <3
Mi hermanita, el gato que echamos a la olla, y mi mamá.
Ahí disculpen que ande yo tan indiscreta, haciendo pública a mi familia. Pero es para que la conozca mi pastelito porque, aunque mi pastelito y yo nos queremos, por el momento no nos hablamos. Jeje. Nada me hace más feliz que pasar mi cumpleaños con ellas (como estar en el centro de la absoluta aceptación) y el fotógrafo (que es mi hermanito). ¡Conócelas, guapo! 



Puedo apostar que en Uruguay no existen las alergias. Doy vueltas aquí porque tengo un día libre. Una biblioteca desbordada en desorden. Un futón a medio paso en la misma biblioteca de una visita de hace diez días y un corazón medio desolado que sólo quiere escuchar jazz. El jazz es mi música terapéutica desde hace cinco años. El jazz es para mí como un prolongado descanso. Como llegar a una casa limpia y luminosa para tumbarme en un sofá, satisfecha. Por eso el jazz me sirve, aunque no haya levantado el futón de la visita que estuvo aquí hace más de diez días, y en la biblioteca no pueda encontrar lo mínimo. Hay, sin embargo, asuntos que no puedo remediar; observo el cuadro que está en la entrada de casa, por ejemplo. Sé que ese cuadro es mío, que yo mandé a enmarcarlo con algún carpintero (porque nunca compro marcos sueltos para ese tipo de arte) pero no recuerdo las circunstancias. Por más que pienso frente al cuadro no recuerdo qué carpintero lo enmarcó, cuándo y cuál era el lugar que ese cuadro tenía en mi casa de México. Así, sin más: no lo recuerdo, punto. Me inunda un vacío cuando intento averiguar, y definir por qué, precisamente ese marco, de todos los marcos, es el que no recuerdo. No insisto, (me gusta la palabra "insisto" es un brote, un botón de flor, acompaña muy bien al pimpollo que forma la palabra "necesito"; el verbo no, la palabra en sí. Mis 2 mascotas: insisto y necesito) porque sé que insistir sería conducirme al infierno de las conjeturas. Como elegir preguntarme ¿qué estarás haciendo ahora? ¿con quién vas a salir esta noche? ¿cómo duermes? ¿cómo es tu casa? ¿Qué piensas de las formas que hay en tu cuerpo? ¿Me recuerdas cuando oyes el nombre "Lola"? Hace más de quince años que esa curiosidad no me visitaba, pero sé que si la alimento hace crecer al monstruo de mis obsesiones: puedo construir un mundo entero al rededor de lo que imagino que haces y la distancia que nos separa, partiendo de una comunicación que no existe. Imaginar es mi trabajo (la imaginación, esa zona donde germina la felicidad). Tengo práctica. Desde que llegué al desierto tuve que reducir experiencias. Reduje experiencias, como reduje el número de amantes con el que inter-soy. El desierto es muy lógico, tal vez por eso me gusta. Ayuda a la reflexión hipotética. Hunde. Claro, como no separo lo que reflexiono de las experiencias que he tenido me contrapongo (ya sabes, por eso del lugar). Es como dar de comer a la lógica los frutos del pasado (una bonita y romántica forma de asesinarla), me contradigo (por eso de la palabra). Y ahí estoy, con mis experiencias reducidas a la mitad: pensando. 
¿Sí, bueno? ¿El doctor de las alergias? Sí, me atacaron en mi cumple, ¡venga y dómelas!

comunicado zapatista: 
El Reto.
Oh, lo sé. Los clásicos inicios de las reflexiones zapatistas: desconcertantes, anacrónicos, desubicados, absurdos. Como no queriendo, como así nomás, como “ahí les dejamos”, como “ahí lo vean”, como “va en su cuenta”. Como si aventaran una pieza de un rompecabezas y esperaran a que se entendiera que no están describiendo una parte de la realidad, sino que están imaginando la imagen completa. Como que miran el rompecabezas ya completado, con sus figuras y colores cabales, pero con los bordes de las piezas visibles, como señalando que el conjunto lo es gracias a las partes, y, claro, que cada parte adquiere su sentido en su relación con las otras.
Como si la reflexión zapatista emplazara a ver que falta lo que falta, y no sólo lo que hay, lo que se percibe como inmediato.
(…)
El Centinela.
Usted puede ver que, por lo regular, en una instalación militar hay puestos en su periferia. Se les llama “Puestos de Observación”, “Puestos de Guardia” o “Puestos del Vigía”. El trabajo de esos puestos es vigilar los alrededores y los accesos al establecimiento, de modo de saber qué o quién se aproxima o se mueve o permanece en los alrededores del lugar. Bien, ese puesto de vigilancia (en los campamentos zapatistas le decimos “la posta”, ignoro la razón; por ejemplo, decimos “te toca la posta a las 0000 hrs”, “el relevo de la posta es a las 1200″, etc.), avisa o advierte al resto de la instalación, y contiene o detiene a quien trata de ingresar sin autorización. Quien ocupa el puesto de observación es el guardia, el vigía, el centinela. Además de observar y estar atento a lo que ocurre, el centinela es quien da la voz de alarma en caso de ataque y frente a cualquier eventualidad.
Según nosotras, nosotros, zapatistas, la reflexión teórica, el pensamiento crítico tiene ese trabajo de centinela. A quien trabaja con el pensamiento analítico, le toca el turno de guardia en el puesto del vigía. Podría extenderme sobre la ubicación de ese puesto en el todo, pero por ahora sólo baste plantear que es una parte también, nada más, pero nada menos. Digo esto por aquellos, aquellas y aquelloas (no olvidar la equidad de género y el reconocimiento de la diversidad) que pretenden:
.- O estar por encima y afuera del todo, como algo aparte, y se esconden detrás de la “imparcialidad”, la “objetividad”, la “neutralidad”. Y dicen que analizan y reflexionan desde la asepsia de un imposible laboratorio materializado en la ciencia, la cátedra, la investigación, el libro, el blog, el credo, el dogma, la consigna.
.- O trastocan su papel de vigías y se adjudican el de nuevos sacerdotes doctrinarios. Siendo apenas centinelas, se comportan como si fueran el cerebro dirigente que muta en tribunal penal a conveniencia. Y desde ahí ordenan lo que debe hacerse, juzgan y absuelven o condenan. Aunque hay que reconocerles que el hecho de que nadie les haga caso, marcadamente la realidad siempre rebelde, no los inhiba de su delirio (etílico, no pocas veces).
El centinela tiene que ver con el puesto del vigía en cuestión. Pero ya volveremos sobre esto en alguna de nuestras intervenciones en el seminario.
Por ahora, baste decir que, abrumado, sobrepasado por la tarea de observación crítica en un mundo tramposamente instantáneo, en su turno en el puesto de guardia, el vigilante puede caer en…
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El Síndrome del Vigía.
Bien, pues resulta que el centinela “agota” su capacidad de vigilancia después de un período.
Este “agotamiento” (al que nosotras, nosotros, zapatistas, llamamos “el síndrome del vigía”) consiste, grosso modo, en que la persona que está en el puesto de vigilancia desarrolla, después de un tiempo de estar de guardia, una especie de “percepción en bucle” o “constancia de la percepción”. Es decir, reproduce en su percepción consciente una y otra vez la misma imagen, como si nada se alterara, o como si los cambios fueran parte de la misma normalidad de la imagen. Tiene que ver, supongo, con algo de percepción visual, pero también con el deseo de que nada altere la rutina. Así, por ejemplo, el vigilante no desea que un peligro aparezca, y ese deseo lo traslada a lo que vigila. “Todo está bien, no va a pasar nada malo”, se repite una y otra vez, y eso se traslada a su valoración de la realidad. Su objetivo es poder entregar un reporte de vigilancia lacónico: “sin novedad”.
Esto que les explico es producto de una observación empírica, no de un estudio científico. A lo largo de años y años de vigilancia, es lo que concluimos de nuestra propia (y reducida) experiencia. Con la persistente duda de si ciencia o usos y costumbres, preguntamos con alguien que sí le sabe a eso de la neurociencia. Nos dijo que el fenómeno existe, aunque no está precisado el mecanismo que lo provoca (antes de que quieran degollarme las distintas corrientes o posiciones en psicología, aclaro que lo único que confirmé es que el fenómeno es real, comprobable). Ahora bien, ¿por qué se da? bueno, ahí véanlo ustedes -sería bueno que, ya en eso, se pongan de acuerdo en cuál es el objeto de conocimiento de la “ciencia” de la psicología-.
Bueno, esa persona nos explicó lo que es la “atención selectiva” y nos mandó un libro de ésos de los de antes (o sea que se entiende lo que explica). Palabras más, palabras menos, se trata de que sólo atendemos una pequeña parte de lo que vemos en un determinado momento e ignoramos el resto. Bueno, pues ese resto que ignoramos es la “ceguera al cambio” o “ceguera por inatención”. Es como si, al filtrar las partes de la imagen que vemos, nos volviéramos ciegos a lo que no seleccionamos como importante.
Por ahora no desarrollaremos esto, pero, en resumen, el “síndrome del centinela” consiste en que:
a).- No se vigila el todo, sino sólo una parte de ese todo.
b).- Cuando se “cansa”, la guardia no percibe los cambios que se presentan en la zona vigilada porque le son imperceptibles (es decir, no son dignos de atención).
Para contrarrestar eso, usamos varios recursos:
Uno de ellos es la vigilancia no directa, la “visión periférica” o, en término coloquiales, “mirar por el rabillo del ojo”. Esto es que la mirada indirecta permite detectar alteraciones de la rutina. También debe de haber una explicación de esto en la neurociencia, pero creo que nos falta estudio.
Otras formas de solucionar la fatiga del centinela, son: poner dos o más vigías cubriendo el mismo punto; o reducir el tiempo de vigilancia y aumentar la frecuencia del relevo.
Puede y hay otras formas de que la tarea del centinela se cumpla.
Pero lo importante es que hay que estar avizores de cualquier señal de peligro. No se trata entonces de advertir el peligro cuando ya está presente, sino de mirar los indicios, valorarlos, interpretarlos, en suma, pensarlos críticamente.
Por ejemplo: esos nubarrones en el horizonte, ¿significan que viene una lluvia pasajera, cuál es su intensidad, se dirige hacia acá o se aleja?
¿O se trata de algo más grande, más terrible, más destructivo? Si es así, habrá que alertar a tod@s de la inminencia de…
La Tormenta.
Bueno, el asunto es que lo que nosotros, nosotras, zapatistas, miramos y escuchamos es que viene una catástrofe en todos los sentidos, una tormenta.
Pero…, resulta que nosotras, nosotros, zapatistas, también miramos y escuchamos que personas con grandes conocimientos dicen, a veces con su palabra, siempre con su actitud, que todo sigue igual.
Que lo que la realidad nos está presentando, son sólo pequeñas variaciones que no alteran en nada importante el paisaje.
O sea que nosotras, nosotros, zapatistas, vemos una cosa, y ellos ven otra.
Porque vemos que se sigue recurriendo a los mismos métodos de lucha. Se sigue con marchas, reales o virtuales, con elecciones, con encuestas, con mítines. Y, de manera concomitante, surgen y se desarrollan los nuevos parámetros de “éxito”, una especie de aplausómetro que, en el caso de las marchas de protesta, es inverso: mientras más bien portada sea (es decir mientras menos proteste), mayor su éxito. Y se hacen organizaciones partidarias, se trazan planes, estrategias y tácticas, haciendo verdaderos malabares con los conceptos.
Como si fueran equivalentes Estado, Gobierno y Administración.
Como si el Estado fuera el mismo, como si tuviera las mismas funciones de hace 20, 40, 100 años.
Como si el sistema fuera también el mismo y mismas las formas de sometimiento, de destrucción. O, para ponerlo en términos de la Sexta: las mismas formas de explotación, represión, discriminación y despojo.
Como si allá arriba el Poder hubiera mantenido invariable su funcionamiento.
Como si la hidra no hubiera regenerado sus múltiples cabezas.
Entonces pensamos que en nosotros o en ellos, hay el “síndrome del centinela”.
Y nosotros, nosotras, zapatistas, miramos de reojo esos movimientos en la realidad.Ponemos entonces más atención, subimos a lo alto de la ceiba para tratar de ver más lejos, no lo que pasó, sino lo que viene.
Bueno, pues lo que vemos no es nada bueno.
Vemos que viene algo terrible, más destructivo si posible fuera.
Pero otra vez vemos que quienes piensan y analizan nada dicen de eso. Siguen repitiendo lo de hace 20 años, 40 años, un siglo.
Y vemos que organizaciones, grupos, colectivos, personas, siguen en lo mismo, presentando falsas opciones excluyentes, juzgando y condenando a lo otro, a lo diferente.
Y más: despreciándonos por lo que decimos que vemos.
Entonces, pues ya ve usted, somos zapatistas. Y eso quiere decir muchas cosas, tantas que en los diccionarios de su lengua de usted no existen palabras para eso.
Pero también quiere decir que siempre pensamos que podemos estar equivocados. Que tal vez todo sigue sin cambios fundamentales. Que tal vez el Mandón sigue mandando igual que hace décadas, siglos, milenios. Que puede ser que lo que viene no es algo grave, sino apenas una descompensación, un reacomodo de ésos que ni la pena valen.
Entonces o nada de pensamiento, de análisis, de teoría, o lo mismo de siempre antes.
Entonces nosotros, nosotras, zapatistas, pensamos que tenemos que preguntar a otros, a otras, a otroas, de otros calendarios, de geografías distintas, qué es lo que ven.
Creo que es como cuando a un enfermo le dicen que sí, que ya está muy grave, o sea que “está cabrón”, decimos acá. Y entonces pues, como quien dice, hay que buscar una segunda opinión.
Entonces decimos que está fallando el pensamiento, la teoría. Sea que falla la nuestra, sea que fallan los otros pensamientos. O tal vez fallan los dos.
Entonces, pues somos desconfiados, desconfiadas, como de por sí. Pero sí un poco lo confiamos las compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta. Pero bien sabemos que el mundo es muy grande, y que hay otros, otras, otroas, que también le hacen a eso de pensar, analizar, mirar.
Entonces pensamos que necesitamos pensarlo al mundo, y también pensar así su calendario y su geografía de cada quien.
Y pensamos que más mejor si hacemos ahora sí que como un intercambio de pensamientos. No como se dice un intercambio de mercancías, como en el capitalismo, sino como si dijéramos que echemos trato de que yo te lo digo mi pensamiento y tú me lo dices el tuyo. O sea como una reunión de pensamientos.
Pero entonces no pensamos que es una reunión así nomás, sino que tiene que ser grande, muy grande, mundial se dice.
Y, bueno, nosotros, nosotras, zapatistas, no conocemos mucho. Si acaso y batallando, algo lo sabemos de nuestroas compañeroas, compañeras y compañeros de la Sexta.
Entonces vemos que a esas reuniones de pensamientos en algunas partes les dicen “seminarios”, creemos que porque “seminario” quiere decir “semillero” o sea que ahí se hacen semillas que a veces rápido crían y a veces tardan.
Y entonces decimos que hagamos un semillero de ideas, de análisis, de pensamientos críticos de cómo está actualmente eso del sistema capitalista.
Entonces el seminario o semillero no es un sólo lugar ni en un sólo tiempo. Sino que tarda y es en muchas partes.
Y entonces pues por eso decimos que es dislocado, o sea que no todo en un sólo lugar, sino que muchas partes y en muchos lados. Y decimos que es mundial, bueno, pues porque en todos los mundos hay pensamientos críticos, que se están preguntando qué pasa, por qué, qué hacemos, cómo, y esas cosas que se piensan en la teoría.
Pero entonces, pensamos, en algún lado empieza y en un tiempo.
Entonces, pues, empieza en un lugar ese semillero colectivo, y ese lugar es en un caracol zapatista. ¿Por qué? Bueno porque acá los pueblos zapatistas lo usamos el caracol para alertar y para llamar al colectivo.
Así que, por ejemplo, si hay un problema de la comunidad, o un asunto que hay que resolver, pues se toca el caracol y ya todo el pueblo sabe que hay reunión del colectivo para que el pensamiento hable su palabra.
O para ver cómo hacemos para resistir.
Así que digamos que el caracol es uno de los instrumentos del centinela. Con él avisa que hay un peligro.
Entonces el lugar es, pues, un caracol zapatista: el caracol de Oventik, montañas del sureste mexicano, Chiapas, México.
Y la fecha del inicio es el 3 de mayo. ¿Por qué el 3 de mayo?
Bueno, en nuestros pueblos es el día de la siembra, de la fertilidad, de la cosecha, de la semilla. Es el día de la Santa Cruz.

La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación, que se apoya en fundamentos meramente empíricos, los cuales en vano se esperará que señalen una acción por la cual se logre la totalidad --en realidad infinita-- de consecuencias. 

I.K.


Un mundo sin significado. Los altos árboles caminan con nosotros como árboles. La luna desnuda gateando con nosotros. La luna, no la bandeja de plata que significa. Sé niño otra vez. Enséñame poesía. Enséñame el ritmo del mar. Toma mi mano, para que crucemos juntos el pasadizo entre el día y la noche. Aprenderemos juntos las primeras palabras y construiremos un nido para el gorrión, nuestro tercer pariente. Sé niño otra vez, para poder ver mi rostro en tu espejo. ¿Tú eres yo? Enséñame poesía, para lamentarme por ti. Como tu me lamentas.

Mahmoud Darwish, del libro In the Precence of Absence



Pero es una desgracia que el concepto de felicidad sea tan indefinido que, aun cuando todo hombre desea obtenerla nunca puede decir de un modo definido y sin contradicción lo que propiamente quiere y desea. La causa de ello es que todos los elementos que pertenecen al concepto de felicidad son empíricos. es decir, que tienen que derivarse de la experiencia, y que, sin embargo, para la idea de felicidad se exige un todo absoluto, un máximo de bienestar en mi estado actual y en mi estado futuro. [...] es imposible que un ser, por perspicaz y poderoso que sea, siendo finito, se haga un concepto determinado de lo que propiamente desea en este sentido. [...]
En resumen, nadie es capaz de definir con plena certeza, mediante un principio cualquiera, qué es lo que le haría verdaderamente feliz, porque para eso se necesitaría una sabiduría absoluta, 
[...] la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación...

De Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Immanuel Kant.

pd mío: así que ¡a imaginar!
Desde mi barrio este cuerpo suspendido de hojalata y corazón hecho de papel ¡te saluda!
(como podrás notar en este barrio, a veces, el cielo es amarillo)

Les recomiendo tener un blog. Todo mundo debería ejercer su derecho a escribir. A mí me ha servido mucho y, recuerdo que hace más de quince años, cuando el blog comenzó (y comenzamos) a muchos nos sirvió de ejercicio terapéutico. Yo, por ejemplo, que aquí no soy yo, ni tú, por ejemplo vengo aquí a descansar o cuando el estrés me tiene harta o cuando me enamoro o cuando me enamoro y lo niego o cuando odio. Todo me ha conducido a la escritura. Tengo otros blogs, como saben. El blog de una secretaria, el blog de una adicta a la heroína, el blog de un novelista japonés, el blog de cielo portátil, el blog desde donde sólo habla una máquina pero éste, éste es el blog como último recurso. Como hoy. Cuando parece que todo falla, cuando creo que me he equivocado en todo, cuando siento que lo único que quisiera es abandonar este lugar, vengo aquí y todo se transforma. Escribir me hace creer que construyo algo bien, que no soy una desposeída del todo. Ya es abril. Este año comencé contando el transcurso de los meses, el ancla en la que me encuentro. Así le llamo hoy, pero ustedes saben bien que esa ancla se transforma favorablemente siempre, se convierte en mi fuerza vital, en mi avance. Para un animal como yo sentirse anclada, sujeta, inmóvil es un pequeño infierno. Pero basta venir aquí. Comenzar a soltar las palabras y la esperanza se reconstruye. ¿Cómo alguien en este mundo puede tener esperanzas? Pues así, haciéndolas aparecer de la nada. La nada es una fuente importante. Hoy, por ejemplo, de la nada, me escribió alguien en el tuit. Un completo desconocido. Charlamos unos minutos. Nos hicimos reír ¿no es acaso esperanzador? así, de la nada. Pues en momentos como hoy, echo la nada a andar. Lo que tengo: nada. Lo que poseo: nada. Lo que doy: nada. Lo que logro: nada. Lo que me satisface: nada. Nada. Sin ti no tengo nada y sin embargo pienso que a ti no te gustaría verme así, sin nada. Así que, de la nada, construyo este mundo, para que tú me quieras. Como un buen animal. Para que tú hables, y me escribas, y quedes atraído por el ejercicio de mi inteligencia. Una forma permanente de amor. Es esperanzador, pero también es nada ¿por qué nada nos hace sufrir tanto? ¿por qué necesitamos algo? ¿por qué no basta? ¿por qué una publicación no basta, una casa no basta, un pasaporte no basta, una ciudad no basta? Pareciera que todo está localizado, anclado, enraizado en un solo lugar, y cuando todo se ancla se convierte en esta sensación de nada. De tristeza de páramo. Como cuando alguien no tiene más remedio que detenerse a esperar.
Oye ¿Nos vemos en Colombia?
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón...

Barcarola, Pablo Neruda (fragmento, con verso interrumpido).
La forma de producción que ya está aquí:

"La edición abierta, la experimentación y o re-mezcla de texto, música, imágenes o videos aprovechan el espacio Internet para explotar nuevas formas de creatividad. El modo de producción colaborativa que propone Internet no está basado en la copia acrítica de los bienes intelectuales comunes/libres existentes, sino en la convicción de aprovechar lo que otros han producido, lo que pertenece a cada persona por su condición humana, a cada comunidad como patrimonio cultural, para avanzar en la producción y experimentación de nuevos bienes intelectuales comunes [tan o más creativos que sus originales heredados]. Esta es la forma de producción del futuro, una forma colaborativa antiquísima que define a los humanos, una forma profunda que produce obras imposibles de producir individualmente."

De Aprender la libertad. Ariel Vercelli, 2006.
La vida es extraña. Claro ¿estoy diciendo algo nuevo? La vida me ha tenido harta de mí, de lo que soy todos estos días. No me pregunten cuántos. De repente pensé en la posibilidad de cambiar de nombre, de color de ojos, de ciudad, de costumbres. Ser, completamente otra. Ayer platicaba con Anthony sobre algunos viajes que hizo a Corea y cómo fue testigo de la magia coreana del Aikido. Cosas así. Pensé ¿Dónde estaba yo cuando Anthony estaba en Corea? ¿Dónde estaba yo cuando Anthony estaba en Nicaragua? Estaba sumergida en una ciudad muy triste, con una sociedad triste, de vicios y costumbres tristes. ¿Por qué nunca me interesé en el Aikido o en vivir en Corea, o viajar a Nicaragua? En fin. Hay tiempo, dice Anthony. Pero creo que para mí queda tiempo, si acaso, para vivir un año en Barcelona. De súbito me siento anclada, amarrada. Y el sentimiento crece conforme avanza el día, como una muralla blanda, de agua, que se aviente sobre mí y me sepulta justo antes de conciliar el sueño. No me llamen, por favor, que estos comentarios no son de cuidado. Recuerden que nada de lo que sucede en esta página que no es una página, sucede en tiempo real. La vida que pasa aquí tampoco es una vida. Contemplé la posibilidad de desaparecer. Sí, darme el lujo de no tener que presentar libros. Quedarme en una casa, con un amante, cambiar de nombre, de ciudad, de color, y ya está. Salir por la tarde a oir cantar los pájaros. No pensar en mi avance, en mi proceso, en profesión. No tener profesión. Pasar del estado animal al vegetal, felizmente. Ser contigo una planta, una fruta, un árbol. Vivir muy lejos de los orígenes emocionales humanos.



Así, más o menos. Este video me lo traje del blog del gran Sesshu Foster, háganle click.
Sesshu es como un roble. Y Etel, bueno, pues ya ven.
No confíen ciegamente en la traducción automática de este blog, amigous. Puede provocar unas ganas injustificadas de asesinarme. Pero bueno, es mejor que nada. El sentido varía, pero poco y a fin de cuentas, tal vez, el mensaje principal (si podemos creer que hay un mensaje principal en lo que digo) se transmite ¿no? No puedo asegurarlo en el caso del Coreano, pero en el caso del francés, el italiano y el inglés queda un rastro de algo. Tampoco sé del árabe o el turco pero ¡vamos! la soberbia y el narcisismo son los mismo en cualquier idioma. En cualquier idioma también comenzaré a generar slogans (lemas publicitarios) para un libro que saldrá en mayo, escrito en co-autoría con Rodrigo Flores-Sánchez, titulado Intervenir (ah, también me gustaría tanto escribir un libro contigo, sería un buen golpe). Me divertiré mucho pro-moviéndolo, verán. Se acuerdan cómo dicen en Nogales, Sonora: veras-ven. 
Ya no tengo tuiter, por eso digo "aquí, trabajando".



Me detengo en la observación de las cenizas, de la captura, de la monotonía sin color que invade este "proyecto" editorial y vengo aquí a repetir las palabras que pronuncié ayer y que son mi tabú: estupidez y mediocridad. Nunca estoy segura de que alguien es totalmente estúpido o totalmente mediocre. En momentos como este, siento que en mí yace una estupidez profunda por permitir que mis seres queridos me hayan involucrado en esta publicación, y una mediocridad abismal por considerar que el trabajo que más disfruto es el trabajo cocreativo; un trabajo que no me deja más que esa brillante satisfacción que se ennegreció en el momento en que el libro que generamos con tanta pasión comenzó a entrar en disputas y rebatingas (¿así se escribe rebatinga? digo por eso de arrebatar). Sin duda, para que yo utilice las dos palabras prohibidas en mi vocabulario (¿bocavulario? digo, por eso de la boca): estúpido y mediocre, necesito (ah, me encanta esa palabra "necesito" es como un pimpollo, es un pastelito, es como tú. Tú eres un Necesito) observar esas dos cualidades de la ignorancia y la inconsciencia. Todavía mientras lo escribo dudo de mi, se manifiesta el miedo. ¿Cómo reducir el pensamiento a juicios tales cuando el mundo y sus prodigios son infinitos? Pero, en verdad, debe ser el desierto, la cultura de este lugar, marzo, porque cuando alguien entra a mi casa y ve un trapo sobre la estufa y se dirige a él con manos de tenaza y lo apresa, y lo sostiene y después lo lleva hasta mi nariz diciendo "no-no-no-no señora, esto es muy peligroso" para después doblarlo con paciencia sobre la agarradera y decirme "mire, éste se pone aquí" y yo pienso "25 años viviendo sola, para que un imbécil venga a decirme dónde puedo o no poner los trapos de esta cocina". Entonces creo que el concepto de estupidez le ajusta como un guante y luego pienso que lo que me falta es paciencia ¿Qué importa que un amigo que ha vivido en casa de su madre toda la vida y ahora se dedique a cuidarla, reproduzca el mismo comportamiento cuando me visita, porque soy uno de sus seres queridos? ¿Puedo considerar estúpida a una persona que no sale de su entorno ni cuando sale de su entorno? Y bueno, ni hablar de las intenciones sinceras de mi amigo de que yo no termine envuelta en fuego corriendo por la casa antes de caer en medio del jardín (iría rumbo a las flores, puedo apostar) convertida en la gran y ridícula Señora de Carbón. De mis juicios en relación a la mediocridad qué les puedo decir, cuando extraño tanto a los hombres que amo al grado del refunfuño mi percepción de los otros: los que lidian con hijos todas las mañanas, que suben al camión para cubrir ocho o doce horas de trabajo, odian a sus jefes, me llaman al medio día durante el almuerzo, salen del trabajo, esperan a sus procreaciones en la escuela, salen a cenar para parecer divertidos, vuelven molidos a algún departamento para sumergirse en el mundo social del monitor que los conduce en internet; me parecen tediosos, tristes, insoportables. ¿Pero cuántas veces no he cubierto esas rutinas de trabajo yo misma para salir al paso con alguna deuda? El hecho de que yo no haya odiado a ningún jefe, sino que mi cinismo se sobrepusiera a cualquier intento de sometimiento no significa que quien trabaja odiando sea, necesariamente, mediocre. y ¿la conversación que se alimenta y circula eternamente entorno a hijos-trabajo-yo-hijos-trabajo-yo no revela a caso la terrible patología en la que nos han sumergido nuestros sistemas económicos, orillándonos a ser un tornillo en aceleración y no una persona en constante germinar creativo? ¿Dónde queda mi compasión? ¿Acaso ser la constante animal-lenguaje-deseo-espíritu-libertad por encima de las convenciones económicas y familiares no me coloca también ante la mirada de los demás como la aburrida o temida figura convencional de una loca? Pues bueno, que sí, en meses como estos sólo me siento parte del mundo de Pedro Almodovar. Así que, si quieren regalarme algo ¡regálenme todas sus películas!
pero una ilustración japonesa bastará para sanar mi alma



En México ha surgido el fenómeno del periodista de guerra como sobreviviente-rockstar, que vende muchísimos libros y viaja al rededor del mundo solucionando el rompecabezas de la seguridad nacional mediante inteligentes conjeturas. que atan cabos y rabos. Periodistas que aseguran tener fuentes confiables dentro de las instituciones que intentan "derrumbar" a base de investigaciones. El periodismo nunca debe tener como protagonista de la noticia al mismo proveedor de la información; igual que la traducción no debería tener como protagonista más que al autor que es traducido. Las fronteras de la información y la imaginación se adelgazan cuando se ha generado un mercado que exige ser cubierto: el "narcoperiodismo": una plaza más. Así el dolor de los pueblos es ocasionado primero por los sistemas de poder represores y las políticas de exterminio, pero explotado una y otra vez en nombre de la justicia informativa. Aclarado este punto, comparto aquí la petición de El Padre Solalinde, porque me enternece. Me parece un lindo impulso cargado de esperanza pero con muy pocas probabilidades de existir en realidad. ¡Como todos nosotros! Y además con una posdata: si se trata de armar un medio informativo alternativo ¡nos ponemos la de Puebla, pus qué! (más se perdió en el diluvio).
Hoy amanecí muda. Anoche tuve insomnio. Anoche tuve ganas de retirarme. Este país no es un mundo, por eso. Tuve ganas de retirarme al mundo. Solucionar todo publicando únicamente a través del copyleft. Ayer hablé con muchas personas. Desde que vivo aquí hablo con muchas personas. Ayer intenté ordenar mi biblioteca. No terminé. Tres meses y no termino de ordenar la biblioteca. Tres meses y ya hice, por fin un espacio en la bodega de la casa. Ayer vi Todo sobre mi madre por decimocuarta ocasión y por tercera vez consecutiva. Ya les he platicado de mis obsesiones y anoche, durante el insomnio, escuché la frase para ese capítulo que no quiero escribir. La escuché clarito. Tenía que ver con el cuerpo de una mujer ahogada. Una mujer ahogada ahí, sobre un cama, dentro de una fiesta, en medio del desierto. No es ficción lo que estoy escribiendo. Escribo realmente del cuerpo de una mujer ahogada dentro de una fiesta, que alguien más no podía creer. Ayer oí la resolución de esa parte del libro. El libro donde nada es ficción y todo parece sustraído de una pesadilla. El cuerpo de una mujer. En el lugar donde las mujeres no dejan de ser mujeres ni cuando yacen muertas, ahogadas, inmóviles a causa de la enfermedad. "Tienes que ver lo que está pasando allá arriba." Yo nunca lo vi. Nunca lo vi.
“I embrace the label of bad feminist because I am human. I am messy. I’m not trying to be an example. I am not trying to be perfect. I am not trying to say I have all the answers. I am not trying to say I’m right. I am just trying—trying to support what I believe in, trying to do some good in this world, trying to make some noise with my writing while also being myself.” 
Bad Feminist, Roxane Gay.
(Tomado del blog UN ALMA CERCANA, de Sylvia Aguilar)



Una canción africana, para mi amor.

Sábado 7 de marzo. El Paso, Texas. Durante la segunda lectura en
en nuestra casa-escuela-cieloportátil-salón de baile. ¡Puros artistas! (y psicólogos)


No sé qué vengo a escribir hoy aquí. Hoy es domingo, como diría la ópera tango de Ferrer. Y hoy desayuné yogurt con miel sobre rodajas de plátano y una cubierta de frambuesas, todo colocado en un tazón de cerámica portuguesa que no tiene precio. Contemplaba la combinación y tuve una especie de éxtasis cotidiano, estos momentos en que la luz y el silencio de una casa antigua, de un plato antiquísimo y los regalos que nacen de la naturaleza, hacen sentir a uno privilegiado. Sólo me faltó estar envuelta en un kimono después de haber amado pero, esas son nimiedades. Cuando uno vive en el centro del hongo de la bomba nuclear no queda más remedio que disfrutar las pequeñas cosas que generan la manifestación del tiempo antiguo: la cerámica, la casa, el sol de media tarde, el silencio, y tener el momento en la cama para poder preguntar ¿veo una película sin desayunar? ¿me levanto? Y después seguir el impulso italiano de disfrutarlo todo, hasta el camino con los pies descalzos de la recámara a la cocina. El oro de la miel en el café. La compañía del perro. Pareciera que no estoy parada en un polvorín. Todavía no decido si poner una película o esperar a que baje la tarde. Estos días mis amigas han llegado a la casa con botellas de vino, cajas con bocadillos y muchas ganas de platicar. Así que el vino (yo no era de las que toman vino y ya ves) se ha vuelto parte de mi semana. Espumoso y rosado, tinto, pinot noir. Bocadillos de todas clases: dulce de membrillo, galletitas de trigo, queso, fresas, te. Supongo que debería alegrarme. Supongo que me alegro. Me alegro. Una o dos veces por semana salgo con un muchacho que tiene una piel y cabello de matices impresionantes. Que me dice hola por mensaje de texto diariamente e intenta entablar una especie de conversación emocional en el centro de nuestra amistad. No sé quién soy. No quiero saber quién soy. Tampoco entiendo esa manera mía de establecer los vínculos. Contigo. Con él. Con mis otros amigos. Con mis amigas todo es mucho más claro. Claro: los hombres (toda la vida) han sido mi perdición y mi tormento, tal vez por eso los adopto a todos. Rezo por todos. Me enamoro de todos. ¿Por qué la masculinidad me parece un tesoro? Si tuviera que definirla o describirla no podría. Me parece, sencillamente, una joya. No es que vea a los hombres como un simple objeto, es que me parecen dimensiones infinitas e inexplicables: maravillosas. Últimamente salgo con un muchacho acostumbrado al discurso del "hombre malo" que sostienen algunas mujeres. Tampoco la historia les hace mucho el favor: son unos animales hambrientos de poder, máquinas construidas para la competencia y la cacería y hace siglos que las políticas mundiales torcieron su percepción para que nos traten como la más peligrosa amenaza. Pero fuera de esas pequeñas cosas ¡Dios mío! Los hombres son la fuente de la creación, la fuerza vital, el motor que sostiene el mundo. De verdad que, si pudiera: les lavo, les plancho y les cocino. Pero ¡ah, mi destino traidor, que hasta si compro un pastel se me quema! (bien dicen que Dios no le da alas a los alacranes).
"Es que eso no es lenguaje inclusivo, ahí hay un error grave. El lenguaje inclusivo no es usar, ellos ellas, muchachas y muchachos y poner arrobas. Eso es una búsqueda, que es muy válida como toda búsqueda de equidad, para atenuar el sexismo que tiene el idioma, pero es la forma equivocada. Hay que conocer un poco más el idioma para hacerlo de forma adecuada, no para eliminarlo porque eso está en la gramática, pero hay vocablos comunes: oficinista, poeta, periodista… son palabras que sólo podemos determinar si es hombre o mujer por el artículo que le pongamos. También podemos usar abstractos cuando se presta, en vez de niños decir niñez, no siempre se presta. Usted como periodista lo sabe muy bien, porque su trabajo es el lenguaje, y sabe cómo se usa. Es como vestir, uno no va vestido de la misma forma a cualquier lado.
Se pueden usar abstractos, comunes, nombres colectivos, en vez de decir los pobladores de Guadalupe, sino la comunidad de Guadalupe, y no porque comunidad sea femenino, es colectivo. Tiene marca de femenino pero implica hombres y mujeres  clarísimamente. O podemos usar palabras epicenas, como víctima, o personaje, que aplican a hombres y a mujeres. Ese tipo de vocablos.
De todas maneras escribir cuesta y requiere un esfuerzo mental, eso va a requerir más esfuerzo mental, cómo la gente no quiere hacer esfuerzo mental y tal vez le faltan las herramientas necesarias para ponerlo en práctica, pues recurren a ‘’los las’’ y al arroba, pero eso no es lenguaje inclusivo."